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Un joven asalta el cielo
Por
Matilde
Salas

El 12 de abril de 1961, Yuri Gagarin
protagonizó el primer viaje al Cosmos tripulado
por el hombre.
(Foto: Archivo)
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Mundialmente se reconoce el 4 de octubre
como el día en que se inició la era cósmica,
pues en igual fecha de 1957, la antigua Unión de Repúblicas
Socialistas Soviéticas (URSS) lanzó al aire
el primer satélite artificial de la Tierra.
Después de tres años de intensas
investigaciones, el 12 de abril de 1961 los científicos
soviéticos lograron realizar el primer viaje al Cosmos
con un hombre a bordo, proeza que le correspondió a
Yuri Gagarin.
La ciudad rusa de Gjask fue la cuna del
cosmonauta, nacido en 1934. Muy joven se graduó en
la Escuela Técnica de Saratov y dos años después,
en 1957, ingresó en la Academia de las Fuerzas Aéreas
de Orenburgo, en los Urales, donde alcanzó el grado
de teniente.
Después de un arduo entrenamiento, a inicios de 1961
fue seleccionado para integrar el grupo de pilotos que en
un futuro cercano serían cosmonautas. El 12 de abril
de ese mismo año se tomó como el día
señalado para iniciar el viaje a bordo de la nave Vostok
1, que le llevó a distancias comprendidas entre los
180 y 327 km de la superficie de la Tierra.
El lugar escogido para despegar fue el Cosmódromo
de Baikonur, situado al mar de Aral, entre las estepas
kazajas, que dan la impresión de ser anchas como el
océano.
En una pequeña cápsula esférica
de poco más de dos metros de diámetro, Gagarin
viajó a una velocidad de 28 mil km por hora durante
casi 90 minutos, tiempo en el que dio dos vueltas al planeta.
Posteriormente, el joven cosmonauta recordaba
que en la cabina aromada por el aire del campo, le instalaron
en el sillón y después que fue cerrada sin ruido
la escotilla, quedó a sola con los aparatos, iluminados
por luz artificial, aunque podía oír todos los
ruidos exteriores.
Luego añadía en su relato
que cuando escuchó la orden de partir, su mirada se
detuvo en el reloj, que marcaba las nueve y siete minutos,
hora de Moscú. Solo entonces oyó un fuerte silbido
y un fragor. Percibió que la nave se estremecía
y que muy despacio se iba desprendiendo de la instalación
de despegue en una fuerte lucha con la gravedad de la Tierra.
El cosmonauta describió ese momento como si una potencia
que no podía rechazar, lo oprimiera cada vez más
sobre el sillón; pero sabía también aquello
solo duraría hasta que la nave tomara velocidad y entrara
en órbita.
Cuando el centro de control de vuelos le
dijo por el intercomunicador que habían pasado 70 segundos
desde el despegue, solo respondió: “Me siento
perfectamente. Todo va muy bien.”
Después señalaba Yuri que
aunque había respondido con ánimo, pensaba:
“¿Será posible que solo hayan pasado 70
segundos desde el despegue?”
En sus memorias recordaba Gagarin que para
él fue inolvidable el momento en que salió de
la órbita al anchuroso camino del Cosmos. Entonces
el sistema de navegación inició la búsqueda
de orientación hacia el Sol.
A las 10 y 25 minutos se conectaron automáticamente
los motores de frenado y la nave empezó a entrar en
las capas densas de la atmósfera, mientras el casco
se recalentaba con rapidez. Sobre el retorno a la Tierra,
el joven viajero señaló que por la escotilla
veía el purpúreo reflejo de las llamas que se
agitaban en torno a la nave, lo que le resultó imponente.
La misión terminó con éxito
y el primer cosmonauta del mundo pudo aterrizar en el lugar
previsto dentro del territorio soviético.
Los días cubanos
de Yuri Gagarin
La tonalidad verde-azul del mar Caribe, vista ahora desde
una distancia más corta, fue una de las primeras personas
del vuelo de Yuri Gagarin a Cuba, pocas semanas después
de haber ido al Cosmos.
Una fuerte lluvia tropical recibió
a su arribo al cosmonauta y la delegación que lo acompañaba,
como para amainar el calor del trópico y saludar con
toda la fuerza de la naturaleza esa visita que llegaba por
primera vez a este lado del mundo
Junto a la escalerilla del IL-18 recibieron
a Yuri el Comandante en Jefe Fidel Castro, el cuerpo diplomático
acreditado en Cuba, representantes del gobierno y una gran
muchedumbre que luego vitoreó al distinguido huésped.
Gagarin se reunió con jóvenes
estudiantes de la Universidad
de La Habana, que multiplicaban sus preguntas sobre el
viaje al Cosmos, y también visitó a los heroicos
combatientes de Playa
Girón, ingresados en los hospitales, donde se restablecían
de las heridas sufridas en el desigual combate por defender
nuestra revolución.
La visita del cosmonauta coincidió
con los festejos por el noveno aniversario del 26 de julio
de 1953, cuando los jóvenes de la Generación
del centenario de José Martí asaltaron los
cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes. En un
multitudinario acto en la Plaza
de la Revolución, le entregaron la Orden Playa Girón,
que por primera vez se otorgaba.
Ese día, Fidel y Gagarin intercambiaron
gorras, en una muestra de afecto y luego el visitante expresó:
“Llegará la hora en que este pueblo mandará
al espacio su propio cosmonauta.”
Sus palabras se cumplieron con el viaje
al cosmos del joven cubano Arnaldo Tamayo Méndez,
quien permaneció durante una semana a bordo de la estación
soviética Saliut VI, en septiembre de 1980, y se convirtió
así en el primer cosmonauta de Cuba y de Latinoamérica.
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