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Camino olímpico de Cuba

Más rápido, más alto, más fuerte


Por Daily Sánchez

El esgrimista cubano Ramón Fonst.
El esgrimista cubano Ramón Fonst.
(Foto: Archivo)

Cuba empieza a participar en los Juegos Olímpicos de la Era Moderna el año 1900, cuando se luchaba por el nacimiento de una república verdaderamente independiente. La atención al deporte entonces no era primordial, de modo que la presencia de cubanos en esas citas fue gracias al esfuerzo individual; no obstante, la isla mayor de las Antillas saboreó algunas medallas olímpicas. Tal es el caso de Ramón Fonst, quien sin tener cumplidos 17 años, conquistó el oro en espada individual, y plata en espada para maestros profesionales, durante la segunda edición de París, en 1900.

Cuatro años después, en San Luis, Estados Unidos, repitió la victoria en la espada y añadió otro triunfo en el florete, mientras que Manuel Dionisio Díaz —esgrimista también— conquistó el título en sable. En Londres, 1948, se obtuvo una medalla de playa en el yatismo, por intermedio de Charles de Cárdenas (padre) y su hijo, de igual nombre, a bordo de la embarcación Kurush IV, en la clase Start. Pero no fue realmente hasta 1959 que se dieron los primeros pasos para el desarrollo del deporte cubano. Comenzaba así el esfuerzo por crear la infraestructura necesaria que fomentara una participación masiva en las actividades físicas, como cantera esencial de talentos y campeones.

Los Juegos Olímpicos de Roma, 1960, fueron la primera experiencia luego del triunfo de la Revolución, pues si bien no se obtuvieron medallas, sirvió de experiencia para futuras ediciones. Así, en 1964, Tokio, la capital de Japón, fue testigo de la medalla de plata en 100 metros planos obtenida por Enrique Figuerola. A partir de entonces, las presentaciones de cubanos se tornaron cada vez más notables.

Comenzó la cosecha de medallas de todos los colores para nuestras delegaciones, que poco a poco aumentaban en número y calidad. Imposibles de olvidar los dos títulos de Alberto Juantorena en Montreal ´76 —en 400 y 800 metros planos—, ni las tres coronas per cápita de los boxeadores Teófilo Stevenson (Munich ´72, Montreal ´76 y Moscú ´80), y Félix Savón (Barcelona ´92. Atlanta ´96 y Sydney ´00). Históricos fueron, además, la plata y el bronce de Rodolfo Falcón y Neisser Bent en la natación, en Atlanta ´96, los dos títulos de Filiberto Azcuy en la lucha grecorromana, las medallas de Driulis González en el judo, los tres triunfos del voleibol para damas (Barcelona ¨92, Atlanta ´96 y Sydney ´00), los títulos en béisbol…

Muchos deportes han hecho ondear la bandera nacional en el podio olímpico, pero de modo general, la cita de Barcelona, en 1992, fue la que más satisfacciones trajo a los cubanos: quinto lugar, con 14 medallas de oro, 6 de plata y 11 de bronce. Atlanta ´96 —los Juegos del Centenario—, Sydney ´00 y Atenas ´04 fueron la ratificación de la escalada del deporte cubano.

A Beijing
Sin dudas, este breve recorrido por el camino olímpico cubano es prueba irrefutable de los éxitos de nuestro sistema deportivo, que comienzan en la base y en el cual el hombre es lo más importante. Cumplir el compromiso de los atletas, que se realizó por primera vez en 1920, en los Juegos Olímpicos de Amberes, Bélgica, hoy es un reto que los cubanos han sabido asumir: “En nombre de todos los competidores, prometo que participaremos en estos Juegos Olímpicos, respetando y ateniéndonos a las reglas que los gobiernan, comprometiéndonos a un deporte sin dopajes y sin drogas, con el espíritu verdadero de la deportividad, por la gloria del deporte y el honor de nuestros equipos.”

La nave deportiva cubana enrumba su proa hacia nuevas emociones. Por unos Juegos en los que la Isla obtenga buenos resultados, pero sobre todo, que mantenga la dignidad de sus deportistas; por demostrar y superar el desarrollo obtenido —aunque falte camino por andar y aspectos por mejorar—; por recibir las guirnaldas de flores que no palidecen, o bien coronas de olivos, va a Cuba a Beijing dispuesta a darlo todo por llegar cada vez más alto, por ser cada vez más rápida y cada vez más fuerte.

 

EVENTO
ORO
PLATA
BRONCE
TOTAL
ATENAS 2004
9
7
11
27
SYDNEY 2000
11
11
7
29
ATLANTA 1996
9
8
8
25
BARCELONA 1992
14
6
11
31
MOSCÚ 1980
8
7
5
20
MONTREAL 1976
6
4
3
13
MUNICH 1972
3
1
4
8
MÉXICO 1968
0
4
0
4
TOKIO 1964
0
1
0
1
LONDRES 1948
0
1
0
1
SAN LUIS 1904
5
2
4
11
PARÍS 1900
1
1
0
2
TOTAL
66
53
53
172

 

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