| La
poesía selló el amor
Por Matilde
Salas Servando

Martí dijo de Luisa Pérez
de Zambrana: “Hay en todos los versos de Luisa un
alma clara de mujer (…) La Avellaneda es atrevidamente
grande; Luisa Pérez es tiernamente tímida”.
(Tomada de www.lajiribilla.co.cu) |
En la finca Melgarejo, del poblado santiaguero
de El Cobre, nació Luisa Pérez Montes de Oca,
el 25 de agosto de 1835, quien con el paso del tiempo fue
conocida como una destacada poetisa, por su amplia obra y
la calidad de sus creaciones.
Aprendió a escribir con sus padres y su primera obra
poética, titulada “Amor Materno”, se publicó
en el periódico El Orden, en 1852, cuando tenía
14 años. Desde entonces se formó a su alrededor
una tertulia de escritores, que acudían atraídos
por la poesía y la fuerte personalidad de la joven
autora.
Fue declarada Socia de Mérito
de la sección de Literatura de la Sociedad Filarmónica
y su primer libro, enviado a los intelectuales del país,
llegó a manos del doctor Ramón Zambrana, con
quien empezó un intercambio epistolar que culminó
en un amor que sellaron con los lazos del matrimonio.
Durante el homenaje que hizo el Liceo de La Habana a la poetisa
María
Gertrudis Gómez de Avellaneda, en 1860, le tocó
a Luisa Pérez de Zambrana, ceñir la corona de
laurel a la ilustre camagüeyana. La fama poética
de Luisa creció en la segunda mitad del siglo diecinueve,
cuando fue reconocida su labor en las tertulias que se celebraban
de la mansión habanera de don Nicolás de Azcárate.
Al morir su esposo, Luisa quedó en
una gran pobreza y abandono, que empeoró con la muerte
de sus cinco hijos.
En los primeros años de la
República el Ayuntamiento de La Habana le dio una pequeña
pensión, y ya casi olvidada, el Ateneo de La Habana
le hizo un homenaje que la consoló hasta su muerte,
ocurrida en la capital el 25 de mayo de 1922, a los 87 años.
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