| Tolerancia
(Del lat. tolerantia)
.
1. f. Acción y efecto de tolerar.
2. f. Respeto a las ideas, creencias o prácticas de
los demás cuando son diferentes o contrarias a las
propias.
3. f. Reconocimiento de inmunidad política
para quienes profesan religiones distintas de la admitida
oficialmente.
4. f. Diferencia consentida entre la ley
o peso teórico y el que tienen las monedas.
5. f. Margen o diferencia que se consiente en la calidad o
cantidad de las cosas o de las obras contratadas.
6. f. Máxima diferencia que se tolera o admite entre
el valor nominal y el valor real o efectivo en las características
físicas y químicas de un material, pieza o producto.
~ de cultos.
1. f. Derecho reconocido por la ley para celebrar privadamente
actos de culto que no son los de la religión del Estado.
Respeto
(Del lat. respectus, atención, consideración).
1. m. Veneración, acatamiento que se hace a alguien.
2. m. Miramiento, consideración,
deferencia.
3. m. Cosa que se tiene de prevención
o repuesto. Coche de respeto.
Otros conceptos relevantes
• Ignorar: Es decir, no hacer nada.
La diferencia se disfraza de una “supuesta neutralidad”
ante la diferencia, pero supone en realidad perpetuar la desventaja
inicial de ser minoría y, por tanto, lleva a mantener
las desigualdades sociales.
• Marginación: Supone crear
espacios y tiempos distintos para excluir a los diferentes.
Subraya las diferencias desde la desventaja consintiendo una
segregación.
• Asimilación:
Supone una “inmersión” de la persona o
grupo con una cultura diferente en la cultura dominante como
forma de adaptación a la sociedad. Como positivo tiene
el interés que manifiesta la mayoría porque
las minorías accedan a los mismos recursos. Sin embargo,
habitualmente se exige la renuncia a la propia cultura de
aquel que va a ser “asimilado” y potencia el peligro
del dilema de “o entras o te quedas fuera”. Con
este tipo de respuesta, al igual que con la marginación,
se pierden las costumbres y la identidad cultural.
• Pluralismo cultural
o multiculturalismo: Añade el respeto por
las diferencias. Permite la convivencia de varios grupos culturales
de forma pacífica, pero sin que exista un intercambio
y un conocimiento de la diversidad con la que se coexiste.
Aunque supone un avance, no satisface todas las exigencias
de una sociedad abierta a la diversidad como desea nuestra
democracia. Puede implicar la aceptación de aberraciones
llevados por el simplismo de “yo respeto tu cultura,
siempre que tú respetes la mía”, y consentir,
por ejemplo, la ablación del clítoris, o la
esclavitud u otras costumbres culturales que atenten contra
los derechos humanos. Por ese mismo “respeto”
se puede llegar a no tratar de atajar las desigualdades sociales
de los que están en desventaja. Se conservan la identidad
cultural y las costumbres, pero no se transmiten a los otros
grupos para favorecer el enriquecimiento social.
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