|
El Gigante
Por María
Luisa García Moreno

(Foto: Liborio Noval) |
Liborio Noval no es solo un
magnífico fotógrafo, uno de los mejores que
ha dado Cuba, en el que muchos profesionales de la fotografía
cuentan con una obra significativa.
Liborio Noval es, además, un hombre-testimonio, pues
ha acompañado a Fidel en muchos de sus viajes: como
fotorreportero ha participado en la mayoría de las
actividades que durante estos años de Revolución
han ocurrido en el país; ha viajado en numerosas ocasiones
en su compañía, apresando el tesoro que representa
la memoria gráfica de su andar.
Eso le ha permitido acumular una enorme cantidad de imágenes
del líder de la Revolución Cubana, publicar
un libro, contribuir con otros títulos, tener alguno
listo en busca de editorial que lo respalde y contar con muchísimas
reproducciones, todas de una calidad extraordinaria.
Liborio es un maestro en eso de captar el gesto preciso, simpático
o enérgico, pero siempre vital. Siente especial predilección
por tomar la figura en ángulo e incluso de espaldas,
pues según confiesa, de esa manera atrapa no solo a
su personaje, sino también el contexto en que se encuentra.
Y no le falta razón.
Lo conocí ya hace algunos años, cuando apareció
en el periódico
Granma, una instantánea suya que, aunque muy pequeñita
y desvirtuada por el papel gaceta, me atrapó para siempre,
convencida de que estaba ante una gran obra de arte.
Por esos días trabajaba en un libro de texto,”Panorama
de la cultura cubana”, de Ediciones Verde Olivo, y me
di a la tarea de localizar al fotógrafo. Cuando por
primera vez conversé con Liborio Noval y le expliqué
que deseaba la instantánea para el libro, quedé
sorprendida ante su generosidad y desprendimiento: al día
siguiente tenía en mi casa una ampliación de
la foto, que con toda razón tituló El
Gigante.
Después supe muchas cosas de Liborio y de su obra:
que ha obtenido más de 30 premios y menciones en concursos
nacionales e internacionales; que ha participado en muchísimas
exposiciones personales y colectivas, en Cuba y en el extranjero;
que su trabajo aparece en varios libros de fotos.
Supe también que, a la generosidad
que percibí desde nuestra primera conversación
telefónica, se une su infinita modestia, su cubanía
y esa forma de ser, dicharachero y hablador, tan propia del
criollo. Después, he tenido posibilidades de aquilatar
la valía de su obra artística; pero sigo enamorada
de El Gigante.
Es una foto de Fidel, en el acto por el aniversario 40 de
la proclamación del carácter socialista de la
Revolución Cubana, celebrado en la histórica
esquina de 23 y 12, el 16 de abril del 2001. El Comandante
aparece de pie y de espaldas a la cámara, pero perfectamente
reconocible. Bien por debajo de su gigantesca figura –se
había preparado allí una especie de tribuna
desde la que se dirigió al pueblo– se ven brazos
en alto, fusiles y banderas.
La foto es un símbolo de la muy sui géneris
comunicación de Fidel con el pueblo, pero es más
que eso: es un símbolo de la estatura moral del hombre
que nos ha guiado a través de tantos años, forjando
con su ejemplo en los cubanos las cualidades que hoy nos distinguen
como nación: el coraje y la entereza, la fidelidad
a los ideales y a la memoria de los héroes, la firmeza
de principios, la solidaridad…
Existen miles de fotos de Fidel. El propio Liborio Noval tiene
una buena colección y muchas, muchas de ellas son extraordinarias,
por la maestría del fotógrafo y por esa expresividad
especial, por ese carisma que tiene el Comandante…
Pero para mí, El Gigante es única.
Foto ampliada
Artículo relacionado
Fidel
|