| Espacio
al mérito de jóvenes dedicados a luchar por
la vida
Por Hilda Pupo Salazar
Los 32 años le
llegaron a Ana envueltos en la cruel certidumbre de haber
heredado la enfermedad de su papá. Toda su vida se
volvió, de pronto, una gigante incógnita.
Así se sintió una vez Arelys, cuando el destino
adverso la eligió y truncó a destiempo su prometedora
carrera de magisterio; Yamila con sus 24 años sujetos
a un andador para caminar; o Maritza, que unió a la
ya realidad de sus cinco años sumida en los trajines
de ingresos y rehabilitaciones junto a dos de sus hermanos,
el traumático momento de que su único hijo,
de apenas dos décadas, era portador del gen defectuoso.
Anécdotas distintas y semejantes. Un mundo signado
por el azar genético y familias enteras que abrazaron
su existencia a una palabra definitoria: esperanza.
Unido a estas historias
Cuando aún sin graduarse, ya Luisito decidió
que le gustaría ser biólogo del Centro
de Investigación y Rehabilitación de Ataxias Hereditarias
(CIRAH) en Holguín,
no imaginó que hablaba de puestos, donde más
de 700 pacientes cubanos y miles de familiares mantienen,
hoy, sus miradas atentas en espera de que aparezca algo alentador
que les cambie el rumbo.
LuIs Almaguer Mederos, al frente del área de Neurobiología
Molecular, integra el grupo de jóvenes, que desde los
laboratorios del CIRAH, se hicieron el firme propósito
de llegar un día a descubrir una terapia curativa o
paliativa para la ataxia y convirtió tal reto en el
mayor desafío de su corta carrera.
En un alto, en medio de jornadas laborales que perdieron los
límites del tiempo dedicadas a descubrirle los intríngulis
a esa dolencia hereditaria hasta ahora enigmática,
define como casuales los caminos que lo condujeron a esa determinación
profesional.
"Estando en tercer año de la Licenciatura en la
Universidad de Oriente, leí sobre el proyecto holguinero
y me interesé por las referencias a la genética
molecular. Tuve una conversación con el doctor Luís
Velásquez, quien conducía las indagaciones,
y me habló de las perspectivas de cuanto se hacía”.
Las prácticas de producción del cuarto año
vinculadas a ese empeño, con una pequeña incursión
en el Centro de Ingeniería Molecular y Biotecnología,
y más tarde la tesis de grado relacionada con un estudio
de correlación genético-fenotipo en pacientes
con ataxia SCA2, acabaron de unir el destino profesional de
Luisito a uno de los más complejo y abarcadores programas
de investigación de la Salud Pública cubana.
El pertenecer a ese grupo de científicos durante casi
seis años, significa para él crecimiento humano,
superación constante, responsabilidad, oportunidad
de contribuir, vencer los escollos, mucha fe para trasmitir
y andar con optimismo.
Protagonista
Hablar de sí mismo durante dos horas fue para Luís
más duro que una agotadora jornada en el laboratorio.
Gracias a su curriculum pude salvar lo que en el diálogo
se omitió, y así reflejar que este joven holguinero
ha participado como ponente o delegado en 40 eventos desde
municipio hasta internacionales, es autor principal de 14
publicaciones y coautor en 15, ha terminado 13 postgrados,
impartido nueve y ha recibido19 premios y distinciones.
Oyéndolo, siento la misma responsabilidad y confianza
que se respira en el CIRAH, donde las jornadas de trabajo
se tradujeron en encontrar soluciones y determinaron que este
joven de 29 años realice ya su doctorado con un estudio
trascendente: “Factores genéticos que influyen
en el fenotipo clínico de la enfermedad (específicamente
genes modificadores)”.
Tuvo la suerte de alimentar sus experiencias postuniversitarias
con fases claves del Programa de Investigación, como
los inicios de los diagnósticos predictivos (presintomáticos
y prenatales) en el 2003, la realización del pesquisaje
nacional a individuos con riegos de enfermar, investigaciones
para caracterizar la dolencia e implementación para
comenzar ensayos clínicos.
Refiere la trascendencia en los resultados finales de la aparición
del ratón transgénico, primer modelo de una
enfermedad hereditaria en Cuba y uno de los mejores del mundo,
porque se aproxima más a cuanto ocurre en el ser humano.
Él explica que traerlo para Holguín, con lo
cual comenzarían nuevos retos para su grupo, demanda
la existencia de una infraestructura que aún no se
tiene.
Subraya cinco estudios que lideró: caracterización
clínica y genética de familias cubanas con ataxia,
caracterización de inestabilidad intergeneracional
y somática de la secuencia del CAG del locus SCA2 y
de la anticipación genética, diagnóstico
molecular de la enfermedad
de Huntington y modificadores genético de la edad
de inicio en pacientes SCA2.
Integralidad
No hablo de un joven de bata blanca aferrado a sus muestras
de sangre y sofisticado equipamiento. Caracterizo al secretario
general del Comité de Base, miembro de la Dirección
Nacional de la UJC
y del buró de la organización en el territorio,
propuesto a la condecoración Abel Santamaría
del Consejo de Estado, poseedor del Aldabón
de La Periquera, mejor investigador en los Forum
de Ciencia y Técnica del CIRAH y recién declarado
Hijo Destacado de la Ciudad de Holguín.
Para este muchacho amante de la honestidad y enemigo de la
autosuficiencia, su gran privilegio es pertenecer a un colectivo,
que por sus sobresalientes méritos, el buró
nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas declaró
Forjadores del
Futuro.
"Mi vida la he convertido en una cuestión de entrega,
porque cuando miro a esos niños o adolescentes marcados
por un gen defectuoso, decenas de muchachos a quienes la enfermedad
les cercenó sus sueños futuros y tantas familias
que sufren por ese azar genético, encuentro suficientes
motivaciones para seguir adelante en ese proyecto humano.
"El CIRAH, junto al Partido y el Gobierno, constituimos
esa poderosa fuerza que lucha sin desmayo por encontrarle
a los atàxicos la felicidad perdida y para ellos tengo
una frase: Las esperanzas de ustedes nos alimentan los deseos
de continuar esforzándonos.
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