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Entrevista con Mariela Castro Espín
Entre torrentes
y encuentros
Por Hilario
Rosete Silva

Mariela Castro Espín, directora
del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX).
(Foto: Wildy) |
El pasado 5 de septiembre, la Televisión
Cubana estrenó los dos primeros capítulos de
la serie Pubertad (2008, Ernesto Piña) (2), historias
de un grupo de púberes producidas por los Estudios
de Animación del ICAIC
en colaboración con el Centro
Nacional de Educación Sexual (CENESEX)—señaló
Mariela Castro Espín (La Habana, 1962), directora de
la institución.
En la segunda semana del mes,
tras el paso del ciclón Ike por el archipiélago,
cubano se retransmitió la segunda parte, y a partir
de ahí, en los viernes subsiguientes, los otros seis
episodios, hasta completar una primera temporada.
Este otro huracán, el de
la pubertad, afecta a todas las niñas y los niños
—concordó las circunstancias el redactor.
”Pero no tendría
que ser un viento destructivo —precisó la licenciada
en Educación y máster en Sexualidad—;
por eso escribimos el libro (3) y propusimos la realización
del serial, para dignificar la pubertad, ayudar a las y los
púberes a elaborar sus procesos de cambios, y facilitar
su desarrollo enriquecedor. Preferimos tomar un préstamo
de la uruguaya Stella Cerruti, coautora de “La travesía
de la vida”, y definir la pubertad como una etapa en
la que caminamos “entre torrentes y encuentros”,
entre flujos de agua impetuosa y remansos de autoafirmación.
“Es un tiempo en el cual las muchachas
y muchachos comienzan a cuestionar a los adultos, en especial
a sus padres y maestros; en que empiezan a pasar de la niñez
a la adultez. Aunque en la pubertad adquirimos la capacidad
biológica de procrear, aún no estamos preparados
para iniciar un proyecto de maternidad o paternidad, y ni
siquiera de pareja; es un período en que nos centramos
en las nuevas cualidades que van transformando nuestros cuerpos,
en ejercitar la capacidad de negociar los límites con
los padres y en aprender a relacionarnos con el grupo.
“El serial, como el libro que lo sostiene,
reconoce que mudamos la voz, crecemos, unas partes se nos
desarrollan más que otras, otros lugares se nos llenan
de pelos, tenemos gran apetito, despedimos nuevos olores y
sudores, nos llega la primera menstruación (menarquia),
y nos sorprenden ciertas erecciones, e incluso la primera
eyaculación (eyacularquia). […]”
Texto y serial admiten el hecho
de que las y los púberes necesiten reconocerse tocándose
el cuerpo con sus manos…
“Aceptar esa realidad exige valentía si se tiene
en cuenta la intolerancia con los jóvenes remanente
entre los adultos. Hablamos de personas e instituciones que
simulan humildad o se escandalizan; no atacamos a nadie, intentamos
tratar el asunto con sencillez, según nuestra naturaleza
sexuada, condición que no ha sido producida por el
ser humano, pero que desde la óptica cultural ha sido
construida por la humanidad, ha evolucionado a lo largo de
la historia.
“A las iglesias se les tilda de puritanismo,
pero igual esto es un cliché; tú nos enviaste
y te lo agradecemos, porque nos aporta, la encíclica
de Benedicto XVI sobre el amor cristiano (Deus Caritas Est),
que pide sanear el eros para que alcance su grandeza. Nunca
quisimos degradar el eros, mas tampoco censuramos la posibilidad
de que muchachas y muchachos necesiten reconocerse contemplando
su imagen ante el espejo o tocándose el cuerpo para
saber cómo son, cuánto cambiaron y qué
sienten; eso es amor, interés saludable por el cuerpo;
debemos aprender a realzar y enaltecer el cuerpo si es que
este es el templo del Espíritu. […]”

Portada de la segunda edición,
realizada por la Editorial Científico-Técnica
en el 2007.
