| Julián
del Casal
Uno de los principales exponentes de
la poesía modernista cubana
Por Patricia
Motola Pedroso

Portada de un poemario de Julián
del Casal.
(Tomada de www.78.110.169.115) |
A partir de la segunda mitad del siglo XIX,
tiene lugar en América Latina el movimiento artístico
y literario conocido como modernismo. Por primera vez en la
historia de la literatura universal se produce un fenómeno
cultural que nace en el continente americano, y no es el resultado
de la copia de las influencias europeas. Alcanzó su
plenitud entre los años de1888 y 1910.
Este movimiento no sólo
significó un cambio en la estética artística,
sino que estuvo muy relacionado con el acontecer político,
social y con los cambios científicos y técnicos
de aquel momento. Fue también una moda en la que dominó
el gusto por las exóticas culturas árabe y asiática,
sobre todo la japonesa.
En la literatura latinomericana
se alzaron las voces de Rubén
Darío y Manuel Gutiérrez Nájera, como algunos
de sus principales exponentes. La poesía es uno de
los géneros a los que más atención prestó
el modernismo, de tal forma que en ella se desarrollaron importantes
procedimientos y concepciones teóricas que permiten
hablar de una verdadera renovación.
El movimiento modernista cubano contó
también con varios representantes, entre los que se
encuentran Juana Borrero (1877-1896),
los hermanos Carlos Pío (1872-1897) y Federico Uhrbach
(1873-1932); pero son sin duda alguna las figuras de José
Martí (1853-1895) y Julián del Casal (1863-1893)
las más importantes.
Los dos últimos desarrollaron de
manera diferente esa corriente literaria, lo cual se debe,
sobre todo, a la labor revolucionaria llevada a cabo por Martí,
a su amplitud de pensamiento y concepciones cosmovisivas en
función del hombre latinoamericano, que hacen que hoy
sea considerado como el más universal de los cubanos.
Julián del Casal, por su parte, es
un poeta de alma triste, en el que perviven una nostalgia
infinita, una gran melancolía y sentimiento de desencanto
hacia lo que le rodea. Así lo deja ver en sus poemas
“Pax animae”
o “Nostalgias”.
Conocedor de su existencia enfermiza, la
que le produjo una muerte prematura, huérfano de madre
a temprana edad e imposibilitado de llevar una vida de bondades
y favorecedora del desarrollo intelectual; Casal se refugia
entonces en el arte y en la belleza.
Es su poesía la expresión
de unas ansias constantes de evasión hacia otras regiones,
muchas veces asiáticas y en otras relacionadas con
la vida bohemia parisina, lo cual se observa en poemas como
“El camino de Damasco”
o en “Salomé”.
En él están presentes características
generales del modernismo, como son el culto a la forma del
poema en un trabajo preciosista, la adopción de estructuras
métricas no usuales y la utilización de símbolos
de elegancia plástica que también llamen la
atención sobre los sentidos.
Sus poemarios se titulan “Hojas al
viento” (1890),” Nieve” (1892) y “Bustos
y rimas” (1893), este último dedicado en una
de sus partes a la fisonomía de importantes intelectuales
del momento.
Del Casal escribió además
algunos trabajos en prosa publicados en el periódico
La Habana elegante. Durante la república, muchos serán
los escritores influenciados por él, lo cual contribuyó
a que casi hasta 1927 perviviera el movimiento modernista
en la poesía cubana.
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