|
Peligro en las pistas
Por Jesús G.
Bayolo

Los cubanos no olvidarán
nunca su carrera en Montreal ´76.
(Foto: archivo) |
Suerte que tuvieron los moscovitas: le vieron
en su primer gran éxito, la medalla de oro en la Universiada
de 1973, y en su última gran victoria: los Juegos de
la Amistad, que fue para los cubanos —y para la mayoría
de los países de Europa del Este— como la lid
"olímpica" de 1984, toda vez que la cita
estival tuvo por sede a Los Ángeles... con la ausencia
de las principales naciones en el universo deportivo.
Emocionante fue la final de los 800 metros planos aquel 10
de agosto del 84 en el Estadio Lenin, que fuera sede principal
de la Olimpíada del 80. Un trío de soviéticos
se hizo de la punta y así transcurrió la primera
vuelta. Pero había peligro en la pista. Porque Danger
es el segundo apellido de Alberto Juantorena y no por ser
ya un veterano iba a dejar de infundir respeto, aunque se
rezagó un poco en el inicio de la vuelta final. Pero
allá en la curva, cuando quedaban 200 metros, comenzó
a revivir el Juantorena que el mundo entero conocía,
el bien llamado Elegante de las Pistas.
Su paso fue dejando atrás a los punteros, con esa belleza
única para correr, sólo que también apretó
el paso el polaco Richard Ostrovski y ambos entraron juntos
a la línea de sentencia, con tiempo de 1.45,58. Se
entregaron dos medallas de oro. Minutos después Alberto
Juantorena daba la noticia para el mundo: esa era su carrera
de despedida. Se retiraba triunfante.
Lo recuerdo bien, porque estaba allí, en ese estadio,
enviado por Juventud Rebelde, el periódico estelar
de los domingos en Cuba. Dialogué enseguida con el
campeón, y de tal suerte, "me tocó"
publicar la primera entrevista del retiro. Me dijo: "En
el deporte no hay secretos ni misterio, sino sacrificio y
entrega total. Para ser cada vez mejores, hay que serlo en
el entrenamiento".
Le pregunté entonces: ¿Surgirá otro Juantorena?
, y respondió: "Los campeones olímpicos
y mundiales no brotan espontáneamente a cada momento.
Pero en el pueblo hay talentos; lo que hay es que dar con
ellos y... trabajar".
Creo que tiene razón. Aún no era figura el multicampeón
de salto alto Javier
Sotomayor y estaba por aparecer Iván
Pedroso, campeón del mundo hoy en salto de longitud,
por citar dos ejemplos.
Hito en Montreal
Claro que no fueron los moscovitas los únicos privilegiados.
Juantorena fue durante toda una década el peligro de
las pistas en todo el mundo. Pero especialmente los canadienses
le vieron marcar un hito, cuando en la Olimpíada de
Montreal-76 se convirtió en el primer hombre en ganar
los 400 y los 800 metros planos, con tiempos de 44,26 y 1.43,50,
respectivamente, este último récord olímpico
y mundial. Muchos dijeron entonces que Juantorena había
convertido la carrera de medio fondo en una de velocidad.
Tan resonante éxito, y otros que fue agregando, hizo
que fuera seleccionado el mejor atleta del mundo en ese año.
Y al siguiente continuó derrochando elegancia sobre
las pistas, triunfo tras triunfo, destacando el récord
mundial de 1.43,44 en la Universiada de Sofía y el
haber salido campeón en la I Copa del Mundo. También
en 1977 fue premiado como el mejor deportista del planeta.
Un texto sobre Juantorena quedaría incompleto si no
mencionara a Zigmunt Zabierzowski, su entrenador polaco que
lo llevó a la cima, fallecido a los 60 años
el 26 de enero de 1978. El atleta lo consideró su segundo
padre.
No sólo entrevistas, crónicas, comentarios y
reportajes. A Alberto Juantorena se le han dedicado documentales
cinematográficos, carteles, poemas, libros y hasta
canciones.
Hizo historia y todavía es miembro activo del deporte.
A cada rato participa en alguna que otra carrera popular para
darle realce a la importancia de la cultura física
en el ser humano. Actualmente preside la Federación
Cubana de Atletismo, es miembro de la IAAF (la federación
internacional), y vicepresidente del INDER,
organismo rector del deporte en Cuba.
Ya no hay Danger en las pistas, pero quien le vio correr jamás
olvidará ese paso elegante que no he visto en otro
atleta, ese estilo que proporcionaba disfrute en el espectador,
y quién sabe si un poco de dolor en sus rivales.
Cuando alguien dice Juantorena, enseguida se piensa en Alberto;
en el atletismo y la imaginación hace resurgir el peligro
sobre el tartán, el rekortán o cualquien otro
"tan", flotando más que corriendo, hacia
la línea de meta.
Articulo relacionado
"Yo
soy joven hasta que me muera"
|