| Cáncer
cérvico-uterino
No somos invulnerables
Por Isabelle
El sentimiento de invulnerabilidad es más
intenso durante la etapa de la adolescencia y la juventud.
Con los años dicho estado va desapareciendo, dando
paso a determinadas inquietudes con respecto a nuestra salud
física y mental.
Pero permíteme sugerirte que no esperes
llegar a la adultez o la tercera edad para preocuparte y ocuparte
de tu salud. Ella es la esencia de nuestra vida; por tanto,
dedicarle nuestra atención es una actitud inteligente
y constructiva.
Enemigo silencioso
El cáncer o neoplasia es reconocido internacionalmente
como una de las primeras causas de muerte para los seres humanos.
Aunque se han hecho descubrimientos que acercan a los científicos
a las causas que originan algunos de sus tipos, en general
se desconocen aún el origen de la mayoría de
ellos. Una de esas clases de cáncer es el cérvico-uterino,
el cual provoca un elevado nivel de mortalidad entre las mujeres.
En Cuba se estima que es la segunda causa de muerte después
del de mama.
El cáncer cérvico-uterino
es más fácil de detectar y prevenir, debido
a que su desarrollo es gradual. Por lo tanto, el examen periódico
lo puede detectar antes de que se propague.
Para descubrir este tipo de patología,
el ginecólogo puede raspar el interior del cuello uterino
sin generar dolor y analizar las células utilizando
un microscopio. Es más visible que, por ejemplo, el
cáncer de mama, para el que deben observarse las células
mediante rayos X o biopsia.
El factor de riesgo más común del cáncer
cérvico-uterino es la exposición a ciertas variedades
del Papillomavirus Humano (HPV) o condiloma, infección
de transmisión sexual en muchos casos asintomática.
Dada esta peculiaridad, el HPV puede transcurrir mucho tiempo
antes de que se detecte.
Otros factores de riesgo que exponen
en alto grado a esta patología son el comienzo de las
relaciones sexuales a una edad temprana, mantener parejas
sexuales múltiples o tener contacto sexual con alguien
que ha tenido parejas sexuales múltiples. También,
contraer el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), pues
debilita el sistema inmunológico de la mujer y la hace
más vulnerable a la infección por el HPV; y
contar con una historia familiar de cáncer cérvico-uterino
y no hacerse la prueba de detección periódicamente.
Las “leyendas” sobre lo que sucede durante la
prueba citológica son exageradas. Si bien al ponernos
el especulo podemos sentir cierta molestia, esta no es tan
grande como para que nos cause un trauma que nos lleve a evitar
la consulta del ginecólogo. Si has tenido alguna experiencia
negativa, no la hagas bandera de tus campañas con otras
mujeres. Recuerda que tus palabras pueden inhibir un comportamiento
sano.
Puede que tu pareja no te aliente para que vayas a hacerte
el examen o que temas por los posibles resultados. A pesar
de lo anterior, el argumento más importante que debes
tener en cuenta es la necesidad de cuidar tu salud. Por tal
razón, ante la cita de la enfermera o tu interés
personal, acude al médico.
Género y salud
El rol de cuidadora de la mujer la lleva, desde tiempos inmemoriales,
a priorizar la salud de su familia en detrimento de la propia.
Esto, en edades más avanzadas, provoca un deterioro
aún mayor.
Mi llamado de alerta se debe a que, seguramente, convives
con tu mamá, alguna tía u otra fémina
de la familia. Si después de lo leído has concientizado
la importancia de hacerte la prueba citológica y tienes
más en cuenta tu salud, conversa con ellas sobre lo
valioso de no creerse invulnerable y recurrir a un especialista,
no solo en busca de una cura, sino como acción preventiva.
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