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Holguín tiene su Shaolín
Texto y fotos: Iraldo Leyva Castro
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El Kung Fu, temible arte chino de lucha
sin armas, nacido tras los secretos muros del templo de Shaolín,
se ha expandido por todo el mundo en muchos estilos y escuelas
diferentes.
Una de esas escuelas, la cuarta en Cuba y única en
la provincia de Holguín,
ya ocupa un espacio en Buenaventura, capital del municipio
holguinero de Calixto García.
El arte marcial conocido como Choy Lee Fut, fusión
de estilos del norte y el sur de China, se ha asentado en
esta localidad, a 38 kilómetros de la capital provincial,
donde un entusiasta grupo de jóvenes guiados por el
monitor Yunieski Mora Leyva tiene la misión de preservar
esta novedosa disciplina.
De cómo se adentró en este maravilloso mundo
comenta el emprendedor joven que “desde niño
me apasionaron estas artes, pero no fue posible practicarlas
por la no existencia de áreas: Fue ahora que, a través
de mi trabajo como informático, investigué en
varias páginas web de nuestro país sobre artes
marciales tradicionales y me puse en contacto con el instructor
Erick Roger Villavicencio, encargado del Choy Lee Fut en Cuba,
quien me invitó a un seminario nacional. A partir de
esto todo comenzó a fluir espléndidamente”.
El Choy Lee Fut fue fundado por el legendario Chan Heung,
y su nombre honra a sus tres mentores más importantes:
Choy Fook, Lee Yau San y Chan Yeun Wu.
Todavía es temprano para escribir sobre éxitos
en un deporte que como arte marcial al fin, necesita de años
de constancia y rigor, sin embargo, hay un brillo apasionado
en los ojos del joven profesor,cuando habla de los objetivos
primordiales de la disciplina:
“La meta del Choy Lee Fut es que el individuo gane en
salud, que logre un adecuado equilibrio emocional, en fin,
preparar el cuerpo física y espiritualmente”,
expresa.

Gracias a la perseverancia de Yunieski
(a la derecha), un grupo de jóvenes y adolescentes
holguineros han entrado en el camino del Choy Lee Fut.
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Caracterizado por su gran velocidad
y poder, sus movimientos rectos y circulares; el trabajo de
piernas, agarres, desplazamientos, y golpes a cualquier distancia,
el Choy Lee Fut es también, además de defensa
y combate, una vía para disciplinar el cuerpo y el
espíritu, para doblegar el ímpetu.
“Estoy muy contento con la apertura de esta escuela.
Desde pequeño siento interés por las artes marciales
y ahora, con 14 años, puedo entregarme con pasión
a una de ellas. Fíjate que con apenas dos meses de
entrenamiento he mejorado muchísimo la fuerza y, sobre
todo, he ganado en seguridad en mí mismo”, destaca
Leonardo Rodríguez.
Junto con Leonardo, otros 20 adolescentes y jóvenes
de Buenaventura se han apoderado de la cancha de baloncesto
de la escuela secundaria básica local, para hacer de
las tardes de lunes, miércoles y viernes un bello y
armonioso ritual, que también cuenta ya con el apoyo
total de padres y familiares de los practicantes.
“Cuando Wanderley nos comentó sobre su matrícula
en esa área, pensábamos que eran cosas de la
adolescencia, es decir, que quieren estar en todo; sin embargo,
es increíble el cambio que ha dado en apenas unas semanas”,
reconoce Graciel Leyva Morales, padre de otro de los alumnos,
quien además, agrega que “el muchacho está
muy motivado, más preocupado por la escuela, más
disciplinado, más dueño de su carácter”.
Mucho camino falta por recorrer a estos jóvenes de
Buenaventura, practicantes de Choy Lee Fut y fundadores de
la primera escuela de esta disciplina en la provincia de Holguín.
El trayecto no será fácil y ellos lo saben,
pues según la leyenda, “cuando el Dragón
y el Tigre se encuentran, el resultado siempre será
incierto. El discípulo debe estar completamente alerta
y cuidadoso de la situación. No abandonar jamás
su juramento y continuar defendiendo las técnicas de
Shaolín de tal forma que se mantenga viva la tradición”.
Enhorabuena la pujanza de Yunieski por hacer realidad sus
sueños;
enhorabuena la ayuda de los profesores Erick Roger y Alejandro
Ricardo Alonso; enhorabuena, porque ya Holguín tiene
su Escuela de Choy Lee Fut, donde tres palabras se han convertido
en himno: voluntad, constancia
y fidelidad.
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