| Albéniz
y la pianística romántica española
Por Alicia
Centelles

Isaac Albéniz brindó
su arte pianístico en Cuba.
(Tomada de www.msu.edu) |
Uno de los compositores españoles
más importantes del siglo XIX, Isaac Albéniz,
nació en 1860 en Camprodón, Girona, y fue un
niño prodigio en el piano. Su padre lo preparó
para su concierto público cuando sólo tenía
cuatro años, en Barcelona. Posteriormente ingresó
en el Conservatorio de Madrid, y a los nueve años huyó
de su casa en un barco que se dirigía a Puerto Rico.
Se cuenta que durante la travesía, Albéniz pagó
su pasaje tocando el piano.
Existe constancia de que este genial intérprete
español trabajó como instrumentista en varios
países latinoamericanos, entre ellos Cuba. Después
de su retorno a Madrid, Isaac Albéniz estudió
en el Conservatorio de Bruselas, y más tarde se trasladó
a Budapest para conocer al compositor y pianista húngaro
Franz
Liszt.
Una mente romántica
y siempre inquieta
Incansable viajero, el compositor español Isaac Albéniz
se estableció en París a finales del siglo pasado,
donde recibió clases de otro renombrado músico,
Vincent Dandy, y entró además en contacto con
un grupo de compositores de la vanguardia europea, entre ellos
Claude Debussy y Gabriel Fauré, quienes influyeron
decisivamente en su técnica compositiva.
La obra maestra de Albéniz la constituyen
sus cuatro suites para piano, virtuosística y musicalmente
complejas, escritas en Niza durante algo más de dos
años. Del resto de su producción se destacan
las piezas para piano “Rapsodia española”
y “Suite española”, así como su
pieza “Cuatro melodías”.
Junto a Enrique Granados, Albéniz
fue uno de los máximos exponentes del piano romántico
en su país, y murió en Francia el 18 de mayo
de 1909.
|