| ¿Se
puede tener el control?
¿Se puede controlar la eyaculación?
Según los especialistas sí que se puede. Técnicas
y filosofías orientales como el Tantra y el Taoísmo
alquímico centran buena parte de su iniciación
en el control eyaculatorio; técnicas que, por demás,
son utilizadas para remediar la eyaculación precoz.
Por IWC
Varias son las técnicas que, avaladas
por un buen número de practicantes y algunos siglos
de práctica, han demostrado que sí se puede
controlar la eyaculación y llegar, incluso, al punto
de no necesitar realizarse para sentir satisfacción.
El control de la eyaculación es uno
de los pilares del Tantra y del Taoísmo alquímico
por diversas razones. Por un lado, permite extender la duración
del acto sexual incrementando notablemente la energía
de la pareja; y ayuda a profundizar en la sensibilidad de
cada parte de la pareja al desestimar la necesidad de eyacular.
Se trata en realidad de no tener normas que seguir, de fluir
con el universo en el otro.
Uno de los ejercicios que se recomienda
para los que se inician en este tipo de filosofía,
es el conocido ejercicio del músculo PC (pubococcígeo),
conocido en el yoga como “mula bandha”. Consiste
en una contracción de dicho músculo que rodea
la próstata en el momento de orinar, aprendiendo a
orinar en “tramos”, expulsando la orina y reteniendo,
para que en el momento que sobrevenga la sensación
eyaculatoria, lograr el mismo movimiento muscular y poder
evitarla.
El segundo ejercicio se relaciona con la
respiración, que está íntimamente ligada
a las emociones. Cuando se acerca el momento de la eyaculación
se expira todo el aire y se hace una retención de la
respiración por unos 20 segundos; luego se realiza
una posterior inhalación lenta, de manera que toda
la energía tiende a ir hacia dentro y hacia arriba.
Esto permite cortar la secuencia de posibles espasmos eyaculatorios
y que el hombre pueda proseguir con la relación sexual
sin quedar cortado. Esta práctica es ideal para las
personas con eyaculación precoz.
Muchos de estos ejercicios orientales
han sido traídos a Occidente como la gran novedad para
ayudar a las personas en disfunciones sexuales, pero en la
mayoría de los casos se toma de ellos la parte exclusivamente
física y se olvida sus componentes energéticos
y espirituales. Es posible controlar la eyaculación
y de paso, por qué no, ser una persona armónica.
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