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Fisiculturismo, ¿arte o deporte?

El fisiculturismo, como opción de ejercicio físico, salud y estética, gana cada día más adeptos en la sociedad cubana. Múltiples polémicas se ciñen alrededor de esta disciplina que lucha por ser considerada como deporte a nivel internacional.

Por Rafael Iván Concepción, estudiante de Periodismo

Fisiculturista.

El público se aglomera frente a la entrada del teatro Rita Montaner, en la capital cubana. Entre los espectadores, el flash de las cámaras no se detiene. Los comentarios y críticas se suceden, todos quieren opinar y se creen expertos en la materia: “Seguro que Yordán gana”. “Hay que tener cuidado, este año la gente de provincias está muy bien”, expresa otro.
Se habían enterado de la competencia gracias a los mensajes que corrían de boca en boca desde lugares que tenían en común: los gimnasios.

En el escenario, la tensión aumenta. Quince competidores, cubiertos por diminutas trusas y bikinis de llamativos colores, se alinean tratando de acaparar la vista de los jueces. Entre bastidores, los demás participantes se dan ánimo y se untan grasa en el cuerpo. Atrás quedan meses de preparación física, dietas y entrenamiento intensivo.

El certamen comienza con una primera rutina de cuatro poses: doble bíceps de frente, pectoral lateral, doble bíceps de espalda y abdomen con pierna de frente. Iniciaba de esta manera el campeonato nacional de fisiculturismo Mister Cuba 2006.

Breve recorrido
“La historia del fisiculturismo se remonta a la antigua Grecia, cuando el célebre Milón de Cretona trasladaba diariamente un ternero sobre sus hombros, en un estadio de esa tierra del Egeo. A medida que el animal ganaba peso, aumentaba la sobrecarga física de Milón, estimulando así el umbral de su desarrollo muscular. Acababa de nacer el principio de la sistematicidad de entrenamiento y progresión por sobrecarga, norma vigente hasta nuestros días", ilustra Roberto Figueredo, licenciado en Cultura Física y Presidente de la Asociación Cubana de Fisiculturismo (ACFC).

“En Cuba comienza la difusión de la disciplina desde antes del triunfo de la Revolución, realizándose el primer certamen competitivo el año 1954, hasta el 59. Estos concursos eran convocados por la Federación Nacional de Levantamiento de Pesas, auspiciados por la Comisión Nacional de Deporte“, amplia el especialista.

“Después del primero de enero de 1959, el culturismo cubano entró en crisis, pues, quienes asistían mayoritariamente eran personas de la alta burguesía. Sin embargo, hoy solo en Ciudad de La Habana hay más de trescientos gimnasios, donde practica esta actividad gran cantidad de jóvenes», agrega.

Joven con pesas.

¿Deporte o no?
Según los estatutos de la Federación Internacional de Fisiculturismo (IFBB), a la cual la ACFC se encuentra asociada, el fisiculturismo es una práctica destinada a crear, perfeccionar y desarrollar el físico de forma escultural, la cual tiene sus bases en una dieta y entrenamiento científico, y valora simetría, proporción y masa muscular.

Por lo antes expuesto, las personas que lo practican lo consideran un deporte, aunque para el Comité Olímpico Internacional (COI) no lo sea, porque sus competiciones son más artísticas que deportivas, además de argumentar que en dicha práctica es habitual el empleo de anabólicos, sustancias sintéticas que suministran hormonas para el crecimiento muscular.

Sin embargo, en los últimos años el fisiculturismo ha ganado espacio entre varias organizaciones deportivas, tales como la de juegos centroamericanos (ORDECA) y la sudamericana (ODESU), que les ofrecen la oportunidad de participar como juegos colaterales “no es oficiales”, y les otorgan medallas. También estuvo presente la actividad durante las Olimpiadas de Sydney 2000 y Atenas 2004, en calidad de juego de exhibición, según el COI.

