| Preparadas
para el cambio
La llegada de la menorrea o primera menstruación
es un evento que marca el inicio del ciclo sexual femenino
y, por tanto, del período de fecundidad. Conocer este
importante proceso permitirá asumirlo como un hecho
natural y no invalidante.
Por Isabelle
“Matar a la lechona” es una
de las frases utilizadas en algunos lugares de la Isla para
aludir, jocosamente, a la llegada de la primera menstruación
o menarquia.
Claro, antes de que esto suceda, la adolescente
ha recibido todo tipo de consejos de madres y abuelas: “No
camines descalza ni te laves la cabeza con agua fría,
porque cuando seas 'señorita' te van a doler los ovarios”,
o “ahora sí tú y Luisito tienen que cuidarse,
porque ya puedes salir embarazada”. En fin, todo una
serie de recomendaciones que tienen como propósito
prepararnos para tan importante evento.
En la adolescencia es usual la comparación
con los otros. Sucede entonces que si alguna amiga o conocida
ya tuvo el primer período, entonces surgen tus preocupaciones.
Debes conocer que todas somos diferentes,
y al igual que algunas féminas alcanzan la madurez
física a los 11 o los 17 años, de igual manera
la aparición de la menstruación y la estabilización
del ciclo menstrual varían de una mujer a otra.

Doctora Liliam Delgado Peruyera,
especialista en Ginecología y Obstetricia del hospital
Ramón González Coro
(Foto: Wildy)
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Sí, porque, aunque están estrechamente
relacionados, no son lo mismo.
Según la doctora Liliam Delgado Peruyera, especialista
en Ginecología y Obstetricia del hospital Ramón
González Coro, en la capital del país, el ciclo
menstrual es un período, que en algunas mujeres puede
durar aproximadamente 28 días. El mismo ocurre por
la preparación del útero para que, en caso de
que no haya fecundación del óvulo, se produzca
la menstruación, es decir, la pérdida periódica
de sangre por la vagina.
Ello representa el inicio del ciclo sexual femenino o menstrual,
y su rango normal de aparición oscila entre los 10
y los 14 años. Pero, veamos qué sucede en el
organismo femenino:
El ciclo menstrual

(Ilustracion: Raikof)
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Fase 1
Una hormona secretada por el cerebro es conducida a través
de la sangre hasta los ovarios. Actúa sobre los
folículos (pequeñas bolsitas localizadas
en los ovarios que contienen los óvulos), y provocan
la liberación de un óvulo maduro. |

(Ilustracion: Raikof)
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Fase 2
Este avanza por las trompas de Falopio y comienza su viaje
hacia el útero, este proceso es denominado ovulación. |

