| Lesiones
de la piel
El acné juvenil y sus peculiaridades
No es el fin de tu vida ni la tragedia de una novela.
Es solo un cambio inesperado.
Por Xenia
Balón, estudiante de Periodismo

No es el fin de tu vida, solo necesitas
consultar a un especialista y seguir el tratamiento adecuado.
(Tomada de www.1.bp.blogspot.com) |
Durante la adolescencia llega una etapa
en la que muchos confiesan que quisieran desaparecer: el acné
juvenil. Es el momento en que sienten que el mundo se les
viene encima y les empiezan a prohibir los alimentos más
deliciosos.
También, otros lo consideran la causa
de que la muchacha o muchacho de sus sueños no los
mire, y en ocasiones faltan a las fiestas de sus amistades
por la sencilla razón de que un grano se inflamó.
El acné juvenil es una
enfermedad característica de la edad y no debemos sentirnos
mal con ella, sino encararla y darnos cuenta de que pronto
pasará. Se trata de una patología inflamatoria
crónica que afecta principalmente a los adolescentes
y se caracteriza por un polimorfismo clínico compuesto
por lesiones no inflamatorias (comedones, llamadas por la
población “espinillas”) e inflamatorias
(pápulas, pústulas, nódulos, quistes)
así como las residuales (cicatrices).
El comienzo de la afección ocurre
en la pubertad, pero no es rara encontrarla entre la segunda
y tercera décadas de la vida, especialmente en las
mujeres.
Según los especialistas, los principales síntomas
del acné se deben a la ingestión de alimentos
como maní, chocolate, mayonesa, mantequilla y las comidas
con abundante grasa.
Los pacientes con acné padecen de
seborrea, es decir, excretan un promedio mayor de sebo que
los individuos normales; el nivel de secreción se relaciona
con la gravedad del mal.
En la etapa de la adolescencia, los jóvenes
deben darle un adecuado cuidado a su cutis. El acné
en ocasiones puede desaparecer de forma espontánea
en los primeros años de la vida adulta, pero es necesario
seguir las medidas terapéuticas que contribuyen a acortar
su evolución y reducir la severidad del proceso, para
evitar complicaciones que podrían dejar secuelas.
Es por eso que recomendamos el aseo de la región facial
dos veces al día con jabón antibacteriano o
de azufre. También acudir al especialista y no aplicar
ningún producto indicado por personal no facultado
o amigos, ya que lejos de mejorar, podría irritar y
empeorar la piel.
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