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Nicolás Guillén
Lírica mulata
Rumba, son, poemas de amor mestizos,
constituyeron pretexto para que el Poeta Nacional elaborara
muchos versos de color netamente cubano
Por Mongui
Durante la tercera década del pasado
siglo XX se produce en Cuba un repentino entusiasmo por el
folclor como tema de diversas obras. En 1928 el poeta y novelista
Alejo Carpentier
organizó el ballet «La Rebambaramba», mientras
aparecen los poemas "Bailadora de rumba", de Ramón
Guirao, y "La rumba", de José
Zacarías Tallet. De hecho, las danzas y el drama religioso,
especialmente los de procedencia africana, llaman la atención
de muchos artistas.
Lírica en
compás de rumba
La rumba puede considerarse un género mestizo, sobre
todo, por la belleza y originalidad con que se engranan y
asimilan los aportes, tanto europeos como africanos. El ritmo
de los instrumentos percusivos va más allá de
la descripción de un hecho y convierten al espectador
en ente activo del espectáculo.
Este empréstito africano impide desligar la poesía
de la prosa y se diferencia sencillamente, por la acentuación
en el ritmo. Entonces, la poesía negrista cubana rompe
con la rima tradicional, aprovechando el esquema africano.
Para el África subsahariana la tradición oral,
rítmica, era fundamental, en tanto que para Europa
lo era la escrita. De ahí que, mientras los últimos
desarrollaron la «escritura» alfabética,
los primeros lo hicieron con la "escritura" del
tambor.
Según muchos investigadores, la escritura del tambor
es capaz de conservar el texto melódica y rítmicamente
a partir de la estructura de la lengua fónica y era
mucho más efectiva en su contexto.
" El lenguaje del tambor —nos dice el antropólogo
alemán Janheinz Jahn(1)— es pues la reproducción
inmediata de la lengua: es una ‹escritura› inteligible
para toda persona que tenga la práctica suficiente,
solo que en vez de dirigirse a la vista está dirigida
al oído. El europeo joven aprende en la escuela a relacionar
los signos ópticos con su sentido, y del mismo modo
el africano joven tenía que aprender antaño
el arte de captar los signos acústicos del tambor […]"
Este ritmo del tambor es el que aprovechan los poetas de la
negritud para reproducir grupos sonoros onomatopéyicos
y llevar la tensión al auditorio, lo cual permite al
oyente apreciar el baile sin el concurso de los instrumentos.
De tal suerte, el poema es llevado por la pujanza del ritmo
y, como no existe diferencia entre este y la prosa, la poesía
se convierte en una prosa de ritmo más vigoroso y regular.
Esta es la canción del bongó
aquí el que más fino sea,
responde si llamo yo
La rumba, género vituperado y marginado se abre espacio.
La lírica escribe en su nombre: lírica en compás
de rumba, que alcanza su expresión más acabada
bajo la pluma de Nicolás Guillén, representante
señero del mestizaje cultural cubano por el contenido
de su obra, por el color de sus figuras y por el ritmo fascinante.
El son, símbolo
de mestizaje
Se sabe que durante el período colonial se sedimentó
una carga de prejuicios contra lo negro, que heredaron luego
los primeros gobiernos republicanos. Sin embargo, un nuevo
género «mestizo» se fraguaba en la clandestinidad:
el son.
La ortodoxia blanqueadora, escandalizada ante aquel fenómeno
musical devenido de los desposeídos, no tardó
en prohibirlo; pero en las sombras, las capas populares continuaron
disfrutando del cadencioso y «atrevido» ritmo
sensual.
"No se bailaba en las sociedades blancas por considerársele
‹cosa de negros" —refiere el etnólogo
Rogelio Martínez Furé(2)—, ni en las de
negros finos, por mimetismo, alineados a tal grado que se
solidarizaban con esa actitud prejuiciosa. Pero, poco a poco
su ‹sabrosura› fue derribando barreras sociales.
Hasta que finalmente penetró en los salones blancos,
y mucho tiempo después en las sociedades negras. La
década del 20 al 30 marcó el apogeo de este
género musical."
Justo en este decenio (1930), aparece el primer poemario de
Nicolás Guillén,"Motivos de son",
cuya conmoción en todos los círculos intelectuales
de la época no se hizo esperar.
¿Por qué te pone tan bravo
cuando te dicen negro bembón,
si tiene la boca santa,
negro bembón?
Bembón así como ere
tiene de tó,
Caridá te mantiene
te lo dá tó.
El son como música popular bailable
resume en sí los más importantes géneros
producidos en Cuba a lo largo de un paulatino proceso de mestizaje.
Hay más: tanto los "Motivos de son", como
"Sóngoro cosongo" (1931) no solo trasladan
a la poesía el ritmo del popular género musical,
sino que presentan al cubano negro con sus cantos, sus leyendas,
sus tragedias …, algo que rompía la rutina clasicista
anterior.
La lírica guilleneana va más allá de
moldes almidonados y unidireccionales. De ahí que su
biógrafo por excelencia, Ángel Augier, manifestara
a la revista Bohemia el mes de julio de 2002, cuando se celebraba
el centenario del poeta:
"La crítica tradicional acostumbra considerar
a Guillén solo en su etapa negrista, a veces en su
vigorosa poesía social y antimperialista, y casi nunca
por su brillante poesía lírica. En cuanto a
ese aspecto capital de la sensibilidad humana, es notorio
que aquel enamorado de la vida dejó piezas antológicas,
presentes en volumen de reciente edición titulado así,
Poemas de amor, muchos de los cuales han sido trasladados
a la música por conocidos compositores, y gozan de
popularidad."
Lírica sin igual, mulata como el poeta, que le impregna
a su obra todo un color auténticamente cubano.
(1).Muntu. Fondo de Cultura
Económica, Mex. 1963
(2).Diálogos Imaginarios. Ed. Arte y Literatura, 1979
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