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Jóvenes
cubanos en primera fila
Por Roberto
Morejón
Los jóvenes cubanos tienen una participación
creciente en el proceso económico y social que vive
la isla, cuando después de mucho esfuerzo y abnegación
comienza a dejarse atrás la etapa más aguda
de carencias materiales derivadas de la crisis económica
iniciada en los años noventa del siglo pasado.
Precisamente, como consecuencia de algunas
de las medidas aplicadas durante ese difícil período,
se ahondaron ciertas inequidades y surgieron otras y proliferó
un segmento poblacional que tomó distancia del trabajo
creador.
A estas alturas la sociedad se ha tenido
que poner en guardia contra la corrupción, el delito
y otras ilegalidades, de las cuales se nutren los llamados
aquí "nuevos ricos".
Se trata de personas que acumularon ingresos
cuantiosos y comenzaron a ostentar un nivel de vida por encima
de la media poblacional, esta última bajo los efectos
de una acentuada limitación material y con un poder
adquisitivo menguado.
Hoy, cuando mediante la centralización
de recursos, el ahorro y la exportación de servicios
el país puede elevar el bienestar general, es el momento
de trabajar para reducir paulatinamente las ilegalidades.
En ese contexto los jóvenes cubanos
ocupan un lugar de avanzada como lo demuestra el papel que
juegan los trabajadores sociales, que hasta un número
de 28 mil se formaron aceleradamente en el nuevo milenio para
atender, en primera instancia, a las personas más vulnerables
socialmente hablando, sobre todo niños, jóvenes
y ancianos.
Son personas de exquisita sensibilidad,
o "médicos del alma", como los llamó
el Presidente cubano, Fidel Castro, uno de los más
enérgicos impulsores de este proyecto que marcó
pauta en los procedimientos de la Revolución.
Si bien sus tareas cotidianas son atender
a niños de bajo peso, a los adolescentes matriculados
en escuelas para corregir conductas, a los ex presidiarios
o a las personas de la tercera edad, fundamentalmente si viven
solas, ahora el Estado cubano les encomendó a esos
activistas colocarse en la primera línea frente a los
desvíos de recursos.
Son momentos en que se enfrenta enérgicamente
a los que roban o se corrompen, lucrando a costa del sacrificio
de otros.
De la acción de estos jóvenes
espera mucho la economía, sobre todo porque el país
reducirá el despilfarro y el enriquecimiento ilícito
y aumentarán las fuentes de financiamiento para elevar
el bienestar de la colectividad.
El proyecto social cubano apela a los jóvenes
para atender problemas que demandan una solución inteligente
y resuelta en una muestra de confianza en quienes tomarán
las riendas del país en el futuro.
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