|
El reto que se avecina
Por IWC
Foto: Sureidy

El estado cubano destina el 11%
de su Producto Interno Bruto al presupuesto de seguridad
social.
|
Estudios demográficos pronostican
que para 2025, Cuba tendrá 25% de sus habitantes con
edades superiores a 60 años. El fenómeno del
envejecimiento de la población está asociado
a una mayor esperanza de vida y a la caída drástica
de la natalidad.
El envejecimiento de la población
cubana es resultado del desarrollo en los últimos años
en materia de salud pública, educación y el
nivel de conocimiento de sus habitantes, lo cual redunda en
mejor calidad de vida; es decir, aumenta las expectativas
de existencia de hombres y mujeres de la Isla.
Actualmente, contamos con una de las poblaciones
más envejecidas de América Latina, y para el
año 2020 se pronostica que habrá más
ancianos que niños, según datos aportados por
expertos de la Oficina Nacional de Estadísticas y del
Centro Iberoamericano para la Tercera Edad.
Según estas proyecciones, Cuba, con
algo más de 11 millones de habitantes, puede llegar,
en dos o tres décadas, a ser el país latinoamericano
con población más vieja, debido sobre todo a
la extensión de la esperanza de vida —alrededor
de 78 años— y a una drástica y sostenida
disminución de la natalidad.
| La población cubana comenzó
a disminuir en 2006, al llegar a 3 mil 715 habitantes
menos que el año anterior, con lo cual se adelantó
la marcha del país hacia su envejecimiento, que
estaba prevista para la tercera década de este
siglo. |
Entonces ¿a
qué nos enfrentamos?
La población es la principal fuerza productiva de la
sociedad, y al mismo tiempo, la consumidora por excelencia
de los medios y servicios producidos. Esto exige la visión,
a mediano y largo plazo, de las regularidades de su reproducción,
pues este “reemplazo” es la garantía de
que haya suficiente fuerza laboral para sustentar los niveles
y sectores económicos que necesita un país.
Cada día son más los que reciben
el beneficio de la jubilación y la seguridad social,
y menos los que se incorporan de manera activa al trabajo,
única fuente verdadera de riquezas y reproducción
de bienes materiales que garanticen el sostenimiento de la
sociedad cubana.
Por eso han surgido variantes como el Anteproyecto
de Ley de Seguridad Social, la reincorporación de jubilados
o la posibilidad de acceder a más de un puesto laboral;
medidas todas encaminadas a intentar llenar el vacío
que ya se está haciendo latente en puestos clave para
mantener una consecutividad en el desarrollo de nuestra nación.
Simplifiquemos para entendernos mejor:
La sociedad necesita desarrollarse, y para eso requiere, entre
otros, de maestros (que enseñen), médicos (que
mantengan la salud de los habitantes), trabajadores y muchos
más, pero quedémonos aquí.
Si los maestros envejecen se necesita que
los espacios vacíos que se generan sean cubiertos por
jóvenes. Si no hay suficientes individuos que cubran
estas plazas, comenzará a resentirse la educación;
por lo tanto, se reducirán los niveles para acceder
a plazas de determinada especialización, como los médicos,
por ejemplo, y disminuirá el nivel de vida de la población
en general.
Se unirá a esto la falta de trabajadores
por reemplazo y la de aquellos que no podrán contar
con la salud necesaria para llevar a cabo sus tareas.
El nivel de vida general decaerá,
pues habrá más ancianos que población
activa para cuidar de sí y de ellos. No habrá
economía ni bienes de consumo necesarios para mantener
o mejorar el status de vida de los pobladores; al contrario,
indicadores como los educativos, de salud y expectativa de
vida decaerán drásticamente; sobre todo porque,
mientras más ancianos habitan en un país, mayor
debe ser la fuerza laboral implicada para su atención.
Por eso el decrecimiento demográfico
representa un problema para todas las naciones y para Cuba
aun más, pues la Isla cuenta con una relación
inusual entre desarrollo y expectativas de vida.
Artículo
relacionado
En busca
de la panacea
Resaltan
potencial de ancianos cubanos para desarrollo comunitario
|