| Analizan
la trascendencia de formar valores espirituales en las nuevas
generaciones
Esa idea constituyó el eje conceptual durante
una reflexión realizada por el Buró Nacional
de la Unión de Jóvenes Comunistas, tema que
adquiere particular trascendencia cuando la Juventud está
a las puertas de su IX Congreso.
Por Alina Perera
Los valores espirituales no son sustancias que puedan suministrarse
a los seres humanos en dosis de cucharadas. Ellos son como
árboles, que un buen día se plantan en forma
de semillas, y luego crecen mediante una labor ardua, muchas
veces sutil, desplegada tenazmente en el transcurso de los
días.
Esa idea constituyó el eje conceptual durante la reflexión
realizada por el Buró Nacional de la Unión
de Jóvenes Comunistas (UJC) acerca de la formación
de valores en las nuevas generaciones, tema que adquiere particular
trascendencia cuando la Juventud está a las puertas
de su IX Congreso.
En un análisis marcado por la hondura y con la mirada
puesta en lo que queda por hacer, fue compartida la certeza
de que el trabajo político-ideológico con el
cual formar generaciones comprometidas y sensibilizadas con
la Revolución es la esencia de la organización
de vanguardia, y que en tal sentido debe asumirse con intencionalidad,
sentido de lo diverso y sin rigidez.
Luego que varias intervenciones aludieron al universo infantil
y adolescente, a la necesidad del hábito de la lectura
y del conocimiento de la historia, de saber cómo piensan
los más nuevos, Liudmila Álamo Dueñas,
primera secretaria de la UJC, recordó que un porcentaje
importante de los actuales colectivos pioneriles nacieron
mientras finalizaba la década de los 90, etapa compleja
y difícil de la Revolución, lo cual acrecienta
la responsabilidad que tiene la Juventud en formar a los pioneros,
a los estudiantes adolescentes y a muchos de los jóvenes
maestros con que cuenta ese universo.
El encuentro del Buró Nacional puso énfasis
en la trascendencia de fortalecer el valor del trabajo en
el estudiantado y en todas las jóvenes generaciones,
algo que pasa, entre otras premisas, por cómo las instituciones
fomenten en sus espacios la participación de los recién
graduados, o de los nuevos que llegan, en quienes también
ha de cultivarse la voluntad de ir adonde el país más
lo necesite.
Sumando ideas al análisis, se habló del comité
de base como estructura clave en concretar los propósitos
de la organización, y desde el cual se puede irradiar
un intenso y eficaz trabajo para llegar a la subjetividad
de los jóvenes. Se hizo hincapié en ponderar
la exigencia y la disciplina como antídotos contra
el paternalismo; en seguir atendiendo ámbitos decisorios,
como la familia y la comunidad; y en propiciar escenarios
en los cuales los jóvenes compartan sus pensamientos
e inquietudes principales.
Natividad Guerrero, directora
del Centro de Estudios sobre
la Juventud, alertó sobre la necesidad de que las
investigaciones se conviertan en útiles y rápidas
herramientas para el trabajo de la organización, y
recordó, entre otras aristas, el valor de potenciar
la creatividad como contraparte a cierta costumbre entronizada
en no pocos, de esperar siempre por orientaciones de otros.
También Niurka Duménigo, directora de la Casa
Editora Abril, habló del sinnúmero de herramientas
que hay en los centros de estudios de la Isla, como libros
y diversas publicaciones, que constituyen ricas fuentes para
cultivar en el estudiantado los valores deseados. Y formuló
una interrogante que constituye un desafío: “¿Cómo
lograr que el trabajo ideológico pueda ser algo que
disfrutemos; cómo lograr despojarlo de todo lo encartonado
que suele ponérsele encima?”.
Hacia el final de este punto de la agenda, Liudmila Álamo
destacó que lo primordial es cómo seguir concretando
cada estrategia trazada por la organización de vanguardia
en lo concerniente al trabajo político-ideológico.
Lo esencial, resaltó, es cómo, sin ser rígidos
o esquemáticos, seguimos inspirando y sumando a cada
joven a los propósitos de la UJC.
(Tomado de www.juventudrebelde.cu)
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