| Centro
Deportivo Tallapiedra
Donde se sueña jugando
Por Betty
Al frente de la Termoeléctrica
de Tallapiedra, en el barrio de Jesús María,
en Ciudad
de La Habana, está el centro deportivo comunitario
Emilio Núñez, donde todo un colectivo de trabajadores
se esfuerza por que los asistentes alcancen el máximo
rendimiento propio de su edad.
Con respecto al proyecto, su director, Reynier Ferrera, informa
que en el centro se practican ocho deportes: béisbol,
atletismo, baloncesto, fútbol, voleibol, lucha, kárate
y ajedrez.
“Aunque no existen límites en la matrícula
–explica–, los entrenadores de cada modalidad
se encargan de realizar las pruebas de aptitud correspondientes.
Como la ayuda que nos brinda el INDER
es realmente discreta en cuanto a implementos deportivos se
refiere, contamos con la ayuda de los padres. Los resultados,
entonces, están ahí, y en nuestra disciplina
y dedicación
“Tenemos un área especial para practicar lucha
y kárate, modalidades que por su gran matrícula
se ha hecho necesario escalonar los horarios de entrenamiento
por grupos etáreos. En el fútbol llevamos a
cabo competencias entre los municipios, con buenos resultados
en reiteradas ocasiones. También el atletismo goza
de mucha aceptación y se entrena en casi todas sus
modalidades. En cambio, es el béisbol el de mayor repercusión”.
Para saber cómo se desarrollan los entrenamientos de
nuestro deporte nacional, nos acercamos al entrenador de la
categoría de 15 y 16 años, Michael Ortiz, quien
asegura:
“Existe un programa competitivo a nivel territorial,
regido por una ordenanza de la Comisión Provincial
para las categorías escolares. El reglamento establece
que todos los equipos municipales se enfrenten entre sí,
y de ahí salgan los atletas más destacados que
clasifiquen para la preselección del equipo de Ciudad
de La Habana”.
Conversando con los deportistas, supimos
lo que representa para ellos formar parte de un equipo:
César Fernández, jardinero
que se forma en el centro deportivo Emilio Núñez,
considera que la pelota le reporta muchos beneficios, pues
ocupa eficientemente su tiempo libre y se esmera por lograr
cada vez metas más altas.
Por su parte, Jean Carlos (primera base), manifiesta permanecer
en el deporte porque le gusta, lo prepara físicamente
y le ayuda a ser más disciplinado.
La contribución de los padres, como adelantamos, es
muy importante. Entre todos han conseguido algunos bates y
pelotas, tan necesarios para entrenar. Con iniciativa y esfuerzo
propios, logran uniformar al equipo cada año y no faltan
algunos tan involucrados como Juan Carlos, que dedican parte
de su tiempo a la preparación de los muchachos, en
perfecta armonía con los profesores.
Para los entrenadores, el deporte se traduce en modo útil
que contribuye a ganar confianza, independencia y disciplina,
sobre todo en los adolescentes, cuyo proceso de desarrollo
aún no ha concluido.
Dejamos a todos, padres, atletas, profesores, inmersos en
los ejercicios, y nos alejamos de allí, satisfechos
de ver que proyectos como el Comunitario de Tallapiedra, son
posibles.
Estos muchachos aspiran a hacer realidad sus sueños
de integrar algún día un equipo nacional. El
camino es largo y difícil, ellos lo saben. Mientras
tanto, se preparan físicamente, van forjando su carácter,
voluntad y espíritu competitivo. Pero sobre todo, van
disfrutando del viaje mientras llegan a la meta.
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