| Nuevo
preuniversitario en el Occidente cubano
Por Daima Cardoso Valdés

Alumnos y profesores cuentan ahora
con mejores condiciones para desarrollar el proceso docente-educativo
en el nuevo preuniversitario.
(Foto Santiago Calero) |
Una fiesta devino para todos en el municipio
pinareño de Bahía Honda, la decisión
de abrir un Instituto Preuniversitario Urbano (IPU) en el
pueblo cabecera. Nunca antes este territorio había
contado con una institución de sistema no interno en
la enseñanza media superior.
Hoy, 258 alumnos de décimo y onceno
grados reciben las clases casi en la puerta de la casa, al
decir de uno de los padres entrevistados por el periódico
Guerrillero.
La medida, orientada por la máxima
dirección del país, ayuda a reducir los gastos
que durante años el Estado asume en términos
de alimentación, combustible, mantenimiento de los
centros educativos y otras acciones imprescindibles en la
educación cubana.
Además, le hace mejor la vida a los
profesores que tenían que trasladarse a decenas de
kilómetros de sus casas para impartir clases, que en
el caso específico de Bahía Honda implicaba
hacerlo en los municipios de San Cristóbal, Troncoso,
Sandino o Artemisa.
Conforman la plantilla del instituto preuniversitario
urbano “Mártires de Guajaibón” 48
trabajadores, de los cuales 38 son docentes con 27 años
frente a aulas y 10 de servicio.
La institución dispone a su vez de
cuatro instructores de arte que asumirán la formación
artística, y de 10 televisores (dos son para la preparación
de los profesores), nueve DVD y tres video caseteras, lo cual
en su conjunto ayudará a perfeccionar el proceso docente
educativo.
La escuela de Tomás
Para Tomás Morales Socarrás es un privilegio
dirigir el primer preuniversitario de Bahía Honda,
que además se inauguró en una instalación
que durante 110 años ha fungido como escuela.
A lo largo de más de un siglo muy
pocos habitantes no corrieron en su patio o aprendieron las
primeras lecciones en lo que otrora fue escuela pública
y después primaria.
También muchos de los docentes que
hoy imparten clases aquí vistieron de rojo y blanco
en sus aulas, lo cual contribuye al amor que expresan cuando
de “convertir a este pre en uno de los mejores de Vueltabajo”,
aseveró Tomás. Y es que es imposible no hablar
de éxito cuando la experiencia y la calidad señorean
en el “Mártires de Guajaibón”, en
tanto 10 profesores son licenciados, nueve maestrantes, uno
es máster y seis cumplieron misión internacionalista
en Venezuela y Honduras.
Con un horario único que comienza
a las 7:20 ante meridiano y concluye a las 6:25 de la tarde,
tanto alumnos como profesores tienen la posibilidad de desayunar
en la mañana en el salón de la cafetería
Costa Azzura.
En opinión de Luis Enrique Puentes
Crespo, subdirector de Gastronomía en el territorio,
es un placer dar este servicio, que tiene ofertas opcionales
también para la merienda y el almuerzo.
“Estas dos últimas posibilidades
nosotros se las servimos en la propia escuela, el almuerzo
puede llegar a costar hasta 2 pesos 50 centavos. Los suministros
para ello salen del balance de la gastronomía y no
afectamos a la población”, precisó Crespo.
Internacionalismo a flor de piel
Con una mezcla de satisfacción y añoranza Alberto
Núñez Cuellar, licenciado en Matemática,
me habla de su paso reciente por Honduras donde estuvo durante
siete meses.
La situación del golpe de Estado
obligó a retornar a la patria a los educadores cubanos
que se encontraban prestando servicios en la hermana nación.
“Fueron días muy a la expectativa
de lo que iba aconteciendo, nos manteníamos informados
por Cubavisión Internacional. Al principio la población
no tenía noticias de los acontecimientos, pues entre
novelas y muñequitos* cubrían
todos los espacios televisivos, es muy grande el poder de
los ricos sobre los medios de comunicación”,
asevera este colaborador.
Su trabajo específico en Honduras
era de asesor del programa de Alfabetización para mayores
de 15 años. Considerada por Alberto como una experiencia
profesional única, narra que tuvo alumnos de 72 años
y hasta de 82, “todos muy deseosos de aprender a leer
y escribir, impactaba cómo mientras más edad
tenían más interés mostraban. Un alumno
de 72 años ya no tenía dientes y jaraneaba con
que él era el niño del aula”, dice Cuellar.
Otra de las muestras de internacionalismo
está en la secretaria docente Mirtha Fuentes Clavijo,
que se desempeñó en Venezuela como asesora integral
de las misiones Sucre, Rivas y Robinson en el estado de Bolívar.
Una vez concluida su misión con los
venezolanos fue designada a atender estudiantes de 23 nacionalidades
en el polo Sandino, lo cual habla de la experiencia que tiene
en su labor pedagógica.
Esa usanza en el magisterio
la pone hoy a disposición de los alumnos de su escuela,
con quienes socializa los momentos vividos allende los mares,
y que permite hacer más real y efectivo el trabajo
político-ideológico.
* Así se llama en Cuba
a los dibujos animados.
|
(Tomado de
www.guerrillero.cu)
|
|