| Alejandro
Amenábar
El chico prodigio del cine español
El público ibérico no podrá controlar
la ansiedad hasta el estreno de “Ágora”,
la más reciente película de Alejandro Amenábar.
Muchos auguran un nuevo golazo cinematográfico del
controvertido artista, quien en su etapa de estudiante abandonó
la Facultad de Ciencias de la Información, pues, según
sus palabras, le intrigaba más lo que acontecía
en la cafetería, que en las aulas.
Por Pavel
López

Ya que la religión no puede
explicar muchas cosas, el agnosticismo es una forma sensata
de explicar la realidad, opina Amenábar.
(Tomada de www.blogs.ya.com) |
Introvertido, de baja estatura y pocas palabras,
entradas que parece serán prominentes, y un rostro
que, a primera vista, se nos antoja típico de un muchacho
inadaptado, asustadizo por momentos. Sus apariciones en público
son fugaces y las sonrisas escasas. Vestimenta casi siempre
oscura, jugando con su cabello negro.
Aquellos que no lo conocen
difícilmente aseverarían al mirarlo que constituye
una de las figuras más descollantes del cine español
contemporáneo, para muchos el rival número uno
de su coterráneo, el monarca Pedro Almodóvar,
a quien le ha arrebatado en varias ocasiones, no solo la devoción
de los espectadores, sino también importantes galardones
en certámenes internacionales.
Contrario a lo que pudiera
transmitirnos su parca apariencia, dentro de Amenábar
late la pasión del cinéfilo, la meticulosidad
del artesano y el espíritu eternamente cuestionador
de los genios inquietos.
Polémico e inclasificable, se pronuncia
con fervor por un cine «de autor» que no dé
la espalda a intereses comerciales, a la par que declara su
«alergia» por la Meca del cine: “Hollywood
es una tentación para cualquiera”, afirma, “…pero
también puede volverse una pesadilla”.
Transgresor en su obra y en su vida, las
películas de Amenábar abordan temas tan complejos
como la muerte y la fe, desde posturas radicalmente irreverentes,
una respuesta, quizá, a su rígida educación,
transcurrida en instituciones eclesiásticas del país
ibérico: “En mis filmes hay una propuesta del
agnosticismo como una de las formas más sensatas de
enfrentar la realidad”, ha dicho a la prensa, “pues
la religión es incapaz de explicar muchas cosas”.
Exigente y multifacético. Al igual
que célebres directores de la talla de David Lynch
o Clint Eastwood, compone la música de sus películas
y colabora, además, en la escritura del guión.
La fórmula para conmover siempre
a la audiencia la tiene muy clara: “Todo se resume a
elegir un gran tema y después narrarlo de modo que
puedan entenderlo nuestros padres”, dice.
Rodó su primer cortometraje con apenas
19 años. A los 24, debutó en el largometraje
de ficción con “Tesis”, una propuesta que
fue abriéndose camino en la preferencia del público
y la crítica hasta la ceremonia de entrega de los Goya,
de la Academia de Cine Español, en la cual obtuvo la
estatuilla de Mejor Película del Año y Mejor
Director Novel. Por su última cinta estrenada en los
cines, “Mar adentro” (2004), recibió una
veintena de premios, incluido el codiciado Oscar, galardón
que, de seguro, no esperaba tan temprano.

Tras un extenso y complicado rodaje,
causante de la sistemática dilatación de
su estreno, la cinta “Ágora”, de Alejandro
Amenábar llegará a los cines de España
en septiembre venidero, para alegría de los miles
de devotos del imaginativo director
(Tomada de www.cinencuentro.com) |
A partir de entonces, el mito sobre su inagotable
talento echaría a rodar.
El 2009 traerá el estreno de “Ágora”,
a la cual la prensa ya sitúa, junto con “Los
abrazos rotos”, de Almodóvar, como las candidatas
españolas seguras para arrasar en taquilla y acaparar
trofeos durante su paso por los más prestigiosos festivales
de Europa y América, sin obviar los siempre polémicos
premios de la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas
de Hollywood.
La trama, ubicada en el Egipto de hace 1
600 años, pretende, según Amenábar, revivir
una civilización remota como si fuera nuestra propia
realidad. Por lo visto, al genio lo siguen subyugando los
espejismos, las invisibles líneas que separan “lo
real” de “lo imaginario”. Motivos más
que suficientes para continuar acercándonos a su cine,
una armoniosa mezcla de rigor intelectual y estimulante entretenimiento.
Fuentes:
Las declaraciones de Amenábar
han sido tomadas de la entrevista:
1— “Amenábar por Amenábar”.
En Suplemento Oscar 2004, de la revista española Fotogramas,
No. 1937, marzo de 2005.
Las cuatro joyas de Alejandro
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