| Cauce
de certezas y aspiraciones
El IX Congreso de la Juventud Comunista debe ser un
espacio de reflexión ineludible sobre el presente y
el futuro de las nuevas generaciones. A ello aspiran la mayoría
de quienes dialogaron con reporteros de Juventud Rebelde que
salieron a su encuentro a lo largo del archipiélago.
Varios autores

La juventud cubana está dispuesta
a defender la Revolución.
(Foto. Calixto N. Llanes) |
El Congreso de la Unión de Jóvenes
Comunistas está, como se dice, a las puertas. Desde
que se presentó la convocatoria para el evento, que
tendrá su momento culminante los días 3 y 4
de abril de 2010, han transcurrido pocas semanas, signadas
por la realización de Asambleas Abiertas, donde los
jóvenes de cada centro de trabajo y de estudio del
país, han realizado su radiografía interna.
Juventud Rebelde
no quiso quedar al margen de un proceso que entra poco a poco
en nuevas etapas de su realización y salió a
las calles para sondear a casi cien jóvenes de todo
el país, sobre la reciente convocatoria
del Comité Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas para
celebrar su IX Congreso.
Más allá de que uno u otro “despistado”,
fuera militante o no, desconociera diversos detalles del cónclave,
lo cual se explica en parte por el poco tiempo pasado desde
su convocatoria hasta la actualidad, la totalidad de los entrevistados
sí coinciden en un punto: el evento tiene que significar
un espacio de reflexión ineludible sobre el futuro
del país y de cómo deben y pueden contribuir
a este las nuevas generaciones.
Tiempos nuevos sin métodos viejos
¿Qué esperan los jóvenes cubanos del
próximo Congreso de la UJC? Con esa pregunta a flor
de labios salieron a las calles los corresponsales y el Equipo
de investigaciones de JR en provincias como Pinar
del Río, Ciudad
de La Habana, Matanzas,
Villa
Clara, Cienfuegos,
Ciego
de Ávila, Camagüey,
Las Tunas,
Granma,
Guantánamo,
Santiago
de Cuba y el municipio
especial de Isla de la Juventud.
Cada uno de los entrevistados, a su modo,
dibujó un abanico de inquietudes diversas, que tocan
aspectos medulares que seguro formarán parte de los
debates desde la base y de los propios del cónclave
a inicio de abril.
La recreación, el estudio, las nuevas tecnologías,
el salario y la estimulación de los jóvenes
trabajadores, la vida interna de la organización, la
ejemplaridad de los militantes, el relevo generacional y hasta
temas como la educación formal, los problemas de vivienda,
la familia y las enfermedades de transmisión sexual,
inquietan a quienes están entre los que ya peinan canas
y los que apenas comienzan la adolescencia.
Y es que la juventud, al menos en Cuba, es un grupo social
diverso, que abarca a adolescentes y se extiende hasta bien
entrados los 30, aunque todavía persista en muchos
la concepción de que joven puede ser…
Sin embargo, sus inquietudes y problemáticas son bastante
comunes, como lo evidencia la joven periodista Maylí
Estévez Pérez, reportera del semanario
villaclareño Vanguardia y militante de la UJC, para quien
los jóvenes cubanos de esta generación tienen
ante todo el altísimo desafío de formar y promover
el liderazgo de la continuidad histórica de la Revolución.
“Ahora, eso no puede ser discurso ni consigna solo para
la asamblea, pues ya eso lo sabe ´todo el mundo´.
Lo que hace falta hoy es llevar esa imperiosa necesidad de
la Revolución a hechos concretos, haciendo que los
líderes de la Organización ocupen por su compromiso
un lugar preponderante en la vida de los demás jóvenes”.
Por eso, el futuro doctor en Medicina Yuniesky García
Sánchez, de 24 años, piensa que “en el
Congreso hemos de proyectarnos en función de abrirle
espacios a la juventud en los que se sienta protagonista y
responsable, y se pruebe como lo hicieron los de otras generaciones
en el Moncada
o en la Sierra”.
