La revista digital de los jóvenes cubanos.
Botón sección.

Logo del XI Congreso de la FEEM.

Jornada internacional por la liberación de los Cinco
Minisitio sobre la Jornada Internacional por la liberación de los cinco héroes cubanos presos en Estados Unidos por su labor antiterrorista.

IX Congreso de la UJC
Logotipo del IX Congreso de la UJC.


Los amores que le faltan a la tierra (I)

En la enseñanza politécnica agropecuaria del país crecieron también grandes “marabuzales”, y sus espinas aguijonean el propósito de entregarle fuerza calificada a la tan ansiada recuperación agrícola.

Por Margarita Barrio, Dora Pérez, Yahili Hernández, Luis Raúl Vázquez, Osviel Castro e Isis Sánchez, estudiante de Periodismo

 

Vaquería en un instituto politécnico agropecuario.
Aquí existió una vez una vaquería para la cría de animales y el aprendizaje de los alumnos.
(Foto: Yahili Hernández)

Si el campo cubano necesita enamorados, muy pocos conquistará con el guiño que hoy hace a quienes podrían estar entre sus principales pretendientes.

En la enseñanza politécnica agropecuaria del país han crecido bastantes “marabuzales”, y esto último no es solo una parábola periodística. Al menos abundan las espinas que aguijonean el propósito de entregarle fuerza calificada a la tan ansiada recuperación agrícola.

Esa es la impresión que se lleva quien recorre muchas de esas instituciones educacionales, que hoy, más que espacios para promocionar el respeto, el conocimiento y apego a la tierra, son estimulantes del rechazo y la deserción.

“Las prácticas dentro de la escuela no se pueden desarrollar con calidad por la falta de instrumentos. Y aquellas que requieren del apoyo de instituciones también se afectan por la misma causa, sumada al poco interés de algunos organismos. Creo que hay que potenciar las asignaturas no docentes y aquellas propias de la especialidad”.

Así dice, no sin cierta indignación, Guillermo Zamora, alumno del Instituto Politécnico Agropecuario Mártires de Pino Tres, de Jimaguayú, en Camagüey. Y su sentimiento parece repetirse como un estribillo en numerosas escuelas de este tipo del país.

Su compañero de escuela Idael Pérez se mostró preocupado por la asignatura de Arte Manual Agropecuario (AMA), de la cual, afirmó, se pierde contenido cuando en sus clases prácticas se realiza cualquier actividad menos la que corresponde a la materia.

“Creo que cada labor debe corresponderse con la disciplina que se imparta y no que quede a la espontaneidad. Muy pocas veces trabajamos con el ganado. A menudo nos ponen a desyerbar antes que a ordeñar una vaca, y eso no es malo, pero el tiempo corre y no aprendemos lo que debemos”.

Mientras el país toma medidas para redimensionar la agricultura en aras de ser capaces de producir la mayor parte de los alimentos que necesitamos, la formación de los técnicos y profesionales que tienen gran responsabilidad en esa labor arrastra el deterioro que sufrió en los años más duros del período especial, y su recuperación no marcha con la celebridad que requieren las circunstancias.

En un recorrido por Institutos Politécnicos Agrícolas (IPA), de las provincias de Camagüey, Ciego de Ávila y Granma, este diario constató que existe gran preocupación entre profesores y alumnos con la preparación que reciben estos últimos para luego enfrentar eficientemente su vida laboral.

Escasez de instrumentos y de bibliografía que inciden en la calidad de la docencia, así como falta de interés de algunas instituciones pertenecientes al Ministerio de la Agricultura (MINAGRI) para acoger al estudiante durante sus prácticas y al graduarse, son el talón de Aquiles para quienes un día decidieron matricular en uno de los más de 70 centros de este tipo con que cuenta el país.

Arados en un instituto politécnico agropecuario.
Algunos politécnicos agropecuarios solo cuentan con esta técnica de arado.
(Foto: Yahili Hernández)

Sin bueyes hay que arar
Morir de sed junto a la fuente. El hermoso verso de Nicolás Guillén viene a la mente de Reinaldo Remedios, secretario docente del IPA Iselín Arencibia, del territorio avileño, cada vez que recuerda el motor cedido por la Agricultura hace más de 10 años, y que aún permanece inutilizado en un oscuro local.

