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| El
lenguaje denuncia la demencia
Por Míriam
Zito
Un estudio sobre el cerebro de un grupo
de religiosas ya fallecidas, demostró que una capacidad
superior de lenguaje durante la juventud podría implicar
menos probabilidades de desarrollar Alzheimer.
Científicos de la Universidad Johns Hopkins, en Estados
Unidos, descubrieron que aquellas que habían tenido
buenas capacidades de lenguaje durante su juventud tuvieron
menos probabilidades de sufrir problemas de memoria.
Publicados en Neurology (Neurología), la revista de
la Academia Estadounidense de Neurología, los resultados
demuestran que una prueba de capacidad intelectual realizada
a los 20 años de edad podría revelar la probabilidad
de permanecer cognitivamente normal cinco o seis décadas
más tarde.
Una característica misteriosa de la enfermedad de Alzheimer
es la forma como afecta a la gente de forma diferente, afirma
el doctor Juan Troncoso.
La persona que muestra placas y nudos fibrilares severos —signos
típicos de la enfermedad en su cerebro— podría
no mostrar los síntomas que afectan su memoria, pero
otra con esas iguales placas y nudos en la misma zona derivaría
en un caso confirmado de Alzheimer.
Troncoso y su equipo enfocaron su atención en eclesiásticas
que formaban parte de un estudio clínico continuo,
y las dividieron en las que tenían problemas de memoria
y signos de daños causados por demencia, y las que
no tenían esas dificultades, aunque tuvieran signos
de daños en el cerebro.
También analizaron los ensayos que 14 de las mujeres
habían escrito cuando entraron al convento a fines
de su adolescencia o principios de sus 20 años, así
como la complejidad de su lenguaje y gramática.
El análisis mostró que la capacidad de lenguaje
era 20 por ciento más alta en las mujeres sin problemas
de memoria que en aquellas con dificultades.
También se puntualizó que las neuronas eran
más grandes en las mujeres que conservaron una memoria
normal, a pesar de mostrar signos de la enfermedad en sus
cerebros, lo que revela que el crecimiento de las neuronas
podría ser la primera respuesta orgánica ante
la aparición de la demencia; esto podría prevenir
problemas de memoria.
Todo parece indicar que las capacidades mentales a los 20
años son un indicio de un cerebro que estará
mejor preparado para enfrentar más tarde las enfermedades
en la vida, afirmó el experto.
Al contrario de lo que muchos creen, la demencia no es un
proceso natural del envejecimiento, explica la doctora Susanne
Sorenses, de la organización Alzheimer Society.
Es interesante que las monjas con mejores capacidades de lenguaje
en su juventud evitaron los problemas de memoria más
tarde en su vida, pero los estudios deben continuar para esclarecer
aún más cómo prevenir una enfermedad
que afecta hoy a millones de personas en el orbe.
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