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Jóvenes matanceros en Asambleas
Abiertas
Los militantes de la UJC en la central termoeléctrica
Antonio Guiteras analizaron los nuevos derroteros por los
que la juventud debe andar.
Por Hugo García
El 19 de marzo de 1988 no fue un día
cualquiera para la economía cubana. En esa fecha se
sincronizó al Sistema Electroenergético Nacional
la central termoeléctrica Antonio
Guiteras, una obra de choque de la Juventud en el país.
Ahora, en la asamblea abierta de los militantes de la UJC
y del resto del universo juvenil de ese centro, se recordaban
los días intensos en que una generación de jóvenes
edificó aquella gigantesca obra, que incluyó
la chimenea de 150 metros, una de las maravillas de la arquitectura
matancera.
En esa época en que entró en funcionamiento
la más eficiente central cubana, existía un
comité de la UJC, con varios comités de base
y decenas de militantes de la organización juvenil.
Hoy la situación es totalmente adversa.
Apenas 22 militantes de la UJC, aun cuando cuentan con un
universo de 116 jóvenes, muchos de ellos valiosos,
que hasta ocupan puestos de alta responsabilidad. ¿Qué
ha pasado? Este tema acaparó la atención de
los debates.
Después de leerse la convocatoria
al IX Congreso de la UJC, el joven Júnior Guzmán
abrió fuego:”El Comité de Base trabaja,
pero falta mucho, hay apatía, falta de combatividad
ante lo mal hecho, no se participa en las actividades”.
Así comenzó un análisis a camisa quitada
de los nuevos derroteros por los que la Juventud debe andar.
José Ángel Hernández igualmente señaló
como principal problema la poca aceptación de los jóvenes
a integrar las filas: “Con esos jóvenes debemos
realizar un trabajo más profundo”.
Es cierto, allí en esa reunión salió
a relucir el último juego de softbol al que los jóvenes
no asistieron por desmotivación; la certeza de que
a veces no conocen al secretario del Comité de Base
ni a los propios militantes. Todo ello hay que desterrarlo,
fue el consenso, en un ambiente de compromiso y confianza
para consolidar nuestro socialismo desde cada puesto de trabajo.
En este centro los jóvenes trabajan en puestos clave
de la planta, teniendo en cuenta su importancia económica
para el país.
No cabe duda de la oportunidad de esta asamblea. Muchos coincidieron
en la necesidad de revertir con celeridad tal situación,
para que la Juventud se haga sentir con su pujanza.
Una muchacha recalcó que hay una imagen distorsionada
de las tareas de la UJC, en el sentido de que se piensa que
es solo para cotizar, reunirse, perder el tiempo.
Quedó claro que la UJC no tiene que caerle atrás
a los jóvenes, pues la organización juvenil
decide quién ingresa por sus valores, y ese ingreso
hay que ganárselo.
Alguien podría desear ser militante, pero tiene que
ser ante todo por su compromiso político, actitud ante
el trabajo, en la defensa y la comunidad, sentenciaba Yamilé
Ramos Cordero, presidenta de la Organización
de Pioneros José Martí (OPJM), quien presidió varias
asambleas en la provincia.
Tenemos que evitar que desaparezca la UJC en la termoeléctrica,
pero que los procesos sean con calidad, aun cuando no hace
falta un carné para ser un buen revolucionario, reflexionaba
la dirigente.
Solo una Juventud convencida de su papel protagónico
en esta época de crisis económica mundial, hará
que la central termoeléctrica Antonio Guiteras continúe
como uno de los gigantes industriales construidos por la Revolución.
(Tomado de http://www.juventudrebelde.cu)
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