Mientras que la ingeniera en Informática Maydelín
Machado, de 23 años, considera que el crecimiento de
la Organización no puede analizarse únicamente
a partir de estadísticas. “A veces, por crecer,
se les abren las puertas a esos otros, que aunque también
son buenos, no forman la vanguardia. Hay jóvenes que
solo ven al comité de base como una carga más,
por el funcionamiento a veces monótono que le imprimen
sus integrantes, a los que también a veces les falta
carisma y suficiente poder de convocatoria”».
Los que así piensan, no lo hacen desde un consignismo
vacío, sino desde la convicción, como el matancero
Pedro Arturo Rizo Martínez, militante de la UJC en
la universidad
Camilo Cienfuegos, quien cree que “el Congreso viene
a ser el punto culminante para trazarse las tareas que la
juventud tiene que protagonizar en el futuro cercano para
continuar construyendo una Revolución cada día
mejor”.
Los encuestados, además, son de los que estiman que
es su generación la que más le puede aportar
a la Cuba actual, para consolidar las conquistas y contribuir
al mejoramiento social y humano de la sociedad. Así
piensa, por ejemplo, Jorge Suárez, del Comité
de Base de la Empresa de Arquitectura e Ingeniería
de Matanzas (EMPAI), quien afirma que la mayoría de
los jóvenes en su centro trabajan directamente en proyectos
de ingeniería y arquitectura, ya que la empresa atiende
muchos proyectos generadores de divisas, como los hoteles
de Varadero.
Algo similar considera Yaquelín Alfonso, técnica
en Contabilidad, quien afirma que los comités de base
deben ser más activos.
No faltaron, por supuesto, los entrevistados que confesaron
que los tomó desprevenidos la pregunta de este diario.
Así le sucedió a Liset Castillo, técnica
de Gestión Económica, de 21 años, quien
reconoció no estar “tan informada” sobre
el Congreso, al extremo de desconocer la fecha de su realización.
“No sé qué influencia pueda tener en mí,
pero espero que lo que se va a discutir nos llegue a todos
los jóvenes”.
Karel Tamayo, militante de 23 años y Licenciado en
Ciencias Farmacéuticas, espera “un Congreso concreto,
sin rodeos, en el que los planteamientos estén ajustados
a la realidad, más identificados con la manera de pensar
de la juventud actual, que no se parece a la de hace 20 años”.
Nirza García, de 19 primaveras, estudiante de segundo
año de Medicina y militante de la UJC, piensa, además,
que debe ser un espacio de reafirmación. “Es
hora de que nos propongamos no tener en las filas a personas
sin compromiso político. Algunos comités de
base se siguen reuniendo por formalidad y discutiendo los
temas sin calidad; y esas cosas deben cambiar. El Congreso
puede ayudar en ese cambio”.
Divertidos y profundos
No solo de pensamiento es la juventud, y aunque la recreación
debe ser un espacio para el disfrute sano, este no está
reñido con la buena música, una excelente película,
leer un libro recién editado, admirar un cuadro en
una galería, asistir a una obra de teatro o participar
en un encuentro deportivo, como dice Yurienny Pascual, trabajadora
social tunera.
Sobre ese tópico, la dependienta Dianeysi Marrero Díaz,
de Camagüey, no perdió de vista una idea que puso
el dedo en la llaga del debate: «Yo aporto a mi país
como cualquier militante, pero en mis 30 años no se
me ha tenido en cuenta desde el C/B de los centros en los
que he estado ni para una entrada a un teatro. No importa
lo mucho que haya trabajado durante el mes o el año».
Desde el otro extremo de la Isla, en Pinar del Río,
específicamente en un lugar casi perdido en la geografía
como Minas de Matahambre, Víctor Manuel Blanco González,
quien estudia primer año de Periodismo en la Universidad
Hermanos Saíz Montes de Oca, aseguraba que en la recreación,
tan vinculada con una vida sana y armónica hay mucho
por hacer.
