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Amor y sexualidad
Por IWC

(Tomada de www.e-consulta.com) |
¿Existe el amor o solo es producto
de nuestra inventiva, de nuestro desarrollo? ¿Es acaso
solo una forma de adornar el deseo y llamarle de otra forma
a la mera atracción sexual? ¿Está ligado
el amor solo a la sexualidad?
¿Amor a primera
vista?
Sentirse atraído físicamente hacia alguien del
sexo opuesto, es el primer paso que se ha de vivir para llegar
a conocer el verdadero amor. Sin duda, afirmaciones como las
siguientes tienen una pequeña parte de verdad y otro
tanto de ingenuidad por parte de quien las dice:
“Quedé flechado con solo verte”,
“fue amor a primera vista”, “cuando te vi
por primera vez, supe que pasaríamos juntos el resto
de nuestras vidas”... La lista puede ser interminable
pero, la pregunta es si realmente es posible enamorarse de
alguien en un primer encuentro.
Habría que decir que el verdadero
amor difícilmente podría surgir en un único
instante ya que es el fruto del trato y del conocimiento mutuo
que se va dando entre dos personas que han dispuesto sus vidas
por común acuerdo para compartir lo que podríamos
llamar un “proceso de enamoramiento” y, como su
nombre lo dice, no se da en el instante, sino a través
del tiempo y del trato de quienes consideran que pueden llegar
a tener algo en común y poseen la disponibilidad para
conocerse más profundamente, y quizá llegar
a quererse.
Sentirse atraído físicamente
hacia alguien del sexo opuesto, no es sino el primer paso
que se ha de vivir para llegar a conocer el verdadero amor,
pero fijar una relación en este hecho es construir
un castillo en el aire. A este primer instante que mueve a
la pareja a querer seguir juntos, los estudiosos les han dado
varios nombres: “La mirada de las miradas”, “el
encantamiento”… y existe, de veras que existe
pero, cabría preguntarse ¿es solo físico
o verdaderamente existe “química” entre
las personas?
Te vi y fue suficiente
El amor entre dos personas emerge de la atracción física
en un principio. Del plano físico va transitando al
psicológico y de este, al espiritual. El anzuelo del
principio suele ser casi siempre físico... Las relaciones
entre amor y sexualidad no es que sean estrechas, sino que
la una se acopla directamente con la otra y en su seno, a
su vez, vibran con fuerza cada uno de los ingredientes que
nutren lo mejor del ser humano: lo físico, lo psicológico,
lo espiritual y lo cultural.
En el encuentro sexual lo que se destaca y toma el mando es
la emoción placentera del goce del acto sexual, quedando
algo relegadas las otras tres dimensiones, pero envolviéndolo
todo. Por eso hay que volver a subrayar que la relación
sexual es un acto íntimo de persona a persona, nunca
de cuerpo a cuerpo.
¿Qué quiere decir lo anterior? Sencillamente
que cuando al otro se le trata solo como ser físico,
portador de un cuerpo, se ha escamoteado la grandeza del amor
y su profundidad. Esto es lo que sucede en algunas ocasiones,
cuando predomina lo físico sobre lo emocional. Todos
los cuerpos son iguales; sin embargo, cada persona es diferente:
ahí radica la verdadera riqueza del ser humano.
Quien anda atento, con sus sentidos despiertos,
sin lugar a dudas podrá hallar a su semejante en las
calles. Con suerte (porque lastimosamente no todos viven esta
experiencia) podrás encontrar a esa persona que te
hará vibrar con todas tus fuerzas. No se sabe que lo
provoca, muchísimas teorías se han acercado
al tema (desde el olor, las hormonas, el ambiente…)
pero ninguna ha conseguido explicar con certeza que ocurre
en ese instante que vez a una persona y sabes (porque lo sabes)
que has encontrado a tu alma gemela y que estas dispuesto
a amar… por el tiempo que dure.
La personalidad más
allá de lo físico
El cuerpo es algo personal, particular, propio, integrado
por la personalidad (sea rica o pobre), pues sino estaríamos
hablando de un saco con movimientos, un títere, no
de una persona.
Amar es ir más allá de la
mera imagen, de la básica atracción corporal,
del deseo básico. Es desear comprometerse con ese otro,
vincularse a lo corporal, y además a lo sicológico
y a lo espiritual. Dicho en términos más rotundos:
el acto sexual auténtico, verdadero, es simultáneamente
físico, psicológico y espiritual, pero solo
estando enamorado se consigue navegar por estas tres aguas.
Los tres participan simultáneamente en esta sinfonía
íntima, misteriosa, delicada y que culmina con la pasión
de los seres que se funden en un abrazo...
La sexualidad no es exclusivamente un placer
ligado al cuerpo, sino que mira a lo más íntimo
de la persona, es una pieza integradora de los planos físico,
espiritual, psicológico y cultural, a la visión
de un hombre completo.
La vocación principal del hombre debe ser el amor y
toda su vida sexual debe conformarse en torno a él...
Por eso debemos potenciar ese amor que se esfuerza por mejorar,
perfeccionarse y que conduce a superarse a sí mismo
dando salida a valores típicamente humanos: generosidad,
donación, confidencia, capacidad para hacer la vida
agradable al otro evitando el egoísmo y el pensar demasiado
en uno mismo.
Una persona enamorada es una persona feliz.
El amor se irradia de uno hacia el entorno. Es esa sonrisa
que no se te borra del rostro y que «contamina»
cuanto tocas. Hacer el amor es mucho más que un simple
acto sexual. Es conclusión y recomienzo, el encuentro
de dos en uno.
¿Y esto puede saberse de solo
verse en una primera ocasión? Lo cierto es que no,
pero se desea. Se desea inconscientemente y con todas las
fuerzas y ya sabes lo que dice el refrán: “Siempre
que se quiere se puede…”
Pero el amor es más
fuerte
No debe haber diferencias. Sin lugar a dudas la sexualidad
hace a las personas más completas y satisfechas consigo
mismas, pero la sexualidad más plena se consigue, justamente,
con aquella persona que amas.
El amor y el sexo deben formar un binomio
inseparable que requiere nutrirse y complementarse mutuamente.
La sexualidad de la persona no debe reducirse a una simple
genitalidad. Cuando una persona se entrega físicamente
al ser amado, no pone en juego únicamente su cuerpo,
es más bien una donación que involucra la totalidad
de lo que es, independientemente del cuerpo que tenga, el
cual es a su vez el medio óptimo para exteriorizar
y poder comunicar todo aquello que llevamos dentro a través
de las palabras que encarnan nuestros pensamientos y del lenguaje
corporal extraverbal que muchas veces logra decir más
que mil palabras.
Hacerlo todo por amor es una máxima
que deberíamos aplicar en nuestras vidas. El mundo
sería mucho mejor si actuáramos solo bajo su
égida. ¿Existe entonces el amor o es puramente
un invento de nuestra racionalidad? ¿Importa esto?
Lo cierto es que ninguna palabra podrá explicar lo
que sentimos cuando vemos a esa persona “que nos mueve
el piso” y que cuando la besamos y abrazamos nos morimos
por continuar haciéndolo y sentimos que todo esta bien
y que sí, que el amor existe, y que por fin, ¡qué
suerte!, nos ha tocado a nosotros.
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