(Fotograma cortesía de los Estudios de Animación
del ICAIC). |
Prevenir, precaver,
redimir
El libro ilustra los órganos sexuales externos
e internos. ¿Cómo la serie abordó o bordeó
el asunto?
”La serie intentó responder
algunas inquietudes de muchachas y muchachos relacionadas
con los cambios más visibles de sus cuerpos, cómo
estos impactan en ellos y en el grupo, cómo determinan
la manera de relacionarse con sus coetáneos y con los
adultos.
”En próximos capítulos
insistiremos en que la sexualidad es placer, erotismo, reproducción,
relaciones humanas desde nuestra construcción histórica
de feminidad y masculinidad, es un conjunto complejo; no estamos
seguros de que en la segunda temporada agotemos todos los
temas; no hay que desesperarse, tendremos otras; quisiéramos
insertar ideas sobre diversos valores, como son, valentía
y cobardía, prudencia y temeridad, percepción
de riesgo, egoísmo y solidaridad, defensa y protección
del medio ambiente, ruido y escándalo, violencia y
virilidad, aprecio de la intimidad, respeto al prójimo,
discreción e indiscreción, enamoramiento, amor
y amistad…”
También ofrece el volumen consejos sobre anticoncepción
y salud sexual. ¿Lo hace la serie?
“Podría intentarlo en próximos
capítulos, las cartas piden esa información;
nuestros hijos desean saber qué es lo que les daña;
algunos hasta nos preguntan cuándo los límites
situados por los padres están bien puestos y cuándo
no. Insistimos, el objetivo del libro y el serial es contribuir
a que se respete y comprenda lo que pasa en la pubertad; los
adultos tendemos a descalificarla y eso confunde a las y los
púberes, les dificulta la elaboración de sus
procesos de cambios, hace que los vivan con angustia, como
una larga agonía, cuando podrían disfrutarlos
y convertirlos en lo que son, períodos de aprendizaje,
de madurez, ocasión para crecer.
“Libro y serial tienen una función
informativa, educativa, portadora de elementos de reflexión,
para que las y los púberes aprendan a llevar las riendas
de sus destinos y asuman sus responsabilidades. Debemos transmitirles
rudimentos que les ayuden a hacerse cargo de su higiene personal,
de los cambios de su cuerpo, de su ya mencionada nueva capacidad
reproductiva, de los riesgos a los que se exponen mientras
adquieren la mayor responsabilidad del ser humano: ser independiente.
“Es un camino resbaloso; a medida
que tengan referencias de hechos y personas, alcanzarán
seguridad en sí mismos; nadie se queda desde siempre
niño, protegido por papá y mamá; la pubertad
es una zona roja en la ruta de la autonomía; los recursos
que les aportemos les ayudarán a afrontar los peligros,
enfermedades y sufrimientos inevitables que encontrarán
en el trayecto de la vida”.
Fábula y moraleja
Ahora, como mamá: el paso de sus hijas por
la pubertad, ¿ha sido para usted alegría o dolor?
“Nos sucede lo mismo que al resto
de los padres y madres, tenemos los mismos miedos frente al
crecimiento de nuestros hijos; también nosotros nos
equivocamos y fijamos límites inadecuados, pero gracias
a que estudiamos la materia, Gabriela (1984), Lisa (1996)
y Paolo Raúl (1998), opinan, cuestionan, critican,
nos llevan a renegociar las reglas que hemos establecido,
dialogamos y tratamos de ponernos de acuerdo.
“El paso de nuestras hijas por la
pubertad no ha sido alegría “o” dolor,
sino alegría “y” dolor. Llega el instante
en que las hijas y los hijos, a las(os) que hemos cuidado
y retenido en las distintas fases del “nidito”,
comienzan a quebrar las barreras de protección, van
alejándose en la búsqueda de identidad, proyectos
de vida, espacios: es cuando hacemos los mayores desprendimientos.
