| Martin
Luther King: patriota, justiciero, humanista
Por
Mongui

Los ideales por
los que dio su vida Martin Luther King siguen siendo pisoteados
por el gobierno norteamericano.
(Foto: Archivo)
|
El 3 de abril de 1968, Martin Luther King
arribó a la ciudad norteamericana de Memphis sin imaginar
que venía al encuentro de su muerte; o ¿acaso
lo presentía?, porque esa tarde, al pronunciar su prédica
en una iglesia de negros, se sabe que meditó:”Aquí
también dicen que me amenazan, que nuestros hermanos
blancos enfermos pueden hacerme algo. No sé que pueda
pasar. Nos esperan días difíciles… Yo,
igual que todos, quisiera vivir una larga vida.”
Poco después ya estaba en la mira
telescópica del Remington que le quitaría la
existencia. Había salido de su habitación y
se detuvo junto al pasamanos verde de un balcón, cuando
aquella fatídica bala encontró su blanco destrozándole
las vértebras cervicales.
Moría asesinado Martin Luther King,
uno de los más incansables luchadores por los derechos
civiles de la masa negra norteamericana: patriota, justiciero,
humanista; hombre íntegro y de tal significación
política que comparte solamente con George Washington
(primer presidente de los Estados Unidos) el privilegio de
celebración del día de su nacimiento como fiesta
nacional.
Su obra quedó inconclusa. Los negros
norteamericanos, si bien lograron la igualdad social, continúan
siendo víctimas de la desigualdad debido a la pérfida
aberración de hombres que se piensan superiores. Por
eso King tocó la más íntima fibra del
problema cuando afirmaba:”Hemos aprendido a volar como
pájaros, a nadar como peces; pero no hemos aprendido
el sencillo arte de vivir como hermanos.”
|