“El cine Saidén está cerrado y solo funciona
el Milanés, que no siempre tiene propuestas atractivas.
Si en la capital provincial los espacios recreativos son pocos,
qué diremos de Minas de Matahambre”.
En la misma cuerda, Annarella Hernández Valdés,
secretaria de la UJC de la fábrica de galletas del
kilómetro 1½, carretera a Luis Lazo, Pinar del
Río, expresaba su criterio de que la juventud trabajadora
quisiera ver que su salario puede respaldar su recreación.
“De eso debe hablarse en el Congreso”, dice.
Roberto Lara, de 24 años y custodio de la emisora de
radio de la Isla de la Juventud, quien no es militante de
la UJC, reflexiona sobre las pocas opciones para que los jóvenes
se diviertan con sus familias.
“Creo que la Juventud (la Organización), debería
contribuir a que se creen otras ofertas para que los jóvenes
asistan y disfruten”.
E incluso en la capital, Henry Barrero Argudín, de
21 años y estudiante de Contabilidad, aboga porque
en el Congreso de la UJC “se discutan las cosas que
están pasando en estos momentos con la recreación
de los jóvenes, lugares adonde ir, y el tipo de moneda
para acceder a ellos”.
Un semillero de inquietudes
Anthony Hidalgo, cooperativista de Las Tunas, considera que
este debe ser un evento que analice el tema de la solidaridad.
“«No me refiero solo a la solidaridad que llevamos
a cabo en el mundo con nuestros maestros, médicos,
entrenadores y técnicos, sino también la que
debemos practicar entre nosotros en la casa, el barrio, el
trabajo, la calle, el comité de base…”,
dice.
E Irenia del Carmen Díaz Guillén, abogada, reclamaba
que el Congreso “no deje de examinar cómo va
la lucha juvenil contra la corrupción y las ilegalidades.
Y establecer que no es suficiente con consignar el tema en
un plan de trabajo y discutirlo en la reunión con la
militancia cada tres meses. Hay que atacar esas manifestaciones
en el momento en que se produzcan”.
De las jóvenes generaciones y su educación habló
Yumilka Fuentes, educadora de círculo infantil, al
asegurar que “el tema será seguramente uno de
los más importantes que se discutirán en el
Congreso”.
Al joven Álvaro Vega Loyola, trabajador social del
municipio especial de la Isla de la Juventud, con sus 24 años
lo que más le preocupa es cómo se va a resolver
la incorporación consciente a las labores agrícolas.
Y su coterráneo Yasnier León, estudiante de
Veterinaria, espera que se hable sobre los jóvenes
que no quieren estudiar y dejan la escuela, de los que no
ayudan en la casa a su familia…
Al otro lado de la isla, en Guantánamo, el joven trabajador
agrícola Enrique Oramas Téllez, se identifica
con el evento, “porque si bien no milito en la UJC,
soy un joven de 26 años de edad, formado profesionalmente
como especialista en explotación del transporte agrícola,
y me siento comprometido con la Revolución”.
Así, muchos sintieron como suyo el Congreso, no ya
como militantes, sino como integrantes de ese grupo que es
el “joven cubano”, y que ve en la UJC un vehículo
a través del cual canalizar sus inquietudes.
El santiaguero David Izaguirre, estudiante de cuarto año
de Comunicación Social en una sede universitaria municipal,
quien trabaja como diseñador, siente que “la
juventud está inexorablemente ligada a conceptos como
vanguardia, transformación, pero conseguir que la UJC
y su Congreso tengan un significado en la vida concreta de
los jóvenes, más allá de los militantes,
dependerá primero de identificar las dificultades que
hoy existen y actuar para revertirlas.
“Se precisa —dice— de una UJC más
creativa y activa en el impulso de las cosas que necesita
el país, capaz de traducir a los códigos de
estos tiempos el llamado a cambiar todo lo que debe ser cambiado”.
