| Confucio

(Tomada de www.sepiensa.org.mx)
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(Tradicionalmente 551 a. C.
- 479 a. C.) fue un filósofo chino, creador del confucianismo
y una de las figuras más influyentes de la historia
china. Las enseñanzas de Confucio han llegado a nuestros
días gracias a las Analectas, que contienen algunas
de las discusiones que mantuvo con sus discípulos.
Nació en el pueblo de Qufu en el antiguo país
de Lu, actual provincia de Shandong, en el seno de una familia
de terratenientes noble, el clan de los Kong. Su padre murió
tres años después que Confucio naciera, y dejó
a la familia en la pobreza; Confucio, a pesar de ello, recibió
una esmerada educación.
Siendo aún joven, trabajó para la administración
del estado de Lu. Su primer trabajo fue en los graneros estatales,
y llegó a alcanzar el rango de Ministro de Justicia.
Dimitió del cargo años más tarde ya que
no estaba de acuerdo con la política que seguía
el príncipe.
Una de sus grandes influencias fue Zi Zhaan, primer ministro
de Cheng, quién introdujo el primer código jurídico
en China. También influyó en Confucio el escepticismo
de su época en lo concerniente a la religión,
pues a causa de haber sufrido muchas guerras se había
perdido la fe en los dioses.
A los 50 años empezó sus enseñanzas.
Solía viajar de un lado a otro instruyendo a los contados
discípulos que se reunían en torno a él.
Su fama como hombre de saber y carácter, con gran veneración
hacia las ideas y costumbres tradicionales, pronto se propagó
por el principado de Lu, y luego a toda China.
A partir de la dinastía Han, diversos emperadores se
inspiraron en la obra de Confucio para organizar la sociedad
china. En los siglos posteriores sus enseñanzas ejercieron
una poderosa influencia en la filosofía china y en
la historia de China.
Durante la segunda mitad de la época en que China estuvo
regida por la dinastía Zhou, antes de Confucio, el
gobierno central sufrió un proceso de degeneración
y decadencia, y las intrigas y la relajación de costumbres
se generalizaron.
Confucio lamentaba el desorden característico
de aquellos tiempos, así como la ausencia de modelos
morales que revirtieran tal situación. Por ello, llegó
a la conclusión de que el único remedio era
recuperar y difundir entre la población los principios
y preceptos de los sabios de la antigüedad. Por este
motivo instruía a sus estudiantes en los clásicos
de la literatura china. También subrayó la importancia
de la música china, que en aquella época tenía
funciones ceremoniales y religiosas en las prácticas
del Estado y del culto
. Propugnó el gran valor del poder
del ejemplo. Los gobernantes, decía, sólo pueden
ser grandes si llevan vidas ejemplares y se guían por
principios morales; de esta forma, los ciudadanos de sus estados
tendrían el necesario estímulo para alcanzar
la prosperidad y la felicidad.
Una popular tradición sobre su vida establece que a
los 50 años de edad se convirtió en magistrado
de Zhongdu y, un año después, fue nombrado para
ejercer en Lu un cargo equivalente al de ministro de Justicia.
Confucio habría establecido numerosas reformas que
condujeron a una administración de justicia caracterizada
por su imparcialidad y a la práctica erradicación
del crimen.
Lu llegó a ser tan poderoso que
el gobernante de un estado vecino intrigó para conseguir
la destitución del ministro. Es más probable,
sin embargo, que sólo fuera un funcionario menor. En
cualquier caso, Confucio dejó su cargo en el 496 a.
C. y se dedicó a viajar por diferentes territorios
impartiendo clases y esperando en vano que algún otro
príncipe le permitiera emprender reformas.
En el año 484 a. C., después
de que su búsqueda de un gobernante ideal se revelara
por completo infructuosa, regresó por última
vez a Lu. Pasó el resto de su vida escribiendo comentarios
sobre los autores clásicos. Falleció en Lu y
fue enterrado en Qufu (Shandong). El templo y cementerio de
Confucio, así como la residencia de la familia Kong
fueron declarados Patrimonio cultural de la Humanidad en 1994.
