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Así era el Señor de la Vanguardia
Por Lucila
Sonia

(Tomada de www.radiomoron.cu)
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Cuba ha sido pródiga en héroes.
El 6 de febrero de 1932 vino al mundo en la capitalina barriada
de Lawton el tercer hijo varón de la familia Cienfuegos
Gorriarán: había nacido Camilo.
Muchas son las anécdotas que sobre
él se cuentan. De niño gustaba de estudiar la
Historia de Cuba y admiraba a los patriotas de nuestras guerras
independentistas.
Practicaba deportes, en especial béisbol
y aunque no fue buen pelotero en sus inicios se esforzó
y logró buenos batazos para su equipo.
Colaboró en su época de estudiante
en la redacción del periódico Lídice,
nombrado así en honor de la aldea checa destruida por
los nazis.
Rechazó toda manifestación de maltrato y en
ocasiones peleó por defender a un compañero
maltratado por otro mayor.
Poseía la inteligencia natural que
no dan los libros, e incursionó en las Artes Plásticas
hasta que en 1953, debido a los males sociales que imperaban
en Cuba, emigró a Estados Unidos en busca de trabajo.
Allí tropieza con la dura realidad del emigrante. En
esa ocasión expresó en una de las cartas a sus
familiares que cuando volviera a Cuba, no regresaría
a ese país ni de visita.
En 1955, tras sus regreso, participó
en una manifestación convocada por la Federación
Estudiantil Universitaria (FEU) para honrar la memoria
del Titán
de Bronce, en ella fue herido en una pierna por los esbirros
de la policía.
En enero de 1956, mientras participaba en
un acto en recordación al Apóstol
en el Parque Central, fue apresado, golpeado y fichado por
el Buró de Represión de Actividades Comunistas
(BRAC). Debido a esto debe partir al exilio en marzo, nuevamente
a Estados Unidos, y desde allí establece contactos
con los jóvenes que, bajo la guía de Fidel,
se preparaban para venir en el Granma.
Entre las múltiples anécdotas
que se conocen de Camilo durante la etapa de lucha guerrillera
en la Sierra Maestra, conocemos algunas que distinguen al
hombre íntegro y humanista que era. En cierta ocasión,
al ser herido durante un combate, algunos miembros de la tropa
quisieron sacarlo antes que a otro combatiente herido; ante
esto, Camilo les pidió que se llevaran primero al otro
compañero. Viendo que su petición no era atendida,
conminó a todos con una orden:
— ¡O lo cargan ustedes, o lo cargo yo!
Así era Camilo. También, poniendo
al descubierto su ingenio y fibra alegre, hizo creer durante
un interrogatorio a un casquito* hecho prisionero
que lo sometería al detector de mentiras, utilizando
un equipo de tomar la tensión arterial.
Por sus innumerables muestras de valor desplegadas
en los combates, su ingenio ante situaciones extremas y su
humanismo fue llamado “El Señor de la Vanguardia”,
y tras la toma del poblado de Yaguajay durante el curso de
la Invasión de Oriente a Occidente, la historia de
nuestra Patria lo recuerda como “El Héroe de
Yaguajay”.
*Así se denominaba
popularmente a los soldados del ejército de la tiranía
batistiana.
Fuente:
Le Riverend, Julio. Historia de Cuba, selección de
efemérides.
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