| Alfabetizados
de hoy

Hay que ampliar la mente, pero siempre
sin perder el uso correcto de nuestra lengua.
(Tomada de www.habanaenlinea.cu) |
Definitivamente, no basta solo con saber
leer; se trata –también– de saber escribir,
y de hacerlo bien. Tú puedes leer y escribir palabras
quizá, pero se necesita más que eso. Se necesita
plasmar bien los pensamientos, se necesita entender lo que
se quiere decir…, y eso es otra cosa más seria.
Únicamente con un buen hábito
de lectura puede abrirse la mente a nuevas ideas y oportunidades,
además de que contribuye a familiarizarte con las palabras
que te ayudarán a reconocerlas bien.
Por otro lado, la alfabetización
está asociada proporcionalmente con el aumento o deceso
de la mortalidad infantil y, en consecuencia, con el desarrollo
de los pueblos. No en balde numerosos Estados, organismos
y organizaciones internacionales fijan su mirada en el fenómeno.
Hoy día, por ejemplo, 70% de los
jóvenes hindúes de entre 15 y 24 años
puede leer, al tiempo que naciones como Venezuela, Bolivia
y Perú implementan programas para propiciar el conocimiento
de las letras.
En Cuba esto no es noticia, porque desde
inicios de la Revolución desarrollamos una campaña
titánica contra el analfabetismo. Hay más: en reiteradas
ocasiones hemos ofrecido nuestra ayuda solidaria a otros pueblos,
gracias al prestigio ganado en materia educativa.
Sin embargo, leer y escribir por ti mismo
no te convierte en un ser alfabetizado, pues con el desarrollo
de las nuevas tecnologías, mucha gente lee y escribe…,
pero mal: se suele priorizar el contenido en detrimento de
la forma.
La abreviación de los mensajes y
el descuido de la gramática cobran un saldo negativo
a nuestro idioma. Un reportaje reciente, en el Noticiero Nacional
de Televisión, demostró que numerosas personas
–jóvenes la mayoría– desconocen
la forma correcta de escribir palabras como zanahoria
y alcohol (le quitaban la h),
gaveta (¡con j!) o
aterrizar (con s en vez
de z).
Para salvar este escollo, se estimulan cursos
en los distintos niveles de enseñanza, de manera que
la ortografía salga beneficiada. Cuba ha presumido
de sus fabulosos logros en lo que a educación se refiere,
incluso a la altura de países del Primer Mundo. Ese
es un privilegio ganado con mucho esfuerzo, que no queremos
ni debemos perder.
Los alfabetizados de hoy, a la par del desarrollo
tecnológico, tienen que ampliar la mente sin perder
la ortografía, que forma parte de la identidad. Solo
así podremos afrontar los retos del futuro.
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