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El último sacrificio de Camilo

Su sonrisa constante y su sombrero
alón permanecerán siempre en la memoria
de los cubanos.
(Tomada de www.juventudrebelde.cu) |
En la madrugada del 21 de octubre
de 1959, luego de una reunión con Fidel, Raúl
y otros altos oficiales de las Fuerzas Armadas Revolucionarias,
el Comandante Camilo Cienfuegos, Jefe de Estado Mayor, se
dirigió a una compañía de soldados del
Batallón de Seguridad.
"Ha llegado el momento de hacer otro sacrificio por la
Patria –les dijo el Héroe de Yaguajay. Fidel
y Raúl nos han dado la misión de partir enseguida
para Camagüey, donde tendremos que defender una vez más
a la Revolución, ahora de una vil traición".
Se refería a la intentona sediciosa tramada por Hubert
Matos, jefe del Regimiento Agramonte II, que realizaba una
actividad divisionista y anticomunista en aquella provincia,
obstaculizando las leyes revolucionarias.
A las 6:00 de la mañana del 21 de octubre del 59 llegó
el Comandante Camilo Cienfuegos al aeropuerto de Camagüey,
y luego de visitar la Jefatura Provincial de Policía,
llegó alrededor de las 7:00 antemeridiano al Campamento
Militar donde se había atrincherado Hubert Matos.
Tratando de evitar derramamiento de sangre, Camilo ordenó
a sus acompañantes que lo dejaran entrar solo a la
residencia del traidor: "Este asunto lo resuelvo yo personalmente",
les dijo. Y al encontrarse ante el cabecilla, le espetó:
"Yo como jefe del Ejército
Rebelde asumo el mando en Camagüey
y te detengo por traidor".
Fidel, que ya había llegado a la ciudad, apareció
a pie en el campamento, al frente de una manifestación
de más de 30 000 camagüeyanos.
Luego de reorganizar el ejército en Camagüey y
efectuar cambios en el gobierno de la provincia, Camilo regresó
a La
Habana el 25 de octubre, y al día siguiente recordó
al pueblo, durante su último discurso, los versos de
Bonifacio
Byrne.
El 28 volvió a Camagüey, y en su viaje de retorno
a la capital cubana a bordo de un Cessna 310-C, desapareció
para siempre el Comandante de la sonrisa constante y el sombrero
alón.
Días antes, al replicar al anticomunismo del traidor
Hubert Matos, le había dicho: "Esta Revolución
es humanista, verdeolivo, y tan cubana como las palmas, pero
ten la seguridad de que si la solución de los problemas
del pueblo, si la garantía del futuro fuera el comunismo,
pues entonces yo seré comunista".
(Tomado de www.nnc.cubaweb.cu) |
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