”Las niñas y los niños
no se quedan con sus padres y madres, ¿van a procrear
con ellos?; tienen que salir afuera, a hacer sus vidas, su
propia experiencia, a descubrir al otro, a penetrar el mundo,
a realizar sus proyectos de parejas, familias o personas solas,
lo que ellas y ellos elijan; tenemos que desprendernos mutuamente,
y eso nos duele tanto a nosotras(os) como a ellas(os) […]”

En la serie hay un único
y gran protagonista, el grupo de púberes.
(Fotograma cortesía de los Estudios de Animación
del ICAIC). |
Vivir la pubertad
¿Por qué son tan importantes las vivencias
de la pubertad, por qué es importante hablar de ellas?
“Todo lo que vivimos es importante,
y hay que ejercitarse en procesarlo y ubicarlo en una órbita
que propicie nuestro desarrollo, y no que nos aplaste. Por
eso debemos hablar de nuestras experiencias, así podemos
entenderlas, relacionarlas, socializarlas, y aprender de los
demás; cuando las nombramos, las pensamos; lo que no
se dice o se comparte con el otro se malvive, permanece en
un sustrato sensorial; por eso es conveniente, cuando nos
pasan cosas, conversarlas, escribirlas, así nos formamos,
y los demás nos ayudan a formar un juicio más
exacto sobre ellas, así las arropamos de espiritualidad,
las hacemos “nuestras”.
“Eso explica que el libro y el serial
estimulen a niñas y niños a que se manifiesten
y, a los adultos, a que los dejen exteriorizarse, que dialoguen
con ellos, que no les nieguen parte de su tiempo ni piensen
que todo lo que las y los púberes dicen es trivial.
Deseamos derribar los estereotipos que definen la pubertad
como la edad de la “bobería”, del “pavo”;
deseamos ayudar a desterrar culpas y legitimar sentimientos
ambivalentes y contradictorios que se viven cuando pasamos
por estas experiencias; ya comenzaron a llegarnos criterios
al CENSEX, al ICRT, a los Estudios de Animación
del ICAIC, que patentizan el favorable estado de opinión
donde se enmarca nuestra aspiración”.
Pubertad, ¿la “bobería”
de un huracán o un huracán de “bobería”?
“Ni el huracán ni la pubertad
son boberías, requieren toda nuestra atención,
organización y preparación. Así como
el Estado Mayor de la Defensa Civil decidió mantener
activados los centros de direcciones de los Consejos de Defensa
para guiar el rescate de los servicios vitales afectados por
Gustav e Ike, tendríamos que prepararnos padres, parientes,
hogares, escuelas, organizaciones, medios, toda la sociedad,
para atender las diferentes necesidades y contradicciones
que van apareciendo a lo largo de la vida de nuestras hijas
e hijos, y garantizarles los recursos esenciales que les permitan
elaborar lo que les (nos) pasa en la pubertad.
Ha mencionado a las organizaciones…
”Y quisiéramos transmitirles
un mensaje; es imprescindible que la Organización
de Pioneros José Martí (OPJM) y la Federación
de Estudiantes de la Enseñanza Media (FEEM), junto con
el Ministerio de Cultura y el INDER, creen
espacios para púberes. Pueden ser los fines de semana,
en las Casas de Cultura, o en otro local apropiado, como lo
hace El Mejunje en Santa Clara, dedica un día para
los pequeños, otro para los adultos de la tercera edad,
otro para las parejas homosexuales…
”Ese día, las y los púberes
podrán tener allí un cine-debate, clases de
baile, momentos para escuchar música… No hay
que crear nuevas instalaciones, sino aprovechar y diversificar
las posibilidades de las que ya tenemos; hacemos esta propuesta
para las instalaciones del municipio; si le damos rango provincial,
se pierde, se despersonaliza; debemos materializarla en las
localidades, en colaboración con la escuela y la comunidad.
[…]”
NOTAS
2 Piña Rodríguez, Ernesto.
Realizador de los Estudios de Animación del ICAIC.
Ha dirigido los cortometrajes M-5 (2004), Todo por Carlitos
(2005), Erpiromundo (2006) y El propietario (2007).
3 Castro Espín, Mariela. ¿Qué nos pasa
en la pubertad? La Habana, Editorial Científico-Técnica,
2007.
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