| Con
los pies en la tierra
Adentrarnos en las peculiaridades de los Institutos
Politécnicos Agropecuarios (IPA) pudiera variar la
visión, un tanto peyorativa, que algunos tienen sobre
una enseñanza tan importante para la economía
nacional.
Por
Isabelle
y Cynthia de la Cantera
Fotos: Elio
Miranda y cortesía del centro

Cada abril, Villena Revolución
convoca a las llamadas puertas abiertas, donde padres
e hijos interesados visitan y se familiarizan con el centro. |
Entre los surcos de la tierra fértil,
o los cacareos y graznidos de los animales, miles de estudiantes
del Instituto Politécnico Agropecuario Villena Revolución,
en la capital del país, tejen sus sueños.
En estos instantes, muchos de ellos viven esa etapa de la
vida cuando se plantean seriamente las interrogantes de su
futuro profesional: “¿Qué quiero o qué
puedo ser?”.
Con una amplia gama de posibilidades, este centro les ofrece
estudios especializados a nivel de técnico medio.
Opciones
Cada septiembre, el IPA Villena Revolución acoge en
su extenso recinto a un grupo de jóvenes, quienes,
pasados cuatro años, egresan como agrónomos
o zootécnicos veterinarios.
Las clases impartidas en la institución, fundada el
18 de abril de 1962, tienen un carácter estrictamente
agrario. Las materias técnicas, tales como la prevención
de plagas y el cultivo de los suelos, comparten el programa
de estudios con las asignaturas básicas del bachillerato.
Por otra parte, las investigaciones con animales captan la
atención de buena parte del estudiantado. En esta rama
los alumnos aprenden del ciclo biológico de las diferentes
especies, lo que propicia una mayor motivación, y por
tanto, un trabajo más eficiente.

Los alumnos del instituto tienen
los pies bien puestos sobre la tierra.
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En sus 950 hectáreas,
este centro tecnológico crea el ambiente necesario
para el que fue creado: el desarrollo de las tareas agrícolas
del país y la formación de un personal calificado.
Así, podemos encontrar en sus vaquerías, huertos
u organopónicos, el esmero y la satisfacción
comunes en los alumnos seducidos por la labor.
Leydi Cordovés, estudiante de segundo año de
Agronomía, se sorprende de cómo asume actualmente
su especialidad, porque, al igual que muchos de sus compañeros,
no sentía afición ninguna hacia las labores
en la tierra. Sin embargo, asegura: “Con el tiempo fui
descubriendo mi vocación: el trabajo investigativo
de las plantas y los suelos”.
Una vez egresados, las experiencias compartidas, así
como las amistades y los amores consolidados, serán
los recuerdos de esa pasada etapa. Entonces comienza otra,
de responsabilidad laboral, con la cual los muchachos ya se
han familiarizado desde su período de prácticas
pre- profesionales.
Según el profesor Tomás Lamas, subdirector docente
general del IPA, el perfil de trabajo está vinculado,
generalmente, a diversas unidades de producción como
la empresa pecuaria Niña Bonita y el Instituto de Suelo,
por solo mencionar algunos. Pero en menor porcentaje puede
ampliarse a los centros de inmunología para vacunas,
laboratorios de microbiología, clínicas veterinarias,
y en algunos casos zoológicos y acuarios.
Asimismo, instituciones como los Laboratorios
Biológicos Farmacéuticos (LABIOFAM) o el Centro
de Producción de Animales de Laboratorio (CENPALAB) admiten
a los recién graduados según sus necesidades.

Yanier Llerena, estudiante de tercer
año de Agronomía, es responsable de una
brigada que labora en la producción de los compost.
“Aquí reciclamos todo el desecho de las cosechas,
hierbas, tierra orgánica, y con ellas fertilizamos
las otras plantaciones”, explica.
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El gran
ascenso
Para quienes descubrieron en la ciencia que estudia el cultivo
de la tierra una verdadera vocación, oportunidades
para desarrollarla no faltan. Cada curso, la Universidad
Agraria de la Habana (UNAH) cede una cuota de sus plazas,
sin exigir prueba de ingreso, a los estudiantes de mayor índice
académico e integral.
Y quienes continúan en la búsqueda de su yo
profesional, como es el caso de Yosmany Martínez, quien
cursa primer año de Zootecnia, las posibilidades no
terminan. Como el IPA los califica con duodécimo grado,
pueden optar por cualquier otra carrera, ajena o no al perfil
agropecuario.
“Sin dudas, me gusta trabajar con animales —asegura
el joven—, pero me inclino más hacia la vida
militar. De hecho, cuando finalice mi etapa de Servicio Militar
Activo daré rienda suelta a mi gran sueño: ser
guardafronteras”.
Asimismo, el politécnico constituye una sede universitaria
de carácter pedagógico. Desde tercer año,
los jóvenes interesados reciben orientaciones para
su futura integración como profesores de la escuela,
la misma donde un día fueron alumnos. Así, mientras
instruyen a otros, estudian el nivel superior en la especialidad.
Esta opción es un dar y recibir
conocimientos, matizada con el apego y cariño propios
que se le tiene a un lugar donde se ha vivido durante cuatro
años.

“Ingresé al centro
por Agronomía, pero con la idea de hacer luego
una permuta hacia Zootecnia. Desconocía que estos
cambios no están permitidos; no obstante, me mantengo
en mi especialidad para optar más tarde, a nivel
universitario, por la veterinaria”, explica Claudia
Gregorio.
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En los parques o patios, bajo
la sombras de los espesos árboles, leen, estudian o
conversan los estudiantes. Adolescentes que aprenden no solo
de la agronomía, sino de la vida. La convivencia, el
adecuado comportamiento, las relaciones sociales, son parte
de un conjunto de lecciones que forjan y complementan su personalidad.
Según el profesor Lamas, esta disciplina se logra,
en buena medida, gracias al sistema becario de la institución,
pues permite una mayor influencia de los maestros sobre los
alumnos.
Por el instituto Villena Revolución han pasado, y pasarán,
cientos de estudiantes, con los pies bien puestos en la tierra,
que contribuyen al fomento de nuestras producciones agrícolas
y ganaderas. El amor por los animales y el suelo y la dedicación
al cultivo son agradecidos por la madre naturaleza con el
fruto de su labor. Cada uno de estos jóvenes recoge,
día a día, la fructífera cosecha de su
siembra.
Aunque parezca mentira, tal vez la falta de divulgación
sobre sus reales ofertas impide el acceso de muchos jóvenes
interesados en las labores agrícolas y zootécnicas.
Con tal propósito, a partir de este año, el
centro implementará estrategias para difundir sus interioridades
y así lograr un mayor porcentaje de ingreso, basado
en el verdadero conocimiento de las propuestas de estudios
del IPA Villena Revolución.
| El curso 2009-2010
trae, para los alumnos que finalizan la secundaria básica,
una nueva oportunidad de adentrarse en una carrera desconocida
para muchos. |
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