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La masturbación y el conocimiento de nuestra sexualidad

Por Isabelle


“No me acuerdo de la edad cuando lo hice por primera vez. Sí recuerdo que me sentí en el cielo. Pero esa sensación me duró unos pocos minutos porque, cuando pasó ese momento de placer, tenía la impresión de que..., no sé, como que había hecho algo sucio. Claro, lo repetí muchas veces, pero la sensación final se mantuvo.
No fue hasta muchos años después que, leyendo y conversando con algunos amigos, descubrí la realidad de la masturbación. ¿Te imaginas? Luego de años supe que no tenía nada de malo”.
...................................................................................................................................Héctor, 22 años


Sin dudas, esta puede ser una parte de tu vida sexual o la de un amigo. No te apene asentir. Gran número de personas en todo el mundo se masturba al menos en algún momento de su vida.

No hay nada pecaminoso en ello. En gran medida, la resistencia y visión negativa sobre este hecho provienen de creencias y valoraciones erradas.

Un poco de historia
La masturbación es toda acción de autoplacer proveniente de una estimulación física a los genitales. Se puede realizar en pareja e incluso en grupos, aunque la mayoría de las personas la vincula con el autoerotismo, es decir, la que depende exclusivamente de uno para lograr la satisfacción sexual.

Históricamente, ha sido blanco de severas críticas. La sociedad la relaciona con perversión, a pesar de ser una de las prácticas a las que más recurre el ser humano.
Mucho se debate sobre la visión negativa que la acompaña y, aunque actualmente hay un poco más de flexibilidad, en esencia aún es objeto de algunos criterios desacertados.

Para el doctor Gerardo Coll Sánchez, master en Sexualidad, el origen proviene, entre otras causas, del desconocimiento sobre nuestra sexualidad:

“Uno de los criterios expuestos en centurias anteriores planteaba que el acto masturbatorio necesitaba de una alta concentración de sangre, la cual iba al cerebro y, por tanto, se dejaba de repartir por otras regiones del cuerpo. Ello hizo que lo consideraran como una acción anormal e insana para las personas, al vincularlo directamente con la demencia.

“También se le atribuyeron variadas manifestaciones o síntomas malignos como dolor de cabeza, acné juvenil, pérdida de energía, etcétera”.

Muchas de esas opiniones se han desechado a medida que avanza el desarrollo de los estudios sobre nuestra sexualidad. Incluso, a inicios del siglo XX, algunos médicos con enfoques más revolucionarios la sugerían como terapia para evitar la promiscuidad.

Realidad de un hecho
Según diversos estudios, desde pequeños es bastante usual el toque de los genitales. Sin embargo, durante estos años, tendrá un carácter eventual. Con la llegada de la adolescencia y la juventud temprana, la acción se vuelve voluntaria y aumenta por la influencia de factores biológicos como el inicio del desarrollo hormonal, pero también debido a la actuación de elementos psicosociales.

Con respecto a esto último, el doctor Coll Sánchez plantea que la curiosidad y la necesidad de experimentación dominan al adolescente, con lo cual se incrementa el hábito. Si bien se manifiesta a lo largo de todo el ciclo vital, con la convivencia en pareja hay una cierta disminución, aunque puede no desaparecer; esto es perfectamente normal.

En relación con la frecuencia de este fenómeno en ambos sexos, los estudios no son concluyentes. La discriminación de la mujer ha potenciado el papel reproductivo en detrimento del placer sexual. Por ello algunos especialistas afirman que es más usual en los hombres.

Sin embargo, la desaparición de algunos prejuicios y tabúes ha provocado que las féminas expongan criterios y experiencias sobre su sexualidad, y basado en esto, varios estudios hablan de una paridad en ambos sexos respecto a la masturbación.

Lo cierto es que una visión errada sobre el hecho puede provocar culpa o vergüenza, y generar un conflicto y baja autoestima. Las actitudes del niño o el adolescente hacia la masturbación estarán condicionadas por su entorno social.

Una cosa es segura: la masturbación no es actividad debilitante para el ser humano. Es un fenómeno natural y saludable que, sin dudas, permite un mayor conocimiento de nuestra sexualidad.

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