| “Kangamba”
Una victoria “silenciada”
Unos 600 mil espectadores habían visto “Kangamba”
en octubre pasado, todo un logro para la película de
Rogelio París, que recrea un pasaje de la heroica lucha
de asesores militares cubanos y combatientes de Angola por
defender la independencia de esa nación africana en
la década del 80 del pasado siglo.
Por Pavel
López

El filme de París retrata
con precisión matemática la dinámica
de la batalla de Cangamba, una de las páginas gloriosas
de la gesta cubano-angolana. En el resultado final jugaron
un rol fundamental los efectos digitales, nunca antes
explotados a este nivel en el cine de la Isla.
(Foto: ICAIC) |
“¿Cuánto puede resistir
un hombre bajo un bombardeo constante, sin dormir, con el
aire infestado por el mal olor de los cadáveres, asediado
por miles de enemigos a la espera de una ofensiva final? ¿Cuánto
puede soportar un ser humano?”
Con estas interrogantes abre el filme cubano
“Kangamba”, dejando claro, desde sus inicios,
que lo suyo es la disección del hombre en el contexto
de guerra, el escrutinio exhaustivo de sus emociones menos
visibles, sus temores más profundos y, sobre todo,
su capacidad de resistencia en los momentos en que parece
cerrarse hasta la última puerta.
Los realizadores aguzan la mirada justo
al interior de los protagonistas, sin que tal estrategia dramática
vaya en detrimento de la rigurosa recreación histórica.
Quizá esto último despiste un poco al público,
enmudecido ante el despliegue de los efectos visuales digitales,
que exhiben, por qué negarlo, una perfección
inédita para el séptimo arte facturado en la
isla mayor de las Antillas.
El sofisticado empaque visual, pese a no
constituir el centro del discurso, a la usanza del cine bélico
realizado en Hollywood, logra expresar la magnitud de los
acontecimientos, el color y el calor de la batalla. Ahí
radica una de las virtudes de esta propuesta, que narra la
resistencia de las tropas cubanas y las Fuerzas Armadas Populares
para la Liberación de Angola (FAPLA) hacia 1983 en
Cangamba (zona centro oriental de ese país), frente
a la agresión de la Unión Nacional para la Independencia
Total de Angola (UNITA), asesorada por el ejército
racista sudafricano.
Nuevo intento de París por “echar
luz” sobre la monumental gesta en la cual tomaron parte
durante cerca de 15 años, más de 300 mil combatientes
internacionalistas y 50 000 colaboradores civiles de la Isla.
Auténtica hazaña que, no por gusto, en los inicios
del siglo XXI aún es insuficientemente conocida a escala
internacional.

Entre las principales virtudes de
Kangamba destaca la representación "desalineada"
del pueblo angolano, a diferencia del cine producido en
Hollywood, este último, casi siempre dispensador
de una mirada peyorativa hacia a los habitantes del llamado
"tercer mundo"
(Foto: ICAIC) |
En uno de los capítulos del libro
“Cien horas con Fidel”, el líder de la
Revolución meditaba: “Al cumplirse hace poco,
el 11 de noviembre de 2005, el aniversario 30 de la independencia
de Angola, el imperialismo yanqui realizó un extraordinario
esfuerzo para que el nombre de Cuba no apareciera siquiera
en los eventos conmemorativos (...) Cuba, al parecer, nunca
tuvo absolutamente nada que ver con la independencia de Angola,
la independencia de Namibia y la derrota de las hasta entonces
invencibles fuerzas del ejército del apartheid (...)
Esto constituye un insulto a los pueblos de Angola, Namibia
y Suráfrica (...) y una grosera injusticia contra Cuba
(…)
“Ello se debe en parte a que nunca
se escribió la historia verdadera de todo lo ocurrido”.
Sin dudas, un bombardeo mediático
tan cruento y peligroso como “el real”, un fenómeno
para nada exclusivo de los tiempos que corren. De hecho, desde
en el mismo fragor del combate ya el enemigo hacía
su juego. El filme de París muestra el instante en
que en medio de la lucha, cuando los héroes de la película
permanecen atrincherados sin renunciar aún a la victoria,
una radio local anuncia la derrota de las fuerzas cubanas
del MPLA, según el reporte, “usurpadora del poder
de Angola”.
“Kangamba” viene a saldar cuentas
con estas trampas del olvido, resultantes de perversas e “interesadas”
estrategias de desinformación.
Hacia el final del metraje el éxito
se concreta, aunque la agudeza de los realizadores los hace
evadir cualquier subrayado triunfalista. La muerte del personaje
que encarna el actor cubano Rafael Lahera viene a representar
el precio de la esperada victoria; un contundente homenaje
a aquellos que derramaron su sangre en tierra africana.
Asimismo, el saldo de su descomunal esfuerzo
puede verificarse actualmente entre los protagonistas de la
epopeya que permanecen entre nosotros. Así lo atestiguan
las palabras del General de Ejército angolano Kundi
Payhama, quien expresara a Martín Blandino, autor del
libro “Cangamba”, de reciente publicación:
“La amistad, el cariño, el
sacrificio, la entrega de los compañeros cubanos al
dejar aquí su sudor (…) no tienen precio. Que
se diga que somos hermanos de facto y eternamente. No hay
nada, nada en este mundo que justifique que algo se meta en
medio de la amistad entre Angola y Cuba”.
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