Para Julio Arambarry Ortiz, licenciado en Cultura Física y profesor de la Universidad de la Habana, el fisiculturismo puede considerarse un deporte, porque se ajusta a las normas de una base en la preparación física y es, al mismo tiempo, una disciplina de carácter competitivo donde median capacidades y habilidades en un espectáculo recreativo para el público.

Deporte para todos
“Algunas personas piensan que este deporte está dedicado al culto del cuerpo; pero, más que un atributo físico es una decisión de cada persona”, afirma Francisco Ramírez, ganador del título Señor Colombia e impulsor de esta disciplina en su país.

El fisiculturismo pudiera colocarse dentro de la rama de los deportes de apreciación, como la gimnasia o el clavado.

“La competencia es un arte que incorpora danza, mientras los contendientes enseñan las formas de sus músculos al ritmo de la música. En ese preciso momento es que se convierte en un deporte, porque hay un movimiento y una tensión de la musculatura”, asegura Francisco Ramírez.

Dopaje, estigma del fisiculturismo
Por otra parte, el dopaje es uno de los flagelos que atenta contra esta práctica, ya que, en su afán de lograr resultados a corto plazo, los participantes consumen hormonas y anabólicos perjudiciales para la salud.

“Es cierto que muchos atletas se dopan —afirma el licenciado Figueredo—, pero esto se debe en gran medida a la falta de conocimiento, porque no les llega la información correcta.

La utilización de esteroides anabolizantes está terminantemente prohibida en la IFBB y ACFC. Mundialmente se acude a la industria de suplementos nutritivos, donde se obtienen sustancias de base proteica reconocidas por el COI como elemento primordial para elevar el rendimiento en todos los deportes”.

Todo es cuestión, entonces, de una adecuada orientación, pues sopesando las ventajas, parece que el fisiculturismo, llevado como se debe, hace bien.

“El fisiculturismo se impone, pues el mismo entrenamiento exige un estilo de vida alejado del tabaquismo y el alcohol” asevera el doctor Francisco Montesinos, jefe del Departamento de Control Médico y Entrenamiento del Instituto de Medicina Deportiva (IMD). “Pero, además, disminuye la osteoporosis, la grasa corporal, y aumenta los triglicéridos en la sangre; eleva el metabolismo y ofrece mejoras para las enfermedades cardiovasculares”.

Joven fisiculturista.

¿Fisiculturismo = Narcisismo?
Desde su nacimiento, esta práctica ha estado relacionada con la figura mitológica de Narciso que, de acuerdo con la leyenda griega, se miraba todo el tiempo en las aguas de un lago y llegó a enamorarse de sí mismo, lo cual le atrajo la condena de los dioses olímpicos que lo convirtieron en flor. Sobre el tema, responde Figueredo: “Esta creencia tiende a confundir a la gente, si bien es cierto que un fisiculturista se mira mucho en los espejos, no lo hace como Narciso, sino que utiliza éste como herramienta para poder darse cuenta de las imperfecciones de su cuerpo”.

Asimismo, el doctor Montesinos señala que para la persona afectada mentalmente, mirarse en el espejo puede llegar a ser una afección patológica.

Para Luis Ortega, licenciado en Cultura Física y practicante de fisiculturismo, el tema del cuerpo y la mente ha sido fuente de polémicas filosóficas desde la antigüedad, cuando se reprobaba el cuerpo como algo corrupto y mortal. Esa filosofía, asumida por la iglesia y la escolástica medieval, condenaban al cuerpo, por ser, para ellos, fuente de pecado.

En cambio, en su artículo “El cuerpo, ese texto tan antiguo”, publicado en La Jiribilla, el periodista Rafael Acosta defiende:

“Sólo un puritano podría estar en desacuerdo con la concepción del cuerpo humano como un enigmático teatro donde se produce todo tipo de intercambios (de materia, pensamiento y sensaciones) entre el mundo exterior e interior.

“El fisiculturismo es una manera de buscar armonía con nosotros mismos. Es una unión de mente y cuerpo que enriquece el espíritu y nos hace mejores seres humanos”.

 

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