|
La
tierra más hermosa que Colón había visto

El edificio de La Periquera es una
construcción emblematica de la provincia.
(Foto: Cortesía periódico Ahora) |
La provincia de Holguín, en la región
oriental de Cuba, tiene una extensión territorial de
9 300 kilómetros cuadrados, con una población
de un millón y medio de habitantes y amplias posibilidades
para el desarrollo del turismo, el descanso y la recreación.
Limita al norte y este con el océano
Atlántico, al sur con las provincias de Granma,
Santiago
de Cuba y Guantánamo
y al oeste con la de Las
Tunas.
Su ligeramente accidentada topografía
comprende el grupo de Maniabón, la Altiplanicie de
Nipe, la sierra de Cristal (1 231 m) y las Cuchillas de Moa.
En la costa se abre la gran bahía de Nipe, así
como las de Banes, Levisa y Sagua de Tánamo. El área
suroeste forma parte del valle del río Cauto.
A Bariay,
en la costa norte del territorio, llegó el navegante
Cristóbal
Colón el 27 de octubre de 1492, y dijo que era la tierra
más hermosa que ojos humanos hubieran visto, debido
a la exuberante y policroma vegetación de entonces,
la calidez del clima y la belleza de sus costas, sede de numerosos
asentamientos aborígenes.
Cerca de 14 ciudades de importancia se localizan
en la provincia, entre ellas Banes, llamada capital arqueológica
de Cuba; Mayarí y Moa, centros mineros ricos en yacimientos
de níquel y cromo; además de Gibara, denominada
también la Villa Blanca.
El mayor mérito de la infraestructura
turística holguinera está en su inserción
en la naturaleza entre el mar y el bosque, sin alterar apenas
su condición, integrada al medio sin olvidar las facilidades
y servicios imprescindibles para llenar a plenitud los requerimientos
de la vida moderna. Una de las más famosas playas de
la provincia, Guardalavaca, oferta a los vacacionistas una
barrera coralina exuberante, interesantes acantilados y una
curiosa vegetación. Para los amantes de la navegación,
la Marina Gaviota Bahía de Naranjo ofrece facilidades
de atraque a nueve embarcaciones y otros servicios.
El complemento de la industria del ocio
en el territorio está en Cayo
Saetía, donde se localiza el mayor coto de caza del país,
con amplia existencia de búfalos, antílopes,
venados y cerdos salvajes.
Holguín recoge en el Museo
Arqueológico Chorro de Maíta una amplia variedad de evidencias
materiales de la cultura indígena elaboradas en oro
o con la utilización de conchas, sílex y cerámica,
entre las que figuran objetos únicos en Las Antillas.
La instalación acoge una muestra única de los
hábitos funerarios, con un cementerio aborigen donde
se exponen al desnudo 56 de los 108 esqueletos encontrados
en el sitio, donde también se localizó un ídolo
en forma de cabeza de ave que representa al Dios Inriri Cahababayael.
En igual sentido figura el Museo Indocubano Bani, donde se
exhibe un ídolo de oro, el primero que se encontró
en la zona, mientras el Museo Provincial de la ciudad muestra
como pieza única y preciada reliquia un hacha de piedra
trabajada, que constituye en la actualidad el símbolo
de la provincia.
La economía holguinera abarca los
más variados renglones: explotaciones madereras, café
y cacao, caña de azúcar y ganadería.
Hacia el este predomina el cultivo de hortalizas y cítricos.
En lo que se refiere a la minería, la sierra de Cristal
posee explotaciones de níquel, cromo, cobalto, hierro
y feldespato. Desde el punto de vista industrial destacan
los astilleros de Gibara y la central azucarera de Antilla.
Funcionan refinerías de níquel en Moa y Nícaro,
así como fábricas de fertilizantes.
|