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Vivieron y lucharon por un mundo mejor
Camilo y Ernesto fueron dos jóvenes
que crecieron en países diferentes, pero a quienes
su vocación de lucha por la justicia, y sus sueños
de que era posible un mundo mejor no sólo para la juventud,
sino para todos, los llevaron a coincidir en una pequeña
nación caribeña que nunca los olvidará.
Ya desde que eran adolescentes se preocupaban por que todos tuvieran las mismas oportunidades, y les dolían las injusticias que los rodeaban. Pero no por ello dejaron de estudiar, bromear con sus amigos, pasear, leer sus libros preferidos, ir a fiestas...
Cuando se hicieron adultos, lucharon hombro con hombro con otros compañeros para que existiera una sociedad mejor en Cuba. Ya desde entonces Camilo y Ernesto fueron llamados por otros nombres, todos igualmente gloriosos y queridos por nosotros: el Señor de la Vanguardia, el Héroe de Yaguajay, el Che, el Guerrillero Heroico...
Y con el correr del tiempo, el décimo mes del año se convirtió, para ambos, en una fecha indisolublemente ligada a sus nombres. Un ocho de octubre, y en la andina tierra boliviana, fue asesinado el cubano-argentino Ernesto. Y un veintiocho de octubre desapareció el avión en que viajaba Camilo, el del sombrero alón y la luminosa sonrisa.
Cada año, del ocho al veintiocho de octubre, la Jornada Camilo-Che es el ámbito propicio para que todos los jóvenes cubanos recuerden de diversas formas a quienes nunca perdieron el entusiasmo y el ímpetu de los años juveniles, a quienes dieron su vida por que otros no tuvieran que sufrir los efectos de sociedades injustas como en las que ellos crecieron y se hicieron hombres.
Camilo y Ernesto siempre
seguirán en nuestros corazones, siempre valientes,
siempre entusiastas, siempre combativos, siempre jóvenes.
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