“Con ese equipo podríamos regar las 20 hectáreas del centro, que es el mayor de la provincia. Pero se necesita una inversión para instalar transformadores y tendidos eléctricos, y nadie se ha responsabilizado. Educación no tiene la divisa para comprarlos. Y así nos hemos quedado”.

“Dicen que antes la escuela tenía todos los terrenos sembrados —narró Eliannes Castellanos, estudiante de Agronomía—; ahora están llenos de hierba y marabú. En eso, en limpiar marabú, consisten nuestras clases prácticas. Lo hacemos a golpe de hacha, porque ni machete podemos usar. Nos dieron unos malísimos que se doblaron al primer golpe”.

Tampoco en Granma el panorama resultó alentador. Allí funcionan cinco politécnicos agropecuarios, con una matrícula total de 2 888 alumnos. Según reveló a JR Norberto Díaz, subdelegado de Recursos Humanos del MINAGRI, los problemas van desde una dañada base material de estudio, hasta falta de gomas, baterías y medios de protección, pasando por roturas de motores e insuficientes animales de trabajo.

Pero a las carencias de materiales para trabajar, se suma el poco confort de estos planteles. El deterioro constructivo es causa de afectaciones en las matrículas de los IPA, que son centros internos en su totalidad. Así sucede en el Iselín Arencibia, que posee cuatro dormitorios clausurados, lo cual trae como resultado que 200 plazas no puedan ser otorgadas.

“Pese a esa situación —dijo su director, Mistiel Valls— están creadas las condiciones mínimas. Tenemos cuatro enfermeras y el claustro es de experiencia. Al menos la docencia en el aula se imparte con calidad”.

Teatro del politécnico Iselín Arencibia, de Ciego de Ávila.
Lo que queda del teatro del politécnico Iselín Arencibia, de Ciego de Ávila.
(Foto: Luis Raúl Vázquez)

Dónde fueron los ecos del congreso
No pocos de estos sinsabores ocuparon buena parte de los debates del XI Congreso de la FEEM, celebrado en marzo de 2008. Abdel Kader Peña, vicepresidente de la organización en el municipio de Camagüey, explicó que el IPA Álvaro Barba posee un área amplia para el trabajo, pero las actividades agrícolas no pueden realizarse por la ausencia de instrumentos.

“Si deben arar no tienen el buey, el tractor está roto, no hay azadón ni machete, y la escuela se enyerba. Y lo peor es que no se aprende.

“La mayoría de los estudiantes no poseen libros de las asignaturas de Ciencias. Se ha tramitado la queja a Educación, pero hasta ahora no ha existido una respuesta positiva y concreta acerca de la base material”.

Las prácticas preprofesionales, indispensables en la buena preparación del técnico, le preocupan a Yordan Vango, también miembro de la dirección de la FEEM en la provincia. “El alumno llega a la empresa y muchas veces no intercambia con la persona indicada, que debe ser quien posea mayor experiencia laboral y conocimiento de la especialidad”.

Por su parte Belquis Obregón, también miembro del Secretariado Provincial de la FEEM, asegura que el Ministerio de Educación ha tratado de suplir la falta de bibliografía con soportes digitales, pero esto no lo resuelve todo, “porque cuando no es que las computadoras están rotas es que no dan abasto”.

William Morales, también dirigente de la organización estudiantil en el territorio, significó que el desinterés de las empresas por las prácticas laborales ha provocado que a menudo los muchachos se queden trabajando en el huerto de la escuela, por no tener ninguna institución que los acoja.

“Esto se plantea una y otra vez en las asambleas de grupo y de centros. Incluso, hay quien se decide por gestionarse su ubicación, y no debe ser así”.





Subir
Somos Jóvenes Digital
Directora: Marietta Manso Martín, Editora: Alicia Centelles,
Diseño Web y Programación: Carlos Javier Solis, Webmaster: Letty Fernández Chirino,
Casa Editora Abril, 2008
Fecha actualización.
 
Portada de la edición impresa de la revista Somos Jóvenes de  enero /2009.
Edición de papel
Relación de otros sitios pertenecientes a publicaciones de la Casa Editora Abril.