La revista digital de los jóvenes cubanos.
Botón sección.

Logo del XI Congreso de la FEEM.

Jornada internacional por la liberación de los Cinco
Minisitio sobre la Jornada Internacional por la liberación de los cinco héroes cubanos presos en Estados Unidos por su labor antiterrorista.

IX Congreso de la UJC
Logotipo del IX Congreso de la UJC.


Rollo Joven


“Lucía”


Perenne desafío al tiempo

Hoy día nadie discute su condición de “clásico” del cine cubano revolucionario, aunque hace exactamente 40 años “Lucía” era apenas el osado debut en el largometraje de un joven director aún en ciernes. Somos Jóvenes rinde tributo a la mítica cinta y a su principal artífice, desaparecido a finales de 2008.

Por Pavel López

Especialistas en buena parte del mundo lo aseguran: El filme cubano ““Lucía” está condenado a no envejecer. A cuatro décadas de su estreno el largo de ficción de Humberto Solás ostenta la espontaneidad, la frescura y el espíritu transgresor de las obras de juventud.

Tal y como gustan decir los críticos del patio: pareciera que se filmó ayer por la mañana.

Desde aquel 5 de octubre de 1968, cuando irrumpió en las salas cinematográficas de la Isla, buena parte de los espectadores sospechó que tenía ante sí una cinta capaz de “estremecer la tierra”.

El tiempo les dio la razón.

Hacia 1971 era ubicada en el puesto número diez en la lista de las mejores películas iberoamericanas, según una encuesta realizada durante el Festival de Cine de Huelva, España.

A su vez, los críticos de la Isla la seleccionaron en 1989 como el filme más significativo de los primeros 30 años de vida del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), junto a la célebre “Memorias del subdesarrollo”, de Tomás Gutiérrez Alea. Nada excesivo tratándose de una pieza que mostró desde su nacimiento todas las credenciales para convocar el asombro del público en cualquier latitud.

Primeramente, por la temprana edad de su autor, quien inició el complejo rodaje con apenas 25 años. En segundo lugar, por realizar tan portentosa hazaña artística en el contexto de una aún balbuceante cinematografía, en pleno proceso de búsqueda de un lenguaje e identidad propios.

De la conmoción inmediata provocada por la obra maestra dan fe las palabras de Daniel Díaz Torres, publicadas en el periódico Granma pocos días después del estreno:

“Solás ha alcanzado, violentado la pasividad de unas estructuras (...) hasta ahora empleadas con demasiada mesura, rompiendo los marcos del conservadurismo y las limitaciones estéticas. Sin dudas, nuestro filme de ficción más importante”.

La carrera internacional de la película no fue menos “estruendosa”. Violenta, emotiva, sentimental, brillante, tales fueron los calificativos que reprodujeron los diarios de medio mundo tratando de hacer justicia a un filme, al cual todo adjetivo parecía quedarle chiquito.

El comentario más apologético de aquellos años lo aportó el canadiense Geoffrey Minish, quien llegó a comparar el debut de Solás al del norteamericano Orson Welles con “El ciudadano Kane”, algunas décadas antes.

La frontal ruptura de la cinta con el anquilosamiento temático y formal del cine cubano prerrevolucionario comenzaba a rendir sus frutos. De entonces a la fecha nadie se ha resistido al embeleso que provoca la joya de este director.

Su paseo por tres puntuales etapas de la Historia patria, a través de las vivencias de personajes femeninos de nombre semejante, forma parte de la memoria colectiva de la nación y constituye ejemplo del más depurado arte revolucionario.

Las imágenes de la “Lucía” del siglo XIX, suplicando desconsolada una gardenia a su madre tras la traición del amante español; su homóloga de 1932, enfrascada en una revuelta callejera contra la dictadura de Machado; y las de una rústica campesina oriental de los años 60 del pasado siglo, disputando con el esposo machista su derecho al protagonismo en el espacio público; alcanzaron dibujar un arco histórico que resumió los esfuerzos de todo un continente, abocado a la impostergable tarea de su emancipación política y cultural.

Sin embargo, el hecho de que en “Lucía” la sensibilidad femenina ocupara un primerísimo plano dentro de tan complejos procesos, nada tuvo que ver con las «militancias» de género comunes en la época de gestación de la película.
A propósito del tema, afirmaba Solás en una entrevista ofrecida a la prensa estadounidense:

“No es un filme más sobre mujeres, es un filme sobre la sociedad. Pero dentro de esa sociedad escogí el carácter más vulnerable, aquel que es más afectado en cualquier momento por las contradicciones y el cambio (...) Esta es una posición muy personal y muy práctica, que nada tiene que ver con el feminismo per se”.

Asimismo, “Lucía” vino a confirmar el dominio por parte de Solás de un estilo, donde se sintió la huella de la mejor vanguardia cinematográfica europea de la segunda mitad del XX y los hallazgos formales que comenzaban a producirse en América Latina en ese momento, en especial los del cinema novo y su máximo exponente Glauber Rocha.

El resultado final, el propio Solás lo catalogó como una negación de todos los esquemas del llamado cine “monumental-historicista-museable”:

“Se trataba de contar la Historia de nuestro país con frescura, con candor, buscando la espontaneidad y un estilo reporteril, como si la cámara estuviera filmando acontecimientos que estaban ocurriendo en ese momento”.

El tiempo, obviamente, premió con creces el descomunal esfuerzo. Su obra parece haber bebido de la fuente de la juventud eterna y puede disfrutarse ahora mismo con la misma intensidad que el primer día.

Para evocarla, nada más certero que las palabras del desaparecido crítico Eduardo López Morales, quien sentenciara en las páginas de la revista Cine cubano:

“Sí, es posible descubrir de nuevo a “Lucía” e inventarla otra vez, sin recubrirla de la triste pátina de los homenajes, sin olvidar sus años. Asistimos a ella con ese júbilo, con ese azoro que solo lo vital y lo fresco provocan. En su irrepetibilidad está su vigencia, pues su reto entraña el poder creador en sus máximas expresiones, no el calco”.


Lucía en tres tiempos

Subir
Somos Jóvenes Digital
Directora: Marietta Manso Martín, Editora: Alicia Centelles,
Diseño Web y Programación: Carlos Javier Solis, Webmaster: Letty Fernández Chirino,
Casa Editora Abril, 2008
Fecha actualización.

VI Congreso del PCC
Logotipo del  6to. Congreso del PCC.

Portada de la edición impresa de la revista Somos Jóvenes de  mayo/2011.
Edición de papel


Relación de otros sitios pertenecientes a publicaciones de la Casa Editora Abril.