| Lorca
por siempre
Por Dania
Mendoza Gómez y Frank
Ferriol Jacomino

Sobre “La casa de Bernarda
Alba”, Lorca escribió: “El teatro necesita
que los personajes que aparezcan en escena lleven un traje
de poesía y al mismo tiempo que se les vean los
huesos, la sangre”
(Tomada de www.actorjorgelillo.cl) |
De Federico García Lorca diría
uno de sus muchos amigos y admiradores cubanos “que
caminaba por las paredes”, tal era de libre su espíritu,
la luz y el magnetismo que irradiaba su figura, ese halo subyugante
que cautivaba a todos quienes le conocieron.
Así como de fugaz fue el paso por
la vida del gran dramaturgo y poeta español, nacido
en 1898 en el pueblo de Fuentevaqueros, Andalucía,
sería de trascendental su legado artístico e
inspirador el ejemplo que ofreció en tanto hombre que
supo ser consecuente con el momento histórico que le
tocó vivir.
Desde el punto de vista literario no puede
relacionársele —y siempre lo negó—
con ningún movimiento, por ejemplo, el dadaísmo(1)
o surrealismo(2), aunque el máximo exponente de este
último en España, en el ámbito de la
pintura, Salvador Dalí, fuese su amigo personal, y
especialistas en la materia adviertan en la obra lorquiana
algunos elementos surrealistas. Pero analizar esta aún
constituye un reto para los expertos.
Estrechos vínculos de amistad le
unieron con otro famoso andaluz, el músico Manuel de
Falla, una víctima del franquismo como lo fuese Federico,
y quien murió exiliado en Argentina, en 1946. Con el
insigne poeta Juan Ramón Jiménez y el conocido
cineasta Luis Buñuel compartió inquietudes desde
la época en que era estudiante en Madrid, donde vieron
la luz sus primeras producciones en el campo de la poesía
y el teatro.
Solo 38 años de edad vivió
Lorca. Mas dejó tras de sí piezas teatrales
de tanta envergadura como “La casa de Bernarda Alba”,
“Bodas de sangre” y “Yerma”, y creaciones
poéticas de tal vuelo artístico —recogidas
en “Romancero gitano”, “Poema del cante
jondo”, “Canciones” y otros libros—
que lo ubicarían entre los imprescindibles de la literatura
hispanoparlante y universal. Ya en 1933 el éxito de
su obra era reconocido en todo el mundo.
Lorca viajó a muchos sitios y entre
ellos a Cuba. De su fascinación por la Isla da fe esta
frase que aparece en carta a sus padres: “Si yo me pierdo,
que me busquen en Andalucía o en Cuba”. En todo
cuanto escribió está presente la influencia
de su tierra natal.
Precisamente en la provincia andaluza de
Granada, adonde llegó tratando de escapar de la persecución
de los fascistas, lo apresaron debido a una delación
y con la mayor frialdad fue bajado del camión en que
iba conducido y asesinado en algún sitio perdido de
la Sierra Nevada, el 19 de agosto de 1936. No pertenecía
a ningún partido político. El único cargo
contra él era el de ser un intelectual moderno.
A causa de la aplicación de tan bárbara
política, el filósofo y escritor Miguel de Unamuno,
por entonces rector de la Universidad de Salamanca, murió
también ese año, en calidad de prisionero en
su hogar.
Se trataba del mismo fascismo que cobró
un millón de vidas durante la propia Guerra Civil española
(1936-1939) y millones de ellas a lo largo de la Segunda Guerra
Mundial, extendido a las dictaduras políticas que asolaron
América Latina, esa despiadada ideología que
llevó a prohibir en Estados Unidos, tras el atentado
a las Torres Gemelas, el 11 de septiembre de 2001, el tema
“Imagine”,
de John Lennon, un canto a
la armonía y hermandad entre los seres humanos.
En el poema “Alma ausente”,
dedicado a la muerte de un amigo, Lorca escribió: “…Tardará
en nacer, si es que nace, un andaluz tan claro, tan rico de
aventuras…”. ¡Y qué andaluz más
claro y más rico de aventuras ha nacido y nacerá
jamás que Federico!
Cuando las balas de los fascistas españoles
le abatieron, únicamente pudieron destrozar su cuerpo,
porque su voz, una de las más altas del arte de todos
los tiempos, sigue vibrando honda, múltiple, vigorosa.
Y no solo ha habido, sino que habrá Lorca por siempre.
Notas:
(1) Dadaísmo:
movimiento artístico y literario iniciado en 1916,
que se caracterizó por la ausencia de significación
racional en la expresión.
(2) Surrealismo:
movimiento artístico y literario aparecido en los años
20 del siglo pasado, que defendía la renovación
de todos los valores culturales, morales y científicos
mediante la exaltación de la vida profunda del subconsciente,
más allá de la razón.
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