| Una
batalla en la que la información es primordial
Por Isabelle
Desde el comienzo de la epidemia,
el VIH ha infectado a más de 20 millones de personas
en todo el mundo. La información sobre este flagelo
es una de las vías fundamentales para prevenir y disminuir
su expansión.

El lazo rojo fue creado por el grupo
Visual AIDS, en Nueva York, en 1991. Hoy, es el símbolo
internacional de la toma de conciencia sobre el VIH/sida.
(Tomado de Infomed) |
Hoy Lana se levanta más temprano
de lo acostumbrado. Sus clases comienzan a las 10 de la mañana,
pero antes de salir necesita aclarar algunas dudas.
Desayuna mientras espera a que den las nueve,
sabe que sobre esa hora comienza el servicio telefónico,
anónimo y confidencial LíneAyuda.
Unos minutos más y marca: 830-3156.
—LíneAyuda. Buenos días. ¿En qué
puedo ayudarle?
Lana vacila por unos minutos. Finalmente
se decide:
—Buenos días. Mire, al muchacho
con el cual estoy lo vino buscando la enfermera encuestadora.
Creo que tiene el VIH.
Para el consejero, del otro lado del teléfono,
esta es una de las temáticas más recurrentes
en su labor. En pocos segundos repasa en la mente parte de
sus conocimientos sobre el tema.
Información
vital
El Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA) es
una infección transmisible principalmente a través
de relaciones sexuales, ya sean vaginales, anales u orales
sin la presencia del condón. Es producido por el Virus
de Inmunodeficiencia Humana (VIH) el cual provoca un deterioro
crónico del sistema de defensas del organismo, y lo
hace vulnerable ante disímiles enfermedades.
Cuando una persona vive con VIH, el germen
se encuentra en todos sus fluidos corporales; sin embargo,
solo se halla en cantidades suficientes para transmitirlo
a otros en la sangre, el líquido preseminal1, el semen
o líquido eyaculatorio, las secreciones vaginales y
la leche materna.
Por tal razón, el sexo
desprotegido es una de las vías de transmisión
de más alto riesgo, pues en él se intercambian
la mayoría de los líquidos mencionados.
En este sentido, la utilización del
preservativo es fundamental. Durante el sexo anal, por ejemplo,
la posibilidad de infección es muy elevada. Las paredes
del recto, al ser muy delgadas y frágiles, y poseer
una mucosa con abundantes vasos sanguíneos, favorece
el paso del VIH al organismo.
Si bien el virus se encuentra presente en
la saliva, la cantidad es tan pequeña que ser infectado
por un beso es prácticamente imposible. No obstante,
el flujo de la vagina y el semen de personas infectadas presenta
altas concentraciones del virus. Además ,la presencia
de inflamaciones o aberturas en la boca dan la oportunidad
para que ingrese a la sangre cuando se realiza el sexo oral.
Usar entonces el condón como método
de barrera es una alternativa segura si se hace de la manera
correcta.
Existen otras formas de transmisión,
como son el contacto con sangre o productos sanguíneos
infectados, lo que puede ocurrir por el uso de agujas y jeringuillas
contaminadas o la recepción de transfusiones. Las madres
infectadas también pueden transmitirlo al feto o al
recién nacido a través del acto de amamantar,
de no tomar las medidas indicadas para cada caso.
Al tener una relación sexual de riesgo
(sin el uso del preservativo), algunas personas se realizan
la prueba a los pocos días o semanas. Ante esta circunstancia,
el examen seguramente dará negativo, y es que el organismo,
si entró en contacto con el VIH, transita por el llamado
período de ventana.
Varias han sido las teorías
planteadas sobre el surgimiento del VIH. Algunos sostuvieron
que era un arma creada para la guerra biológica.
Otros lo asumieron como un castigo divino por las conductas
pecaminosas de hombres y mujeres. No obstante, la hipótesis
más aceptada en la actualidad es que el virus se
desarrolló en los simios y debido al contacto de
los cazadores con su sangre, pasó a los humanos
sufriendo algunas mutaciones.
La liberación sexual de los años 70 así
como la facilidad y rapidez de las comunicaciones, provocó
que en esta etapa el virus se expandiera con celeridad
alrededor del mundo. |
Dicha fase transcurre desde que el individuo se infecta hasta
que aparecen suficientes anticuerpos como para ser detectados
por las pruebas de laboratorio, dado que estas arrojan la
cantidad de defensas generadas contra él.
El momento adecuado para someterse a dichas pruebas es tres
meses después de haber tenido la relación sexual
de riesgo. Incluso, una vez efectuado este primer examen,
la persona debe repetirlo tres meses más tarde, pues
todos los organismos no reaccionan igual ante el ataque del
germen.
Una persona infectada por el virus puede
estar un promedio de diez u 11 años sin presentar síntomas.
Es lo que los especialistas denominan período
de incubación. No obstante, durante ese tiempo
es capaz de transmitirlo a otros.
Muchos individuos que viven con VIH son blanco de grandes
presiones psicológicas por parte de la sociedad, y
es que existen creencias erradas en torno a esta infección.
Las presiones grupales
La opinión del grupo es muy importante en la adolescencia.
En ocasiones se cede a las presiones de la mayoría,
aunque no respondan a nuestros gustos: las relaciones sexuales,
por ejemplo, son un tema sobre el cual muchos sugieren y hasta
presionan.
El acto sexual genera mucho placer, pero
si se acepta la imposición de los demás, también
se corre el riego de no negarse ante determinados hechos,
como el sexo desprotegido. Ello, sin duda, es peligroso, sobre
todo para las muchachas.
Por su forma, los genitales
de una mujer quedan expuestos por más tiempo al semen,
el cual, dentro de los líquidos altamente infectantes,
posee mayor presencia de VIH que las secreciones vaginales
de la mujer.
El momento y con quien se tienen relaciones sexuales son derechos
que se deben defender. Decir NO por inseguridad es un hábito
que debe ejercitarse para evitar ser afectados por el VIH
u otra Infección de Transmisión Sexual (ITS).
De vuelta a la línea
El consejero tiene una amplísima información
sobre VIH/SIDA. Por ello, primeramente, decide explorar las
inquietudes de su interlocutora.
Lana apenas puede contener su ansiedad.
El consejero lo reconoce por el tono y la celeridad al hablar.
Decide comenzar su labor de orientación.
Lana escucha, y aunque la preocupación permanece, comienza
a entender mejor las peculiaridades del VIH.
1. El líquido preseminal
o eyaculatorio tiene la función de limpiar la uretra
para el paso del semen.
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