| Mausoleo
a José Martí
Un digno lugar para su reposo con el
eterno homenaje
Por Marlene Montoya
Yo
quiero cuando me muera
sin Patria, pero sin amo
tener en mi tumba un ramo
de flores y una bandera.
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Los pioneros santiagueros
rindieron homenaje a Martí este 28 de enero, como
todos los años.
(Fotos:
Miguel Noa)
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Ese deseo del patriota cubano, que tantos libros dedicó
a los niños, es cumplido desde que sus restos reposan
en el Mausoleo del cementerio
de Santa Ifigenia, de Santiago
de Cuba. Una bandera cubana cubre el nicho y, al frente,
una jardinera en forma de libro mantiene flores frescas.
Otro anhelo satisfecho es el
rayo de sol que penetra por el lucernario y riega la luz natural
sobre su tumba.
Inaugurado el 30 de junio de 1951, el mausoleo
fue fruto del talento creador del arquitecto Jaime Benavent
y el escultor Mario Santi, ambos cubanos, quienes se inspiraron
en la obra y el pensamiento del autor de “La
Edad de Oro” y lograron, a su vez, una joya del
arte funerario.
El monumento se levanta sobre una base que
forma una escalinata circular, con mármoles procedentes
de la antigua Isla de Pinos, lugar donde vivió José
Martí en la finca El Abra, al salir de
la cárcel, mientras las piedras son de Jaimanitas y
de Punta Brava.
Los seis pilares que sostienen la estructura
monumental representan a igual número de provincias
existentes en la época, con sus respectivos atributos
económicos, políticos, culturales y sociales.
Al centro, la cripta funeraria de bronce,
que a modo de pentágono en su base dibuja una estrella.
En su interior, sobre un puñado de tierra de una veintena
de naciones de América, descansa la urna con los restos
de Martí. Allí se levanta también su
figura esculpida en mármol procedente de Carrara, en
Italia, en posición de meditación, sosteniendo
un pergamino y una pluma.
Una avenida de mármol conduce al
monumento escoltado por 28 monolitos de piedra donde se puede
leer, en cada uno de ellos, un pensamiento del Maestro y el
nombre de algunos campamentos mambises donde estuvo desde
que desembarcó por Playitas de Cajobabo el 11 de abril
de 1895 hasta su muerte en Dos Ríos el 19 de mayo del
propio año.
En ocasión del aniversario 107 de su caída en
combate, un hecho de trascendencia ocurrió en el sagrado
lugar: una guardia de honor de jóvenes de una Unidad
Especial de las FAR permanecería en lo adelante custodiando
sus restos. El cambio se realiza cada media hora, bajo el
compás de la “Elegía a José Martí”,
compuesta por el Comandante de la Revolución Juan Almeida
Bosque.
El Héroe Nacional Cubano dispone
de un digno lugar para su reposo, donde acuden generaciones
de cubanos a rendir el merecido tributo a una de las figuras
cumbres del pensamiento progresista del continente americano.
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