| ¿Cómo
se conforma nuestra personalidad?
Continuación...
Crecer no significa solo aprender cómo funciona el
mundo, sino también cómo tratar con nosotros
mismos. A este aspecto más flexible e incorporado es
al que se le llama carácter.
La personalidad es entonces todo lo aprendido
en nuestra vida. Es la encargada de mostrar la cara visible
de nuestra forma de pensar. Así se puede identificar
a las gentes como alegres, tristes, cómicas, burlonas,
iracundas… La personalidad es la puerta a través
de la cual se manifiestan nuestros defectos, debilidades y
egos.
Este soy yo
Entonces ese uno que eres, esa singularidad (desarrollada
o no) que eres, tu identidad personal, no viene dada como
un accesorio más de todo el equipamiento biológico
con que llegaste al mundo. Es solo una parte básica
que se completará con el tiempo, a partir de experiencias
y aprendizajes que adquirirás en tu contacto con el
entorno.
Son varios los factores que intervienen en esta “construcción”,
pero hay tres que juegan un papel determinante.
En primer lugar, el factor individual, entiéndase
por esto el cuerpo, el nombre propio, la identidad sexual,
los sentimientos y las emociones, la autoestima. Luego vendría
el relacional. En él se incluye la
familia, que es donde se conforman los valores, las expectativas
de vida, el rol social y, principalmente, los valores y los
sentimientos; y la escuela, que establece otro tipo de relaciones
por la pertenencia a un grupo más amplio, y donde también
se experimentan conductas y se trasmiten también valores.
Otros ámbitos sociales se incluyen
en este último factor como el barrio, el vecindario,
la ciudad... Y tercero y último, podríamos mencionar
el factor cultural, en el cual se experimentan
los valores predominantes, el juicio moral y la identidad
de género.

Sociedad y cultura forman la identidad
del individuo, y por tanto de la nación.
(Foto: Archivo) |
Soy yo, soy tú,
somos nosotros. Cultura y Personalidad
¿Es la cultura ajena a nuestra identidad? Analicemos:
la cultura puede entenderse como la forma de vida y convivencia
de un colectivo; es la que conforma el pensamiento y la actuación
de las personas e instituciones.
Donde usted nace, cómo aprende y es enseñado
a actuar y a desenvolverse en este medio, las tradiciones,
patrones tan subjetivos como lo que es bien y mal visto, todo
esto conforma la cultura o identidad de una nación,
de una provincia, de un pueblo. No estamos ajenos a la cultura.
Nuestra identidad se conforma al interactuar con estructuras
existentes que alientan su propia identidad.
Cada uno de nosotros ha nacido en una sociedad
determinada, con una cultura determinada. En ella nos hemos
formado y hemos sido capaces de relacionarnos con nuestros
semejantes. En esa red de vínculos con los demás
interiorizamos valores en un proceso que implica la maduración
de nuestras capacidades significativas.
Es así como los valores
llegan a significar algo para cada uno de nosotros. Es
así como asumimos al otro como prójimo, porque
esos otros significan algo para él. Y en esa red de
múltiples vínculos va desarrollando su sentido
de pertenencia a uno u otro grupo, identificándose
con él. Es así como aprendemos a reconocer nuestra
identidad, a aceptarla, a hacerse de un yo, de un nosotros.
A nivel social es que elaboramos la imagen
de nosotros mismos con la cual nos identificamos y que deviene
comunidad de proyectos, juicios y valores compartidos. Así
vemos grupos que tienen los mismos gustos, dígase intelectuales,
médicos, maestros, estudiantes… y a una escala
macro, a nivel de nación: los cubanos, mexicanos, venezolanos,
holandeses, japoneses...
Esto es así porque cada persona porta
una identidad, pero porta además en sí mismo
toda la historia de su pueblo, de su nación, de su
grupo. No somos excepciones. Somos humanos ante todo.
Estudiosos cubanos
y sus definiciones
Los estudios teóricos sobre identidad en Cuba cobraron
fuerza en la década de los 90. Entonces especialistas
de distintas disciplinas unieron sus esfuerzos para enfrentar
el tema desde un punto de vista transdiciplinario. En este
sentido, el Centro de Investigación y Desarrollo de
la Cultura Cubana Juan
Marinello ha ocupado un lugar de avanzada. Estas son algunas
de sus definiciones:
Identidad es sentimiento:
El concepto lo ofrece el dr. Armando Hart, jefe de la Oficina
del Programa Martiano, estudioso sistemático del tema.
Se refiere al sentimiento de los miembros de una colectividad
que se reconoce en esa cultura, dígase el patriotismo,
la alegría, el antiimperialismo que caracteriza por
tradición al pueblo de Cuba, rasgos con los que identifica
por tradición a nuestro pueblo. Así define:
“… Sentimiento que experimentan los miembros de
una colectividad que se reconocen en esa cultura y de no poder
expresarse con fidelidad y desarrollarse plena y libremente
si no es a partir de ella”.
Identidad es proceso abierto:
Dra. Graziella Pogolotti, investigadora, ensayista, Premio
Nacional de Crítica, se refiere al sentido de pertenencia
del individuo en una sociedad determinada desde un colectivo
pequeño al que se siente identificado por disímiles
razones (gustos, costumbres, intereses, modo de vida estilos
de vida, concepción del mundo) hasta una comunidad
mayor que puede ser, quizás, pertenecer a una nacionalidad
determinada. El concepto expresa la complejidad y amplitud
de su objeto de estudio, así como su carácter
histórico. Esto se evidencia cuando dice: “…
es en primera instancia, la identidad del hombre que se reconoce
en su comunidad más inmediata… es la identidad
del hombre que se reconoce en una comunidad más amplia…
proceso abierto al que el devenir histórico va añadiendo
progresivamente nuevos y enriquecedores elementos”.
Identidad es fragua permanente:
La dra. Isabel Monal, investigadora y Premio
Nacional de Ciencias Sociales, ofrece una visión
abarcadora que analiza el tema en su complejidad, amplitud,
dialéctica, vínculo con la vida espiritual del
hombre, sus intereses y el mundo que llega a ser significativo
para él, así como su historicidad. Lo expresa
de la siguiente manera: “Fragua permanente en la cual
los hombres van forjando y transformando de manera creadora
jalones de su espiritualidad en condiciones que le son dadas
históricamente”.
Conócete a
ti mismo y conocerás el mundo
Cuando piensas en la génesis de tu personalidad, quizás
lo que más te preocupa es “¿QUIÉN
ERES?” Hay una buena respuesta para esto: “Eres
lo que tu cerebro cree”. Y lo que “él”
piensa de ti es resultado de una intrincada y única
interacción de genes y experiencias de vida.
Todos somos iguales y, a la vez, diferentes.
Cada persona pertenece al género humano y, a la vez,
conforma en sí mismo una singularidad dentro de la
especie. Las sociedades han poblado al hombre de dudas, inseguridades,
odios, rencores o apegos que no le permiten captar lo que
sucede en sí y a su alrededor.
Muchos, además de preocuparse por
su identidad, se preocupan por cómo asumirán
el futuro. El Oráculo de Delfos ya no existe, pero
si lo hiciese recomendaría lo mismo: Conócete
a ti mismo. Te exhortaría tajantemente y, luego que
emprendieses el más asombroso e insólito de
los viajes (la travesía hacia tus adentros), entonces
tú (sí, tú mismo), podrás responder
todas las interrogantes.
|