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Altruismo desde la diferencia
El periodismo se escribe también
en Braille
La invidencia no le impidió a Susan Cuéllar
Sánchez realizar su sueño: estudiar Periodismo.
Por Lázaro Manuel Alonso Castro
(estudiante de Periodismo)

Susan se acercó al periodismo
a través de la radio, y en la radio quiere trabajar.
(Foto: Lázaro Manuel Alonso Castro) |
Aquel 14 de octubre el destino quiso, en
un alumbramiento prematuro, suprimirle a Susan el privilegio
de existir. Sus pulmones, casi asfixiados, no respondían
al cuerpo. Fue entonces cuando una cuna sin peluches ni marionetas,
rodeada de aparatos y fuertes luces, alojó la constitución
infantil de la recién nacida.
Por más de 11 días los familiares estuvieron
en vela esperando el restablecimiento. Después de tanta
incertidumbre, el grupo de doctores arrancó a la muerte
la vida de la pequeña, pero el oxígeno suministrado
durante la recuperación dejó en sus ojos verdes
una lesión que hoy le impide discernir entre luces
y sombras.
A 19 años de quedar invidente, esta muchacha dice que
superar la timidez fue un proceso bastante complejo. Hoy,
más segura, se le ve caminar apoyada en su bastón
y una máquina de escribir en Braille.
SJ: ¿Cuán independiente es Susan?
“Bastante, pero todavía me faltan pasos. Puedo
salir, montar la guagua, barrer, limpiar y hacer otras labores.
No necesito ir de la mano de alguien; sin embargo, temo a
la cocina”.
SJ: ¿Qué mensaje enviarías a
esas personas que conviven con una limitación y todavía
no deciden incorporarse a la sociedad?
“Para lograr triunfar hay que romper las barreras psicológicas,
que son las verdaderamente dañinas. Todo lo que nos
propongamos podemos realizarlo”.
SJ: A la Escuela Especial para Ciegos y Débiles
Visuales llegas temprano. ¿Cuánto aportó
a tu formación?
“Allí descubrí el valor de la amistad.
Tal vez los maestros pudieron hacer un poco más por
la independización de sus estudiantes, como fomentar
relaciones con niños de otras escuelas, por ejemplo.
Ese distanciamiento, por llamarlo de alguna forma, fue la
causa de que el cambio de enseñanza resultara brusco
para muchos discapacitados.
“Actualmente han mejorado en ese aspecto. Los muchachos
conocen más sobre la vida hacia el exterior, existe
la interacción y el paso de un nivel a otro no golpea
tanto”.
SJ: Sabemos que estudiaste Bibliotecología antes de
ir a la universidad.
“Mi deseo era cursar el preuniversitario, pero se exigía
un promedio al cual yo no llegaba. Bibliotecología
fue de las opciones para valorar, y como se relacionaba con
el periodismo me decidí por ella”.
SJ: Entonces ya tenías clara tu inclinación
hacia el periodismo.
“El interés lo estimuló una tía
abuela que me cuidaba mientras hacía las labores de
la casa. Como ella siempre escuchaba radio, ante mi carencia
visual, la magia del sonido me cautivó. Después
comencé a analizar las cosas desde otra perspectiva
y acrecenté mi entusiasmo por las informaciones y la
expresión de los locutores. Comprendí lo necesario
de ser claros a la hora de comunicarse”.
SJ: Luego del ingreso a la universidad, ¿cuáles
son las mayores dificultades que enfrentas?
“La lectura. En casa recibo colaboración de mi
familia, pero muchas veces no pueden dedicarme suficiente
tiempo, pues trabajan. También el uso de Internet se
hace muy complejo, ya que no puedo acceder a los navegadores
debido a la falta de un programa que dé sonido a los
textos ni se puede leer en Braille”.
SJ: La lectura en ese sistema requiere esfuerzo y
dedicación para el aprendizaje.
“Antes yo podía ver algunas letras grandes por
mi ojo derecho, no con mucha nitidez, pero sabía reconocer
lo escrito. Cuando mi visión fue en detrimento tuve
que acudir al Braille. Al principio le hice rechazo, porque
no me adaptaba a la invidencia total, hasta que por fin logré
emplear las manos en lugar de la vista”.
SJ: ¿Cómo logras superar los retos que
te impone la sociedad?
“No se concibe un profesional que tema interactuar con
los demás, aun cuando tenga una limitación física.
Solo me impuse pequeñas metas y fui rebasando mi timidez.
“El apoyo familiar y el de los compañeros del
tecnológico, donde transcurrió mi etapa de preuniversitario,
fueron cruciales. Ellos proporcionaron, sin darse cuenta,
las oportunidades para que alcanzara soltura y perdiera el
miedo”.
SJ:¿Qué sueños no quisieras dejar
de realizar?
“Muchos. Uno grande sería tener una familia con
niños. A veces imagino mi hogar lleno de pequeños
rodeados de amor. Otro anhelo es ejercer como periodista en
la radio, un medio apasionante que, como te dije, me cautivó
desde niña”.
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