| Tres
en uno
Si bien Arian Iznaga Aldiles fue una buena representación
cubana durante los Juegos Paralímpicos de Beijing,
lo cierto es que, como él mismo reconoce, el logro
se debe a una armónica relación corredor-guía-entrenador.
Por Mongui

Arian Iznaga Aldiles junto a su entrenadora Miriam Ferrer
y su guía Yassen Pérez.
(Foto: Elio
Miranda) |
El éxito de Arian es siempre compartido.
Y créanme que tal afirmación para nada le resta
capacidad al hábil corredor invidente; solo que, como
él mismo afirma, Yassen se ha convertido en sus ojos
y Miriam en sus pies.
Al final tenemos que, aun cuando él
resulte premiado, su conciencia sabe distribuir elogios para
quienes también merecen el triunfo: en definitiva,
son tres en uno.
El corredor
En 1995 se escuchó hablar por primera vez de Arian
Iznaga Aldiles durante los Juegos Paralímpicos de Argentina.
Entonces se alzó con tres medallas de oro en los 100
y 200 metros planos y en el relevo de 4x400. Más tarde
(1998) marca un record en el Campeonato Mundial de Madrid,
también en 100 y 200 metros planos; luego continúa
una trayectoria ascendente que va desde México a Sevilla,
Quebec, Holanda y Río de Janeiro, hasta llegar a Beijing
el pasado 2008.
Había tenido otros acompañantes,
pero en 2004 se unió a Yassen Pérez y, desde
entonces, el lazo los ha hecho inseparables.
“El destino a veces espera para darle
a uno las mejores sorpresas —afirma complacido Arian—.
Con Yassen yo he mejorado todas mis marcas. Nunca había
podido bajar de los 23 segundos y ahora estoy en los 22,72
obtenidos en los XIII Juegos Paralimpicos.
“Luego de Beijing, tenemos como meta
llegar a la Copa del Mundo y, más tarde, asaltar los
Panamericanos de Guadalajara (México), en 2011. ¡Ojalá
me hubiera encontrado con una persona como Yassen desde mucho
antes!, pues él sabe llegar bien a uno. Es una lástima
que no se reconozca mucho el trabajo del guía”.
Los ojos de un invidente
Para Yassen Pérez, que se ha convertido en la visión
del corredor, es cierto que todavía existe cierta subvaloración
hacia el guía, pero la afición, la prensa, las
direcciones municipal y provincial del INDER
sí aprecian en su labor algo más que un
acompañante. Desde luego que para nada se siente minimizado
al convertirse en los ojos de un invidente, sobre todo, si
se trata de Arian.
“Nuestra relación es perfecta, incluso fuera
de la pista, aunque hay momentos en que tengo que hablarle
un poco fuerte porque suele disociarse. Pero es muy disciplinado
y me gusta correr con él. Considero que ha sido un
privilegio haberlo conocido.
“Si bien directamente no recibo medallas,
me siento parte de cada triunfo. De hecho Arian me premia
a mí, porque sus resultados son míos también”.
La entrenadora
Sin lugar a dudas, del lazo armónico corredor-guía-entrenador
florecen las derivaciones. Miriam Ferrer, la entrenadora,
lo sabe muy bien. Por eso pone todo su empeño en exigir
a sus atletas el máximo esfuerzo, de tal suerte que
al final se traduzca en medallas.
“Me siento parte del todo y bastante
cómoda trabajando con Arian y Yassen. Formamos un equipo
realmente unido. Creo que la complementación que hemos
logrado ha sido decisiva”.
El disfrute, como es sabido, va más
allá de una, dos o tres personas. De ello dan fe el
fisioterapeuta y otros miembros del personal técnico,
los compañeros de equipo, el pueblo de Cuba todo. Porque,
ya lo afirmábamos al inicio, el éxito de Arian
—sin que esto le reste capacidad— es siempre compartido.
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