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Todo tiempo futuro tiene que ser mejor
Por Nancy
Pérez Medina

Mella, líder indiscutible
del estudiantado cubano de la época, propuso la
celebración de un Congreso a nivel nacional.
(Tomada de Internet) |
El título de este trabajo
fue el lema sugerido por Julio
Antonio Mella y adoptado en el Primer Congreso Nacional
de Estudiantes —trascendental acontecimiento político
y cultural —que, organizado y dirigido por ese líder
antiimperialista, comenzó sus sesiones en el Aula Magna
de la Universidad
de La Habana el 15 de octubre de 1923 y concluyó
el 28 del propio mes, con revolucionarios acuerdos.
Asistieron al evento 128 delegados con 33
ponencias, en representación de 53 instituciones de
la Universidad, centros de enseñanza media, colegios
privados y prensa estudiantil. Allí se enfrentaron
dos corrientes: una, encabezada por Emilio Núñez
Portuondo, que se oponía a la condenación de
la Doctrina Monroe, la Enmienda
Platt y el panamericanismo; la otra, dirigida por Mella,
de muy firme orientación revolucionaria y que fue aprobada
por la mayoría de los presentes.
El segundo día de sesiones, Alfonso
Bernal del Riesgo, a nombre del Grupo Renovación Estudiantil,
presentó “Los principios, la táctica y
los fines de la revolución universitaria”, mientras
que en la tercera jornada, Mella propone la “Declaración
de los derechos y deberes del estudiante”, que se aprobó.
El 23 de octubre de 1923, el Primer Congreso
Nacional de Estudiantes acordó enviar un saludo a todas
las federaciones de la América Latina, junto a una
memoria del encuentro y la propuesta de una Liga Americana
de Estudiantes. Además, se declaró contrario
al Tratado Permanente entre Cuba y Estados Unidos, y a la
Enmienda Platt. También protestó contra la injerencia
del gobierno yanqui, las imposiciones y agresiones a la dignidad
nacional nacional.
También el evento sirvió para
hacer llegar un saludo a la Federación Obrera de La
Habana, en el que le comunicaron los deseos de la perfecta
unidad entre estudiantes y obreros, con el fin de buscar una
transformación del sistema económico, político
y social que imperaba en la Isla, sobre la base de la más
absoluta justicia.
Se destaca también la propuesta de
crear la Universidad Popular José Martí, que
constituyó el centro de convergencia del movimiento
estudiantil y obrero. Fue inaugurada el 3 de noviembre de
1923 y utilizaba las aulas de la Universidad de La Habana,
a las que se le instaló luz eléctrica porque
el centro docente no funcionaba de noche.
Según sus estatutos, la Universidad Popular, solo reconocía
dos principios: el anti-dogmatismo científico, pedagógico
y político, y la justicia social. No se afiliaba a
doctrina, sistema o credo determinado, y tenía el objetivo
de formar una clase obrera culta, con mentalidad nueva y revolucionaria.
El poeta José Zacarías Tallet,
presidente de la institución, la inscribió en
el Registro de Asociaciones, y Rubén
Martínez Villena se encargó la parte ejecutiva.
Víctor Raúl Haya de la Torre, presidente de
los Estudiantes Universitarios en Perú y de visita
en La Habana por dos semanas,
asistió al acto de fundación.
La José Martí llegó
a tener matriculados a 500 obreros y 15 profesores, y además
de alfabetizar e impartir enseñanza en las disciplinas
básicas y sociales, brindó al pueblo conferencias,
veladas, actos recreativos y culturales. Su sede se trasladó
posteriormente al Instituto de La Habana, a la Sociedad de
Torcedores, a la Federación de Obreros Portuarios,
a la Unión de Empleados del Café y al Centro
Obrero de San Antonio de los Baños.

Participantes en el Primer Congreso
Nacional de Estudiantes (1923)
(Tomada de http://www.bohemia.cubasi.cu) |
Al decir del doctor Raúl
Roa García, ese acontecimiento, junto al Movimiento de
la Reforma Universitaria y la Protesta
de los Trece, encabezada por Martínez Villena,
marcaron una trilogía de hechos relevantes ocurridos
en 1923 en la vida política y cultural de Cuba.
En la noche del domingo 28 de octubre de
1923 se clausuró la reunión, que entonces adoptó
el nombre de Primer Congreso Revolucionario de Estudiantes.
En la sesión final del encuentro, Julio Antonio Mella,
al referirse a la Universidad Popular José Martí,
dijo:
“Al proponer su fundación (el
Congreso) se había inspirado en el propósito
de abrir una senda de luz para la generación de nuestros
obreros (…). La Universidad Popular es una institución
para todos y un camino abierto para tener un futuro mejor”.
Las circunstancias que rodearon a aquellos
jóvenes los obligaron a realizar diversas actividades
para cambiar el ritmo de la vida cubana, y el Primer Congreso
Estudiantil constituyen, junto a la Liga Antiimperialista
y la fundación del Partido Comunista, momentos de gran
importancia.
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