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Cuba, territorio libre de analfabetismo hace más de
40 años

Miles de jóvenes como él
anduvieron por llanos y montañas enseñando
a sus compatriotas a leer y escribir.
(Foto:
Archivo) |
En Cuba, el Censo de Población
efectuado en el año 1953 arrojó que un millón
de personas no sabían leer ni escribir, o sea, que
el 23,6 por ciento de la población adulta era analfabeto,
correspondiendo el 11 por ciento al sector urbano y el 41,7
por ciento al sector rural. El drama social era mayor pues
había grandes masas de subescolarizados, ya que casi
otro millón de trabajadores apenas poseían los
niveles mí¬nimos de escolaridad.
Hasta 1959 no existía un programa para la erradicación
del analfabetismo. Se conocen algunas labores aisladas realizadas
por instituciones religiosas o sociales que cubrían
una í¬nfima parte de las necesidades de la población
iletrada. También se registran acciones muy personales
de maestros altruistas que dedicaron esfuerzos a la alfabetización,
tanto en la elaboración de materiales como en el ejercicio
de la enseñanza, sin recibir remuneración ni
estímulo alguno.
A partir de 1959 la concepción general para la erradicación
del analfabetismo se basó en el desarrollo de tres
tareas fundamentales, íntimamente relacionadas:
• Escolarización de toda la población
infantil.
• Campaña Nacional de Alfabetización.
• Postalfabetización.
En plena etapa insurreccional, desde diciembre de 1956 hasta
enero de 1959, en la Sierra Maestra, en la Sierra Cristal
y en el Escambray, se alfabetizó a hombres, mujeres
y niños de las zonas liberadas; se dieron así¬
los primeros pasos para la liquidación del atraso y
la ignorancia.
Apenas alcanzado el triunfo, se comenzó de un modo
activo y tenaz la lucha contra el analfabetismo, comenzando
por las propias filas del vencedor Ejército Rebelde.
Simultáneamente, en marzo de 1959, el Ministerio de
Educación creó la Comisión Nacional de
Alfabetización y Educación Fundamental, que
tuvo la misión de iniciar estas actividades en las
distintas zonas del país.
Organización de la Campaña
Nacional de Alfabetización
En septiembre de 1960 el Comandante en Jefe Fidel Castro,
Primer Ministro del Gobierno Revolucionario en aquel momento,
compareció ante la ONU
y anunció al mundo que Cuba realizaría¬
en 1961 la Campaña de Alfabetización.
Como se ha expresado, el año 1961 se proclamó
"Año de la Educación" y se trazó
como tarea fundamental realizar la Campaña de Alfabetización.
En la concepción de esta epopeya popular educacional
se tuvo presente, como fuente motivacional por excelencia,
el propio desarrollo y la aplicación de las leyes y
medidas revolucionarias que iban transformando social y económicamente
a la nación. Ello permitía además, elevar
el grado de participación del pueblo de una forma más
consciente en el proceso revolucionario.
Para el desarrollo del programa nacional se concibió
una estructura organizativa y de dirección única,
mediante la cual se coordinaba, orientaba y controlaba el
trabajo. Al mismo tiempo descentralizaba las funciones, al
delegar en la provincia y el municipio la responsabilidad
directa de la alfabetización en su jurisdicción
y propiciaba la participación activa de Organizaciones
y Organismos en todos los niveles.
Esa estructura contaba con una Comisión Nacional integrada
por organismos gubernamentales y no gubernamentales, mediante
la cual tuvieron acceso y participación directa las
más diversas instituciones sociales, políticas,
militares, estudiantiles, laborales, feministas, juveniles,
campesinas, el sector productivo, en fin, toda la sociedad.
La Sección Técnica de la Comisión Nacional
de Alfabetización se ocupó de atender la organización
del trabajo pedagógico y la obtención y procesamiento
de los datos estadísticos.
Como parte del trabajo didáctico se elaboraron la Cartilla
Venceremos, el Manual Alfabeticemos y otros materiales. Para
seleccionar el contenido se atendía a los aspectos
político-ideológicos de la Revolución
y a los psicológico-sociales que caracterizaban al
analfabeto adulto cubano.
Las fuentes motivacionales que ofrecía el proceso revolucionario
para el ciudadano fueron recogidas en las 15 lecciones de
la Cartilla, cada una de ellas seguida de dos o tres ejercicios
con arreglo al método compuesto, basado en la repetición
y en la graduación de los dificultades. De la cartilla
se imprimieron 1 500 000 ejemplares que fueron distribuidos
gratuitamente. Al propio tiempo se publicó y distribuyó
el Manual Alfabeticemos, destinado al personal incorporado
a la Campaña como alfabetizador.
Otra gran tarea de la Sección Técnica fue la
preparación de los alfabetizadores y técnicos
mediante seminarios iniciales y sistemáticos durante
toda la Campaña. El lema, "El que sabe enseña
al que no sabe" convertido en principio para la acción,
fue un factor determinante para movilizar con carácter
voluntario la fuerza alfabetizadora.
El programa de alfabetización estuvo favorecido por
un clima educacional donde la radio, la televisión
y la prensa desempeñaron un papel fundamental en la
divulgación de los conocimientos de higiene, salud,
de los problemas del sector agropecuario y los relacionados
con el arte y la literatura, entre otros que, al mismo tiempo
que ofrecían información, motivaban al adulto
hacia el aprendizaje de la lectura, la escritura y los conocimientos
elementales de aritmética.
La Campaña en Cuba evidencia que la alfabetización
de un pueblo, tanto como el hecho educativo mismo, es un acontecimiento
polí¬tico cuyo éxito depende de la participación
masiva y unánime de todas las organizaciones existentes
y de todos los sectores de la población, sin descuidar
su aspecto técnico organizativo.
El resultado de la Campaña fue el siguiente: 979 207
analfabetos localizados, 707 212 alfabetizados; lo que ofrecía
un saldo de 3,9 por ciento de analfabetismo residual sobre
la población total que se estimaba en Cuba en aquella
época.
A la Campaña de Alfabetización siguieron los
programas de Seguimiento y Superación Obrera que completaron
el ciclo básico de seis grado, por eso aunque con métodos
y materiales docentes adaptados para jóvenes subescolarizados
y adultos se desarrolló la "Batalla del Sexto
Grado" desde 1962 hasta el quinquenio 1975-1980, de igual
forma se desarrollo la "Batalla por el Noveno Grado "que
culmino en el quinquenio 1980-1985.
Simultáneamente se ha desarrollado
el programa de las Facultades Obrera y Campesinas donde los
adultos pueden adquirir un nivel equivalente a doce grados
para continuar estudios universitarios u optar por cursos
de nivel medio superior de calificación técnica.
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