Rosalía González Preval y su hermana Mirna,
de 22 y 20 años de edad, respectivamente, militantes
de la UJC y profesoras de Computación en la escuela
provincial de Arte Regino
Boti de Guantánamo, piensan que es una oportunidad
para discutir la contradicción entre el nivel de instrucción
de la generalidad de la juventud cubana y la pérdida
de valores éticos y morales en una parte de ella.
“Puede ocurrir que usted hable con algún joven
y este le haga una disertación espectacular de cualquier
tema de las ciencias exactas o humanísticas, pero ese
mismo joven ve a una anciana sola cruzando una vía,
y no se inmuta, muchas veces por el falso concepto de que
ese no es su ´maletín´ ”, argumenta
Rosalía.
Y Alexander Petitón, joven militante, jefe del Departamento
Económico de la UJC en la provincia de Cienfuegos,
cree que se abre “una nueva etapa de trabajo de la Organización
con los jóvenes insertados en un mundo de globalización,
no solo en la política, sino también en la economía,
con un escenario cada vez más complejo.
“Los jóvenes son los responsables de buscar nuevos
métodos, vías, para dar respuesta a la situación
económica que enfrenta el país”.
Sobre el tema, Ana Esther López, trabajadora de una
TRD en Cienfuegos, apuntaba que «este es un Congreso
que anticipa al del Partido, y eso está bien, porque
así se conocerá mejor por dónde se “mueven”
las preocupaciones de la juventud cubana.
“Somos una juventud madura y revolucionaria, deseosa
de apoyar el sistema social donde creció y evoluciona,
pero esperanzada en que en el plano económico se encuentren
las fórmulas para lograr un nivel de bienestar mayor.
En encontrarlo, que sería una batalla más de
las tantas libradas pero vital para el futuro del país,
sepan que tendrán un aliado incondicional en nuestros
jóvenes”.
Orden interno, reflejo externo
En una de las remozadas y embellecidas vías de acceso
a la ciudad del Guaso, sentado plácidamente en una
parada de ómnibus, Pedro Crespo Navarro, de 24 años,
espera a unos amigos en su día de descanso laboral
y allí nos habló de sus inquietudes juveniles.
“Creo que debe aprovecharse el Congreso para ver de
qué manera se resuelven problemas que afectan a la
Organización. Yo, por ejemplo, cuando terminé
el ejército salí muy orgulloso con mi carné
de la UJC, pero después no he hecho vida de militante
y nadie me ha llamado a contar”.
Darilys Reyes, joven militante, periodista del semanario
Cinco de Septiembre, de Cienfuegos, sostiene que “lo
que más se espera de este Congreso, y así lo
aguardo yo a modo personal, es una reestructuración,
un rediseño de todo lo relacionado con algunos aspectos
de la política a seguir por la Organización,
enfoques, perspectivas y hasta protagonismo, modos de asumir
la realidad”.
Desde Santiago de Cuba, Yamilé González, asistente
de programación y secretaria del comité de base
de la emisora Radio Baraguá,
espera que en el próximo Congreso se resuelvan por
fin los problemas de la Organización relacionados con
el fortalecimiento de la unidad entre los jóvenes.
Carlos Ernesto Rodríguez Etcheverry, sociólogo
de 28 años, y residente en el Cerro, Ciudad de La Habana,
espera que se estimule el debate sobre los problemas que existen
dentro de la Organización que tienen que ver con el
burocratismo.
Al respecto, el también habanero Roberto Fonseca Chamizo,
informático, espera que se discuta cómo hacer
más atractiva la organización de base, “pues
todavía se sigue pensando que ser militante es ir a
reuniones, coger ´palos´ y estar obligado a coger
un cargo”.
