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Ejemplar entre ejemplares
Por Rebeca Frómeta
González

La Brigada de la Frontera se mantiene
firme en su vital responsabilidad.
(Foto: Cortesía Venceremos Digital.) |
La Brigada de la Frontera Orden Antonio
Maceo, ocupa la primera posición en la lucha contra
el imperialismo, y desde ella hombres y mujeres muestran diariamente
al enemigo la serenidad, heroísmo e inclaudicable firmeza
con que nuestro pueblo defiende su soberanía y conquistas.
A fines de 1960, en la finca Vilorio (hoy poblado del municipio
de Niceto Pérez), surge esta unidad de vanguardia como
Compañía Especial, se transforma el 9 de noviembre
de 1961 en Batallón y deviene en Brigada tres años
después, en idéntica fecha.
Se constituyó para contrarrestar las infiltraciones
desde o hacia el área ocupada por los Estados Unidos
—por lugares que resultaban casi de libre tránsito
para el enemigo— y el incesante y ascendente ritmo de
las agresiones yanquis.
Estas necesidades urgentes determinaron que la custodia del
perímetro de la Frontera se estableciera sin esperar
a contar con las mínimas condiciones de vida y a pesar
de las grandes limitaciones para el cumplimiento de esta tarea
y enormes sacrificios impuestos por ella a sus combatientes.
La defensa de la Frontera quedó organizada sobre la
base de una Compañía Especial, ubicada en la
zona más próxima a la instalación yanqui
Gran parte del adiestramiento de la tropa, incluyendo el psicológico,
lo condicionó la propia actividad del enemigo, que
determinó la aplicación creadora de la experiencia
acumulada durante el período de liberación nacional
de nuestro pueblo.
Con posterioridad a la invasión mercenaria por Playa
Girón, el gobierno de EE.UU. elaboró diversos planes
de acciones armadas contra nuestro país, y la Base
Naval jugaría su papel como cabeza de playa.
Todo ello determinó la dislocación en la Frontera
de una fuerza militar que garantizara mayor estabilidad y
constituyera una verdadera unidad de combate, capaz de garantizar
la defensa de nuestro territorio.
A fines de 1961 comenzó a concentrarse
en la Escuela de Milicias de Vilorio el personal seleccionado
para integrar el Batallón de la Frontera, formado por
los mejores soldados de las unidades del Ejército Oriental,
casi todos campesinos de media Luna, San Ramón y Manzanillo,
además de un grupo de milicianos y jóvenes rebeldes
que habían ascendido varias veces al pico
Turquino.
El adiestramiento y ubicación del personal en los puntos
de la Frontera, se efectuó al amanecer del 9 de noviembre
de 1961 y el recién constituido Batallón ya
defendía con el armamento correspondiente el suelo
patrio.
La reacción del enemigo no se hizo esperar, comenzó
una serie de provocaciones que fueron desde el aparente ingenuo
ofrecimiento de cigarros y alimentos, exhibición de
mujeres desnudas, hasta efectuar disparos cuyos proyectiles
picaban muy cerca de las postas de los combatientes cubanos.
Una estela de agresiones y asesinatos han caracterizado al
perímetro fronterizo. Muy temprano los disparos enemigos
truncaron la vida de los jóvenes Ramón López
Peña y Luis
Ramírez López, quienes hoy sirven de ejemplo a sus relevos
en el cumplimiento de la misión confiada.
Representantes de lo mejor de la juventud cubana, los combatientes
de la Brigada de la Frontera derrochan valor, firmeza y mantienen
en alto la bandera patria, la cual ondea más firme
y serena allí, en la punta de vanguardia de la dignidad
de nuestro continente.
(Tomado de Venceremos Digital)
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