(Ilustracion: Raikof)
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Fase 3
Mientras esto sucede, el útero se prepara para
recibir al óvulo. Una nueva hormona llamada progesterona
comienza a producirse, y posibilita el aumento de tamaño
de la membrana del cuello del útero. Esto permite
un fácil desplazamiento del semen del hombre y
facilita así la fecundación. Además,
la nueva hormona hace que la membrana del endometrio aumente
de tamaño y se enriquezca de vasos sanguíneos.
En caso de que el óvulo sea fecundado, anida en
el útero y comienza a crecer durante nueve meses.
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(Ilustracion: Raikof)
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Fase 4
Si el óvulo no es fecundado, la progesterona deja
de actuar sobre la membrana del endometrio, cuyo tamaño
disminuye y da paso a la hemorragia llamada menstruación,
la cual dura entre tres y siete días. |
El síndrome
premenstrual
Todo el proceso anterior está regido por la actuación
de diferentes hormonas. Estas no solo actúan sobre
los órganos genitales femeninos, sino también
inciden en el comportamiento de la fémina; de ahí
que sea usual, que los días previos a la menstruación
la mujer muestre variabilidad en su carácter.
Además de estados de depresión,
irritabilidad o ganas de llorar, también se presentan
cambios físicos como senos algo endurecidos o hinchados,
ligeros dolores de cabeza o en las piernas, sensación
de peso o dolor en el bajo vientre; incluso, algunas pueden
presentar naúseas.
Dichos síntomas pueden estar presentes
o no, pero cuando impiden el desarrollo de la vida cotidiana,
se convierten entonces en algo anormal, por lo que requieren
tratamiento médico para aliviarlos.
Ojo con los cambios
La periodicidad no es habitual cuando una joven comienza a
experimentar sus primeras menarquias. Su ausencia algún
que otro mes o la variabilidad en la cantidad son fenómenos
considerados normales por los especialistas.
Claro, todo tiene un límite, y si hechos como cambios
en la frecuencia del ciclo, aumento o disminución del
flujo de sangre vertida o fuertes dolores, son recurrentes,
entonces la visita al ginecólogo es el siguiente paso.
Existen varios trastornos que ameritan el
consejo de un especialista. Uno de los más comunes
es la dismenorrea o dolor menstrual, que puede tener varias
causas.
Según la doctora Delgado, la dismenorrea
puede ser primaria o secundaria. En la primera no hay ningún
factor biológico, es decir, enfermedades o patologías
de base que puedan ocasionarla, mientras la secundaria tiene
un agente causal.
La ausencia de menstruación por varios
meses, o los períodos alargados o acortados, y también
el aumento o la disminución de la cantidad del flujo
menstrual constituyen otras anomalías. Las mismas podrán
ser advertidas una vez que se estabilicen tus ciclos menstruales.
De lo anterior se deriva que la observación
de las características del ciclo menstrual y de la
menstruación es vital. Es importante reparar en hechos
tales como los días en que “caemos” o dejamos
de menstruar, la presencia de fuertes dolores y la cantidad
de sangre, la cual está dada por el número de
veces que nos cambiamos en un día.
Todo ello es esencial, porque cualquier
trastorno puede ser la expresión de alguna enfermedad,
incluso no ginecológica. Además, conocer nuestros
ciclos permitirá establecer con bastante exactitud
las fechas en que no es posible la concepción, a fin
de emplear ese conocimiento como método anticonceptivo
natural.
Flujo vaginal
El flujo vaginal moderado que se presenta entre período
y período es algo completamente normal en las mujeres,
siempre y cuando no cause irritación u otro tipo de
molestias.
Comúnmente es inodoro y de color blanco. Algún
cambio en su coloración —si se torna amarillento
o verde—, o la presencia de mal olor, pueden indicar
alguna anomalía.
La menstruación o flujo de sangre
es conducida hacia las partes genitales externas, donde entra
en contacto con algunas bacterias que, aunque requieren de
cierto tiempo para actuar, pueden causar mal olor.
Por tal motivo es aconsejable que durante este tiempo mantengas
el lavado diario, para evitar posibles infecciones.
Lo real de los consejos de madres y abuelas
La búsqueda en libros y folletos fue infructuosa. La
tan mencionada relación entre el frío del piso,
los lavados de cabeza, los baños en la playa y los
dolores no aparece sustentada por los basamentos científicos.
En tal sentido, la doctora Delgado plantea
que, si bien es cierto lo anterior, las temperaturas frías
y calientes provocan reacciones diferentes en los vasos sanguíneos.
Por ejemplo, las últimas provocan la vasodilatación,
favorecen el flujo sanguíneo y por tanto, fenómenos
como la menstruación.
Quizá sea este el motivo por el cual
los llamados baños de asiento, así como el uso
de bolsas de agua caliente, son remedios a los cuales acuden
muchas féminas en busca de alivio.
Agrega la especialista que las temperaturas
frías provocan la vaso-constricción, por lo
que algunas mujeres pueden referir presencia de dolor cuando
tienen frío. Todo ello viene dado porque los vasos
se contraen y existe cierto grado de retención de la
salida de la sangre. Tal vez esta misma razón explique
el cese en el flujo menstrual cuando nos bañamos en
la playa.
La doctora también explicó
que las terapias tradicionales con medicamentos son efectivas
para aliviar el dolor. El tipo y la dosis variarán
de acuerdo con la intensidad del mismo.
Eso sí: madres y abuelas están
en lo cierto al advertirnos una y otra vez sobre la posibilidad
de la concepción. Pero ahora ya lo comprendes. Sabes
que con el inicio de este proceso se activa tu capacidad reproductiva;
por lo tanto ser “señorita» implica más
responsabilidad en lo referido a las relaciones sexuales.
Una responsabilidad que no solo te implica a ti, sino también
a tu pareja.
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