La esencia de sus enseñanzas son la buena conducta
en la vida, el buen gobierno del estado (caridad, justicia,
y respeto a la jerarquía), el cuidado de la tradición,
el estudio y la meditación. Las máximas virtudes
son: la tolerancia, la bondad, la benevolencia, el amor al
prójimo y el respeto a los mayores y antepasados. Si
el príncipe es virtuoso, los súbditos imitarán
su ejemplo. gobernante/súbdito, marido/mujer; padre/hijo.
Una sociedad próspera sólo se conseguirá
si se mantienen estas relaciones en plena armonía.
La base de la doctrina confuciana es recuperar a los antiguos
sabios de la cultura china e influir en las costumbres del
pueblo.
El maestro K’ung fue el primero que reunió a
un grupo de discípulos provenientes de distintos principados
para formarlos adecuadamente en el buen gobierno. Junto con
las medidas a tomar que ya había propuesto en su época
de joven funcionario, propuso llevar a la práctica
sus propuestas basándose en el respeto de las Tres
Dinastías y recuperar la política del Duque
de Tcheu.
Confucio confiaba en
que un príncipe siguiera sus indicaciones. De este
modo, al final de un ciclo de doce meses, se habría
logrado algún resultado; en tres años, su proyecto
social se habría consumado a la perfección.
Podemos resumir la doctrina confuciana en una serie de mandatos
que deberían ser los principales deberes de todo hombre
de gobierno:
1. Amar al pueblo, renovarlo moralmente y procurarle los medios
necesarios para la vida cotidiana.
2. Por este motivo, debe servirse en primer término
con soberano respeto a Aquel que es el Primer Dominador.
3. Cultivar la virtud personal y tender sin cesar a la perfección.
4. En la vida privada como en la pública, observar
siempre el sendero superior del “Justo Medio”.
5. Tener en cuenta las dos clases de inclinación propias
del hombre: unas proceden de la carne y son peligrosas; las
otras pertenecen a la razón y son muy sutiles y fáciles
de perder.
6. Practicar los deberes de las cinco relaciones sociales
(explicadas más abajo).
7. Tener por objeto final la paz universal y la armonía
general.
En el poco legado escrito que dejó, las Analectas,
una colección de conversaciones con sus discípulos,
basaba toda su filosofía moral en una enseñanza
central: el ren (jen) que es la virtud de la humanidad y a
su vez está basada en la benevolencia, la lealtad,
el respeto y la reciprocidad. Estos valores son imprescindibles
en las relaciones humanas, que Confucio describió:
1. Entre gobernador y ministro.
2. Entre padre e hijo.
3. Entre marido y mujer.
4. Entre hermano mayor y hermano menor.
5. Entre amigos.
Estas relaciones tienen, además, una característica
principal: el superior tiene la obligación de protección
y el inferior, de lealtad y respeto. En último término,
todas las personas están sujetas a la voluntad del
Cielo (tiamchi; t’ien-chih), que es la realidad primera,
la fuente máxima de moralidad y de orden (¿logos
griego?). No es el tema de especulación, pero en cierto
modo está relacionado mediante el ritual. En algunos
textos es sinónimo de Shang-ti, el señor supremo.
El Emperador gobernaba por mandato del Cielo.
Según Confucio, además del ren y las relaciones
adecuadas, son precisos los rituales y el sacrificio regular.
El culto al Cielo requería del Emperador, en tanto
que “hijo del Cielo”, que realizase un sacrificio
animal al año en el templo del Cielo de Pekín.
También se ofrecían sacrificios a la tierra,
al sol, a la luna y a los antepasados imperiales.
No obstante, todo lo que Confucio quiso llevar a cabo no era
nuevo, sino que correspondía, como él mismo
confesaba, a lo ya dicho por una larga tradición de
sabios. Sus ideas estaban basadas en una herencia espiritual
que la escuela de los ru o letrados, y más concretamente
el mismo Confucio, habían compilado y sistematizado
de forma sublime.
También, se atribuyen a Confucio los “Cinco Clásicos”,
que aparecieron con posterioridad a la muerte del maestro.
Tras ésta, su obra y su vida se convirtieron en objeto
de culto y generaron todo un paradigma en torno a sus enseñanzas,
la cuales, alcanzan nuestros días.
(Tomado de
es.wikipedia.org/wiki) |
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