| Tito
la Escuela
Donde nace el arte
Por Mongui

Sus alumnos son su fuente de inspiración
principal.
(Foto: Sureidys) |
Le dicen Tito la Escuela, porque siempre
va acompañado de sus alumnos. Tiene apenas 18 años
y, desde hace dos decidió convertirse en profesor de
Educación Física. Ahora se niega a abandonar
la profesión.
Sin embargo, a la par, compone canciones,
improvisa “pasillos”. Siente una inclinación
apasionada por el arte, especialmente por la música
rap. Pero sabe combinar sus dos pasiones: “Me siento
bien con el acercamiento de los niños; curiosamente,
ellos me abren el espectro, son mi fuente de inspiración,
mi energía. Soy Tito la Escuela precisamente por ellos”.
Sus aspiraciones van en grande. Confiesa
que el título de técnico básico en Educación
Física no es más que el comienzo, pues pretende
concluir duodécimo grado y optar por la licenciatura
en Cultura Física. Mas tampoco quiere alejarse de su
quehacer artístico.
| Tito acostumbra a fusionar el rap con
la rumba y se presenta actualmente todos los sábados
en El Palenque (Calzada y 4), con el Conjunto Folklórico
Nacional, y los domingos en el Callejón del Hammel,
a las 12 del día. Su estilo original y versátil
le ha permitido compartir escenario con Pachito Alonso
y sus Kini-kini, Yoruba Andabo y Clave y Guaguancó,
entre otros. |
Cuesta asimilar cómo un joven lleno
de ocupaciones distribuye el tiempo para atender a sus pupilos,
prepararse intelectualmente y, además, componer y cantar,
amén de otras obligaciones y gustos propios de la edad.
“Por las mañanas doy turnos
de clase. Algunas tardes las empleo en la música, pero
en realidad, casi todas las actividades musicales son de noche”.
Sus comienzos artísticos datan de
hace unos seis años, cuando participaba en diferentes
eventos pioneriles: “Estuve muy vinculado con Miriam
Yanet, entonces presidenta de la Organización de Pioneros
José Martí, y empecé a hacer rap al estilo
de crónica social, sobre la situación económica
del mundo actual, la pobreza en Latinoamérica, la guerra
de Irak, cosas del barrio, etcétera.
“Mi primer grupo se llamó Manos en el fuego,
pero el nombre de Tito la Escuela me venía mejor, pues
de ahí procedía; en la escuela se aprendía
y Tito no es más que un aprendiz… La escuela
es la escuela: el lugar donde repasas las cosas positivas
y negativas. Me pareció el calificativo ideal”.

Además de su actividad como
profesor de Educación Física, la vida le
ha sonreído con dos discos.
(Foto: Cortesía del entrevistado). |
No miente. Su quehacer ha estado estrechamente
vinculado al entorno escolar, tanto con la agrupación
anterior como en su actividad de solista.
“De Manos en el fuego guardo muy buenos
recuerdos. Obtuvimos premios en diversos festivales de rap
y ganamos el concurso de la FEEM de 2004, que se efectuó
en la sede de la UJC Nacional. Recibimos diplomas por nuestra
participación en el certamen del Programa de Ahorro
de Energía, algo que me recuerda el momento actual,
enfrascados en potenciar el ahorro ante las dificultades que
se avecinan.
“En 2005 me separo del
grupo y me integro a la Asociación
Hermanos Saíz. Ya he madurado algo y quiero evaluarme
para ingresar en la Agencia Cubana de Rap”.
Potencialidades tiene, sin lugar a duda,
sobre todo porque se nutre de ese aire fresco que le dan sus
alumnos del segundo ciclo en la primaria José Martí,
de La Habana Vieja. Ellos son su alma, el motor que lo impulsa
y sin los cuales, confiesa, no sería lo que es hoy,
porque en la escuela le nace el arte: el arte por la ciencia,
el arte del conocimiento, el arte del amor.
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