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De los sueños a la vocación
Por Pedro Norat Soto

(Foto: Cortesía de la entrevistada)
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¿Quién no soñó
en la infancia con ser un héroe o heroína de
aventuras? Pues la protagonista de esta historia optó
por la heroicidad, no como la princesa de un cuento de hadas
dotada de facultades, tampoco la doncella enclaustrada en
un castillo que espera por su príncipe azul. ¡No!
A ella le bastaba con salvar vidas en el quirófano
o descubrir calmantes en mesas de laboratorios imaginados.
Durante sus juegos infantiles siempre era la doctora, mientras
que a sus amigas del barrio les correspondía el papel
de las madres calamitosas que traían a la consulta
a las muñecas (sus niñas) para que les tomara
la temperatura, las inyectara o vendara, de acuerdo con el
padecimiento ficticio.
Con el tiempo, los retozos se transformaron
en vocación. Los juguetes fueron sustituidos por voluminosos
textos de Embriología, Histología, Hematología
y otras complicadas materias del currículo académico
de las Ciencias Médicas.
El amor por la medicina le viene del hogar, o como se acostumbra
a decir, le corre por las venas. La madre es estomatóloga,
y una de sus tías, genetista.
“Aprendí a relacionarme con
el instrumental médico casi al mismo tiempo que las
primeras palabras”, nos cuenta Midalys Díaz Rojas,
la joven de quien les hablo, Ella cursa el cuarto año
de Medicina en la Facultad de Ciencias Médicas del
Este de La Habana,
donde es alumna ayudante de la asignatura Genética
Médica.
“La Genética me atrae de un modo especial. Es
una especialidad que permite explorar, anticiparse a los sucesos,
es como sentirte tu misma creadora de la vida”, explica.
Ese es el campo de las ciencias biológicas
que trata de comprender cómo la herencia biológica
es transmitida de una generación a otra, y cómo
se efectúa el desarrollo de las características
que controlan estos procesos.
Por esa razón, me sorprendió
saber que en el XX Forum de Sociedades Científicas
de la Salud, efectuado en Villa
Clara a principios de marzo, Midalys presentó una
investigación titulada “Estudio Genético
y Estrategia preventiva de la Hipertensión Arterial
como causa de morbi-mortalidad en Güines”, con
el cual obtuvo el primer lugar en el evento provincial.
“El objetivo del trabajo es describir
el comportamiento clínico, epidemiológico y
genealógico de la hipertensión arterial que,
a pesar de no ser considerada una enfermedad genética,
recibe la influencia de factores que al interactuar con los
de riesgos ambientales, contribuyen a que el padecimiento
se manifieste con mayor frecuencia en familias con una mejor
predisposición genética”.
Como un buen científico no se conforma
con apuntar el mal, sino que trata de revelar los caminos
para su eliminación, la ponencia de Midalys incluyó
un plan de medidas basadas en el asesoramiento genético
dirigido a la familia, con vistas a mejorar la calidad de
vida de las personas afectadas.
En nuestro diálogo con la futura
galena se impuso retomar la influencia materna en la profesión.
Así conocimos que la doctora Ilsa Esther Rojas Betancourt
presta colaboración médica en la hermana República
Bolivariana de Venezuela.
“Es mi mejor modelo como madre y como profesional”,
puntualizó. Por eso está dispuesta a seguir
sus pasos y prestar servicios, una vez graduada, en cualquier
parte del mundo.
Cualquiera diría que Midalys Díaz Rojas es una
muchacha de estos tiempos. Yo corroboraría que sí,
aunque la singulariza un detalle: a ella se le dan muy bien
los sueños, porque sabe cómo alcanzarlos y lucha
por ellos. Nuestra conversación da fe de ello.
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