Algo similar decía, con otras palabras, la avileña
Diana Rodríguez Villareal, graduada de Ingeniería
Industrial, a quien le duele la inercia de la UJC en ciertos
lugares, donde los comité de base para lo único
que funcionan es para reunirse —cuando lo hacen—
y recoger la cotización.
Más allá del carné
Traspasar los espacios donde se desarrollarán las comisiones
y el plenario del evento nacional es una aspiración
de muchos, y para ello la dirección nacional de la
UJC ha previsto que desde las Asambleas Abiertas y los balances
de los comité de base se discutan estas preocupaciones
y que el proyecto de Informe al IX Congreso sea debatido en
las asambleas municipales mientras en el nivel provincial
se analice el proyecto de Informe a las diferentes comisiones
provinciales que antecederán a la cita de abril.
Los jóvenes tienen igual aspiración. “Estamos
viviendo un momento histórico muy diferente a las generaciones
pasadas, mejorar en el trabajo de la Organización,
pero desde el protagonismo del comité de base tiene
que ser una de las cuestiones que más reflexiones genere
en los delegados”, afirmó Sulien del Risco, trabajadora
de la consultoría jurídica de la localidad camagüeyana
de Minas.
Cómo influir en las decisiones del mundo empresarial
y de los servicios, los sistemas de pagos de los jóvenes
cuando se es injusto o está mal aplicada la normativa
salarial, el vestir de la juventud, incluso el uso adecuado
del uniforme y hasta la manera en cómo nos expresamos
también tuvieron su eco en las calles del Camagüey
legendario.
Yahima Sabido Montes, militante y auditora de 21 años
de edad, subrayó un asunto que espera tenga su repercusión
en algunas de las comisiones del cónclave, “revisar
cómo se insertan los recién graduados en el
centro laboral no puede caer en saco roto”.
La calidad de los servicios y cómo y qué aprenden
en las escuelas los educandos son también temas que
se desea formen parte de los debates, mientras que después
de casi 11 meses de misión internacionalista en Venezuela,
el optometrista nuevitero, Yoroslay de la Paz, prefirió
pensar en un Congreso con delegados que cumplen misiones en
tierras lejanas.
No faltó quien aspirara a un Congreso con muchos jóvenes
campesinos en primera fila en la plenaria y en el que las
comisiones se desarrollen a puertas abiertas en fábricas
importantes del país, escuelas vanguardias y en el
surco donde se decide la comida del pueblo.
Un Congreso que trascienda a la mujer, al pionero, al abuelo…
fue otro de los criterios que tuvo mucho respaldo entre los
entrevistados.
De hecho, el avileño Abraham González Vila,
secretario general del Comité del Partido en la Empresa
de Muebles, dijo que no se puede esperar a que venga nadie
desde afuera para decirles a los militantes de la UJC lo que
tienen que hacer.
Leydis Figueredo, traductora y militante del comité
de base de la Editora Sierra Maestra, de Santiago de Cuba,
subió el tablón de salto al considerar que el
próximo Congreso de la UJC tiene el reto de hacerse
creíble entre los jóvenes, incluyendo a los
que integran las filas de la Organización, pero también
a los que no.
Entre ellos, el cuentapropista Roger Hidalgo, llegó
a calificar como un hecho extraordinario que alguien hablara
de ellos en el Congreso.
Niuvis Roque, especialista del Comité Provincial de
la Unión
Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), en
Cienfuegos, reflexionaba sobre el hecho de que “entre
tantas cosas de significación, no debe olvidarse meditar
en qué hacer para que aquellos jóvenes que no
están incorporados al proyecto social, ni trabajan,
ni tienen responsabilidades, y viven de forma ostentosa, se
sientan estimulados a integrarse socialmente”.
Y es que como decía su coterránea Denisse Jiménez,
joven instructora de la UJC, “esperamos que cada inquietud
de nuestros jóvenes encuentre un cauce en un Congreso
largamente esperado… y en el cual se cifran muchas aspiraciones”.
(Tomado de http://www.juventudrebelde.cu)
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